“Tengo mucho humor, y la gente no tiene humor en este país”: María Fernanda Cabal

“Tengo mucho humor, y la gente no tiene humor en este país”: María Fernanda Cabal

20 de Agosto del 2014

María Fernanda Cabal ha ocupado más titulares de prensa por sus polémicos mensajes en Twitter que por su obra legislativa. Muchos ni siquiera saben que es congresista y en la mente colectiva la reconocen como la uribista que envió a Gabriel García Márquez al infierno.

Acepta esta entrevista y pone cita en una oficina del centro de Bogotá. El lugar es también la sede de Student Travel Center, una agencia de viajes que gestiona experiencias académicas estudiantiles en el extranjero. Es una de sus fundaciones.

En su despacho hay una mesa de más de tres metros de largo llena de papeles y carpetas. Está ella en una esquina rodeada de más de cinco asesores, la mayoría afrocolombianos.

Pide perdón por el retraso mientras trata de organizar las montañas de documentos que con solo ojearlos sabe a cuál de sus asesores va a entregar.

Deja a su lado derecho una carpeta estratégicamente abierta con un pequeño afiche del expresidente Álvaro Uribe Vélez con el título “El gran colombiano”. Hace una pausa, ofrece una sonrisa ligera y dice al fin: “Pregunte lo que quiera”.

Es una mujer tranquila, contrario a lo que muchos esperarían. Su mirada resulta muchas veces inexpresiva y su tono de voz jamás se sobresalta. Su acento al comienzo es neutro, pero cuando avanza en su discurso aparece el caleño que jamás podrá ocultar. Respondió todos los cuestionamientos, aunque fueran incómodos. El hombre que aparece en el afiche de al lado quizá hubiera dicho: siguiente pregunta.

Comenta que vive en Bogotá desde los 17 años, cuando se mudó de Cali para estudiar Ciencias Políticas en la Universidad de los Andes. Su familia paterna y materna es de Buga (Valle del Cauca), pero su infancia la vivió en la capital del departamento. Tiene tres hermanos y es la hija menor. Sus papás aún viven. “Mi papá es un hombre muy culto que le fascina la música clásica. Tenía una discoteca de música clásica y yo era la que lo acompañaba a todo. Desde pequeña me llevaba al teatro municipal a ver las obras de ópera. En esa época Cali era el lugar donde llegaban grupos de ópera, ballet, zarzuela… logré ver a sopranos internacionales. Eso se fue perdiendo”, recuerda.

Era una manifestación como de élite. ¿No le gustaban músicas populares caleñas como la salsa?

No fui muy salsera. Me volví aficionada a la salsa cuando me vine para Bogotá. Uno empieza a extrañar lo que antes despreciaba; empieza a extrañar la comida, la gente, la calidez. A mí me encantaba ir a los conciertos de música clásica porque son clásicos universales; puedo decir que una de las mejores óperas que me vi en mi vida fue Rigoletto.

Entonces se codeaba con las altas clases… ¿o las medias y bajas iban a esos conciertos?

Había las dos cosas, porque en Cali había acceso en el conservatorio para que la gente de niveles populares pudiera acceder así fuera a la tarima de arriba.  Había mucha apertura en ese momento. Había cultura en la clase popular.

¿Qué pasó con esas actividades? ¿Por qué se fueron perdiendo?

No sé. Supongo que fue falta de apoyo, falta de política pública. Yo era muy pequeña, tenía entre 7 y 13 años, y Cali en el tema artístico era pionera.

¿Le gustaba la Feria de Cali?

Siempre han sido un desorden, especialmente la cabalgata. Una que otra vez salíamos en cabalgata. Lo que pasa es que la misma degradación que produce el fenómeno del narcotráfico comenzó a dañar la ciudad en todo sentido.

¿El narcotráfico dañó esa Cali que usted quería?

Sí, creo que fue lo peor. Lo peor para la sociedad humana es el narcotráfico.

A María Fernanda Cabal también le gustó el fútbol y aún es hincha del América de Cali. “Mi papá fue uno de los socios fundadores del América de Cali, mucho antes de que surgiera el fenómeno mafioso. Yo iba a fútbol desde que tenía cuatro años”.

María Fernanda Cabal, la rebelde

Desde niña le gustó la política, aunque no le interesaban las actividades electorales. “Me han gustado cargos donde pueda dirigir, mandar, ejecutar. Ahora estoy conociendo el aspecto legislativo con sus ventajas y desventajas. Pero siempre me gustó la política. Contrario a lo que piensa la gente -que cree que soy ultraconservadora- en realidad soy irreverente. Mi pelea con la izquierda es por la incoherencia. A mí no me importa que usted crea en lo que le dé la gana, porque la libertad es el valor más importante que tiene la sociedad humana y es el que más hay que cuidar, y el que más fácil se pierde”.

Maria Fernanda Cabal

“A mí no me importa que usted crea en lo que le dé la gana, porque la libertad es el valor más importante que tiene la sociedad humana”.

Comenta que pasó por cuatro colegios en Cali y de uno de ellos, que era de monjas y muy conservador, fue expulsada. Primero estuvo en una escuela bilingüe, pero por la distancia con su casa debió cambiarse. El siguiente era femenino, le agradaba a su mamá y se consideraba innovador por ser laico. “Pero de innovador tenía solo la exigencia académica, porque las profesoras eran iguales o peores que las monjas”. Enseguida se inscribió en el colegio Sagrado Corazón. “Fue por error, porque no tenía para donde irme. Ahí duré un año. Me echaron. Pasé a uno llamado Nuestra Señora de la Gracia, de nivel más popular, menos hipócrita y menos máscara. Ahí terminé bachillerato”.

¿Por qué la expulsaron del colegio de monjas?

Se empezaron a generar problemas y en vez de atenderlos a fondo, lo fácil era echar los estudiantes. Nos echaron a tres. Una compañera se había volado de su casa, su papá era alcohólico y le pegaba a su mamá. Yo la ayudé a que se volara y la acompañé a Bienestar Familiar a denunciar. Eso fue atroz para las monjas.

¿Esa fue su irreverencia juvenil?

Fui irreverente pero con la incoherencia y la estupidez. Para mí la institución escolar ha sido totalmente anacrónica; no enseña con alegría, no incentiva el aprendizaje que deben tener los niños que es con entusiasmo y no por obligación. Yo me acuerdo que la educación en el salón de clase era el escarnio público.

¿Sufrió usted de ese escarnio?

Era crespa y jugaba básquet. Terminaba como un león luego de jugar. Lo primero que hacia la profesora era mandarme a ver en el espejo, y delante de mis 30 compañeros tenía que ofenderme públicamente por mi pelo. Esa forma de educar la detesto; no forma sino que genera dolor y resentimiento.

“Si viviera en la Edad Media, me hubieran quemado”

En su niñez y juventud, María Fernanda se enamoró de la historia medieval, los castillos, las formaciones de los imperios, la vida de feudales y nobles, personajes tan controversiales como María Antonieta y tan poderosas como María Teresa de Austria.

“Me gusta meterme en esa época, me produce curiosidad. Me fui a estudiar a la Fundación Ortega y Gasset y aprendí sobre la España imperial; curiosamente los mejores historiadores son franceses o ingleses como Elliott. Me gustaba leer cómo se formaban los reinos, cómo eran más importantes los señores feudales que los mismos reyes; cómo vienen las guerras contra los moros y finalmente el descubrimiento de América. La historia me apasiona y me parece que es la base para que la gente sepa qué pasó y no lo repita. Desafortunadamente la memoria del colombiano es muy estrecha, muy corta”.

¿Le hubiera gustado vivir en la Edad Media?

Jamás. Me hubieran quemado.

¿Por qué lo dice?

Porque pienso distinto. Respeto las religiones y respeto la iglesia. Respeto al cristiano que canta y tiene su fe. Respeto al budista cuyo silencio es su encuentro con Dios. Por eso para mí la libertad de culto como la de pensamiento es fundamental. Hubiera vivido mejor en un Renacimiento.

¿Cuál es su religión?

No tengo propiamente. No estoy adscrita a una. Nací en la católica, me gustan algunos sacerdotes y otros no.  He tenido diferencias con la tolerancia de la iglesia frente a los curas comunistas, guerrilleros, y los que participaron en la violencia de este país. Participaron en invasiones de tierras y tengo más de 90 casos documentados. Y ahí la mano de la iglesia es muy silenciosa.

¿Asiste a misa?

Algunas veces, si me gusta el sacerdote.

Maria Fernanda Cabal

Retomando el tema del Medioevo… ¿Iría a una misa lefebvrista, como las que le gustan al procurador Ordóñez, de cura de espalda y sermón en latín?

No. Respeto su creencia. Me parece bonito como tradición, pero me gusta entender. A veces voy a una iglesia cristiana que queda en el sur, muy pequeña, porque pasan cosas maravillosas. Soy totalmente creyente. No puedo vivir la vida sin pensar que somos seres eternos y espirituales. Pienso que la humanidad está muy descarriada buscando falsas libertades y falsos derechos.

¿Cómo cuáles falsas libertades?

El tema de la droga. No estoy de acuerdo con la dosis personal. Dele esa dosis personal a los ricos para que vayan y rumbeen. Pero la dosis personal para una familia pobre es una tragedia. Porque es un hijo que se vuelve un sicario, un hijo que roba. En la familia rica también pasa eso, pero lo que pasa es que los ricos tienen esos espacios de “diversión” donde saben que después tienen todo el entorno donde no les hará falta la comida. Un drogadicto no es libre, es un esclavo del vicio, como lo es un alcohólico, un jugador compulsivo, una ninfómana. Todo lo que genera vicio, genera esclavitud.

¿Qué tan defensora de libertades es?

La libertad la hemos ganado a través de guerras con una violencia espantosa. Nada más la Segunda Guerra Mundial; un desastre. En la búsqueda de la libertad se han trazado tensiones mundiales como la Guerra Fría. Para mí es inconcebible que no exista hoy libertad de cultos, libertad de pensamiento. De alguna manera usted puede decidir si su inclinación sexual es esta o aquella. Usted es libre de decidir si quiere ser bisexual, homosexual…

Tenía entendido que su visión sobre diversidad sexual era distinta. ¿Acaso no cree usted que la homosexualidad es una enfermedad o un castigo?

No. Viene por distintas formas. Tengo amigos míos homosexuales y he trabajado con ellos. Algunos han sido abusados por personas cercanas. A veces es genético. Los transgénero; eso de nacer con cuerpo femenino pero en realidad ser hombre… es una tragedia y a esa gente hay que ayudarle. La naturaleza también se equivoca. No estoy para juzgar eso; creo que Dios quiere a todo mundo igual. Además creo en el libre albedrio.

¿Qué le molestaría la población LGTBI?

Si usted es homosexual tenga sus inclinaciones con la gente igual. No dañe al niño que es heterosexual. A veces veo que eso se vuelve una competencia, que es chévere dañar a alguien que no ha tenido la experiencia de bisexualidad. Estoy absolutamente en contra de la educación sexual como modelo homosexual para los niños.

¿A qué se refiere con eso?

Lo que hace Petro en el Distrito. Tiene unas cartillitas con una ruleta. Entonces la juegan y por decirle: hoy amanecí y me gusta hombre con hombre, porque lo da la ruleta. ¿Qué clase de sociedad quiero construir?; eso tampoco puede ser Sodoma y Gomorra. Todo tiene que tener su límite. Deje que el niño crezca, que ahí solo tiene que pensar en jugar y en estudiar, no en sexo.

Pero es importante una educación sexual responsable…

Pero es que le dicen: ¡vamos a conocer nuestro cuerpo!; vamos a enseñarle a masturbarse. Perdóneme; a uno no tuvieron que enseñarle a tener relaciones sexuales para conocer la sexualidad. Sé que uno tiene que estar informado para que no le dé sida, para no quedar embarazada, pero ¿enseñarle a un niño de 10 u 11 años a masturbarse? El degenerado me parece que es el que está diseñando la política pública.

“Soy polémica. No soy políticamente correcta. Pero es que no me puedo quedar callada”

María Fernanda cuenta que conoció a su actual esposo, José Félix Lafaurie, “en una cita a ciegas”. Recién había llegado a vivir a Bogotá y una amiga la invitó a una fiesta. “Esa noche no quería salir, aunque me decían que me iban a presentar a un amigo. Me convencieron y lo conocí. No sé si fue amor a primera vista. Lo que pasa es que él fue muy aprovechado. Yo tenía 19 años y el 30. Cuando un hombre es mayor, es político, es inteligente, independiente, ¿con quién competía?”, dice. Duraron siete años de novios y su pareja le pidió matrimonio.

Maria Fernanda Cabal

José Félix Lafaurie y María Fernanda Cabal. 

“Yo no me quería casar. Él fue quien decidió. Todo fue muy sencillo, muy normal”, cuenta la política que describe a sus cuatro hijos.

“Luisa, la mayor, es igualita a mi marido: metódica, estudiosa. Es ambientalista; empezó con ingeniería ambiental pero no le gustó porque dice que es la forma ordenada de dañar el medio ambiente. Le gusta la ciencia, entró a biología y tiene una empresa de tortas. Denise, es artista, como mi mamá. Entró a artes en Los Andes, estuvo en Francia y aprendió francés; es los ojos del papá. Santiago, sin demeritar a los otros, es muy brillante. Saca promedios altísimos en el colegio y ha ganado premios de matemáticas desde que tenía seis años. Juan José es deportista, y es el menor. Muy activo y muy guapo. La inclinación o curiosidad política de pronto la tienen los hombres”.

¿Cómo le dice José Félix Lafaurie de cariño?

Gordita.

Algunos dicen que usted es una mujer elegante, sexy, ¿así lo cree?

Chévere que lo digan. Tengo aspectos de mi vida que la gente ve diferente o no conoce. No soy la bruja que muchos creen. Soy absolutamente sencilla. En una reunión puedo ser el espíritu de la fiesta. Me gusta mucho consentir a la gente. Soy afectuosa. No sé cómo me ve la gente porque no me considero una mujer bonita, me considero una mujer con un atractivo que causa curiosidad.

¿Es vanidosa?

Digo que tengo una vanidad muy efímera. No me desvivo por la vanidad. Soy admiradora de la belleza femenina; me da envidia de la buena, me gustaría tener las nalgas de Natalia París, el cuerpo de Margarita Rosa de Francisco, cosas que no es envidia mala sino buena.

¿Le gusta el licor o el cigarrillo?

Me gusta el trago. Lo confieso. Fumo de vez en cuando con el trago. No compro cigarrillos.

¿Ha consumido drogas?

No. En Cali tuvimos una sociedad que llegó a ser muy consumidora. Muchos amigos míos en discotecas, expuesto uno a todo.

¿Cómo logró no consumir?

Por el miedo.

María Fernanda Cabal no le tiene miedo a defender sus ideas, en cualquier escenario y así le cueste rechazos. Sus tajantes posturas han sido expuestas a través de Twitter, convirtiéndola en una de las más polémicas generadoras de opinión.

¿Cuándo abrió Twitter?

Lo abrí como en 2010 y no lo usé en un año. Y empecé a usarlo poco a poco y a crecer a alta velocidad porque soy irreverente. Lo sé. Soy polémica. No soy políticamente correcta. Pero es que no me puedo quedar callada.  Hay cosas con las que no voy a salir a ofender…

Maria Fernanda Cabal

María Fernanda Cabal fue electa Representante a la Cámara por Bogotá, 2014-2018.

Pero el mensaje que no olvidan los colombianos, y sonó ofensivo, fue cuando dijo que Gabriel García Márquez iría al infierno…

Sí, tengo un dilema ético complejo. Una persona, con el nivel de popularidad de él, ha debido denunciar todos los crímenes de Fidel Castro en La Habana. Pero no. Se acomodó y se volvió amigo de la causa revolucionaria. Él patrocinó guerrilleros en Venezuela y aquí. No puedo estar de acuerdo con eso, por más de que escriba maravillosamente bien. Este señor odiaba a Colombia, despreciaba su región porque era arribista consumado.

Pero insisto, ¿no se le fue la mano con mandarlo al infierno?

Tengo mucho humor y la gente no tiene humor en este país. Aquí pasan cosas atroces, como la muerte de una niña en Arauca y la gente no reacciona. Pero yo mando al infierno a Gabo y se hace un escándalo. Proporcionemos: ¿qué es más importante?, la vida de un niño o que yo me haya excedido, porque sí me parece que le falté el respeto a la familia, pero a un país no.

Entonces reconoce que puede ser ofensiva o agresiva…

No. Tengo una forma que la gente no entiende. Yo no soy  psicorrígida, ni de extrema derecha ni ultracatólica y mucho menos nazi. Es el calificativo más estúpido que he oído en mi vida.

Cuando me dicen nazi no me dicen de extrema derecha; me están diciendo socialista y yo estoy en contra del Estado que controla todo, en contra del comunismo y socialismo.

¿Se considera víctima de matoneo virtual?

En Twitter. Pero es que desplegaron una estrategia de cuentas fachada, que las hizo el gobierno. Las activaron para poder tirarse mi campaña y he visto cuentas de seis seguidores, de tres o cuatro. Eso era en campaña.

¿Recuerda la vez que hasta el expresidente Uribe la desautorizó por sus opiniones en Twitter? ¿No le obligó eso a cambiar?

Esa vez fue un error del mismo presidente Uribe. En un movimiento donde hay un caudillo como Uribe, siempre hay tensiones internas. No soy cómoda para todo el mundo. Hay unos que me adoran, otros que no, pero eso es natural. Una vez que yo retuitié que Bogotá giraba a la derecha por elecciones, inmediatamente le dijeron a Uribe que María Fernanda seguía hablando de la derecha y la extrema derecha. Y él de alguna forma termina desautorizando.

Y esta semana nuevamente armó tormenta por su mensaje sobre la víctima de las Farc en Cuba…

Pero ¿es que ya hay delito de opinión en Colombia? Es algo que me parece muy grave.

Y en este caso ¿no se excedió?

Yo lo que cuestioné fue una actitud de ella (Ángela Giraldo). Si yo fuera hermana de uno de los diputados asesinados, no llegaría a Cuba con una sonrisa, llegaría exigiendo la verdad, pidiéndole al Estado colombiano justicia y a las Farc reparación de las víctimas.

Maria Fernanda Cabal

¿Qué tan de derecha es usted?

Lo que digo es sentido común. Esto no es derecha o extrema derecha. Extrema izquierda sí hay. Una mano de locos regados por todo lado. Pero que lo rotulen a uno me parece que es muy pobre.

¿A quien nunca quisiera encontrarse en una reunión o fiesta?

El cura Javier Giraldo. Me parece nefasto.

¿A quién odia?

No me desgasto odiando.

Si un guerrillero desmovilizado de las Farc llegara al Congreso ¿le daría la mano?

No. Jamás.

¿Entonces no aceptaría a ningún desmovilizado cerca?

Mire, trabajo con desmovilizados de las Farc. Eso no lo sabe nadie. Pero es que pienso que muchos han sido víctimas.

¿A cuáles usted rescata?

Los niños reclutados chiquitos han sido víctimas. O las niñas a las que las abusas sexualmente y a los niños también porque hay un mariquerío tenaz. Y los abortos inducidos. Y eso no lo pusieron dentro de ningún crimen, ni los mamertos de la Universidad Nacional, ni la ONU.

Ya que los llama así, ¿con cuál ‘mamerto’ le gustaría tomarse un café?

Yo respeto la coherencia y respeto a (Jorge) Robledo (…) Él es muy bueno, aunque no le va a gustar que diga que soy fan de él.

La última pregunta hecha a María Fernanda Cabal es si la persona que más admira es a Álvaro Uribe. “No necesariamente. Yo no era uribista; llegué a ser contradictoria de él en su gobierno”, dice. Admira a personajes de la derecha política estadounidense sobre todo Ronald Reagan, enemigo del intervencionismo estatal y obsesionado por frenar al expansionismo soviético, y Herman Cain, un líder republicado afrodescendiente que quiso ser candidato conservador en 2012 para enfrentarse a Barack Obama pero que terminó desprestigiado por un escándalo sexual. “A Herman lo conocí. Lo que él toca lo vuelve oro. Eso me apasiona; me fascina la riqueza hecha con el trabajo y la cabeza”.

Twitter: @david_baracaldo