5 causas que elevan la tensión entre Estados Unidos y China

5 causas que elevan la tensión entre Estados Unidos y China

23 de Febrero del 2017

En todos sus discursos, una y otra vez, Donald Trump decía una palabra: China. ¿Cuál podría ser la obsesión del magnate con el gigante asiático? La respuesta no es del todo clara; hay muchas cosas en veremos. Tantas, en realidad, que contemplar la posibilidad de una guerra no resultaría descabellado.

Desde finales del siglo XX China ha ido creciendo exponencialmente. Dicho crecimiento que se ha reflejado en su poderío militar, económico y político. El eje de ese desarrollo ha sido una expansión  sin precedentes, y que los ha llevado a comercializar en gran escala con casi que con todos los países del mundo. Su PIB es una muestra de ello: en 2003 era de 1.641 billones de dólares. Para 2013 ya era la segunda mayor economía del mundo con un crecimiento de 7%.

Según cifras del Fondo Monetario Internacional, para 2019, China habrá superado a los Estados Unidos y será la primera economía global. Por supuesto que ese panorama no es alentador para Washington, que siempre ha defendido su posición hegemónica en el mundo.

Durante la administración Obama, las relaciones con China se manejaron exclusivamente en el plano diplomático. Ahora, con la retórica alarmista y belicista de Donald Trump, las cosas parecen tomar otro enfoque, hasta el punto de que China se ha señalado como uno de los grandes enemigos de Norteamérica.

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Mike Rosemberg, profesor de Gestión estratégica de la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra explicó a la BBC que China y Estados Unidos sí han sido rivales, pero no enemigos como lo quiere hacer ver Trump. “Desde el punto de vista geopolítico, en los últimos 50 o 60 años, Estados Unidos se ha involucrado muy activamente en las economía de Japón, Filipinas y de otros países del sudeste asiático, lo cual desde la óptica china es su ‘barrio’ (su región de influencia)”, dijo el académico.

Recientemente se conoció una declaración de Rex Tillerson, Secretario de Estado de los Estados Unidos, quien dijo que China “no ha sido fiable para lidiar con Corea del norte. China ha demostrado una disposición a actuar con desidia en busca de sus propios objetivos, que a veces han entrado en conflicto con los intereses de Estados Unidos. Tenemos que lidiar con lo que vemos, no con lo que esperamos. Es una toma ilegal de áreas disputadas sin consideración por las normas internacionales”.

De acuerdo con el periódico El Mundo, el hecho de que Washington haya manifestado su interés en evitar que China construya siente islas artificiales en el Mar del sur de China. Para los El gobierno Trump, el hecho de que el gigante asiático tome posesión de esas islas sería una toma ilegal de áreas disputadas sin tener en cuenta reglas del Derecho internacional.  Aparentemente la construcción tendría fines civiles; sin embargo se ha dicho que también se ha dicho que también han montado sistemas de defensa que incluían lanzadores de cohetes antimisiles.

Steve Tsang, profesor del Real instituto de asuntos internacionales de Londres comentó que “no pienso que sea correcto decir que las reformas militares efectuadas por China persiguen solo defender sus pretensiones territoriales. (…) Pekín considera que Washington está interfiriendo en la región por lo que ve a los estadounidenses como agresores. China simplemente no entiende por qué debe aceptar el dominio de EEUU en el mundo”.

Lu Kang, ministro de relaciones exteriores chino, respondió que “al igual que Estados Unidos, China también tiene el completo derecho de realizar cualquier actividad normal en territorio soberano, y eso es indiscutible”. Si la oposición de los Estados Unidos sigue, la respuesta sería eminentemente militar.

Así, esa sería la primera causa de guerra: la hegemonía sobre el Pacífico. A esa posible confrontación se anudarían otros motivos, como por ejemplo el hecho de que, de acuerdo a un estudio del Tecnológico de  Massachusetts, China le ha quitado gran cantidad de empleos a los Estados Unidos.

“Para los trabajadores que han sido desplazados, el hecho de que las cosas sean 10% más baratas en Walmart no es suficiente para compensar (…) que estén desempleados”, explicó el estudio. “Miren lo que China le está haciendo a nuestro país (…) Están usando nuestro país como alcancía para reconstruir China. Tenemos que impedir que nos roben nuestros trabajos”, comentó Trump en un debate. Segunda causa: perdida de empleos.

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El tercer punto álgido es que China exporte las mismas mercancías que los Estados Unidos, pero más baratas. De acuerdo con la BBC “”La política de exportaciones china tiene toda la lógica del mundo desde el punto de vista chino. Que Estados Unidos no haya puesto aranceles a los productos chinos también tiene sentido porque un mundo con libre de comercio beneficia a todos, sobre todo a Estados Unidos”.

En cuarto lugar estaría  el hecho de que China sería “el más grande manipulador de divisas del mundo”. Una de las acusaciones más recurrentes de Trump es que China ha devaluado constantemente el Yuan para poder impulsar sus exportaciones. “Nos preguntó China si estaba bien devaluar su moneda (con lo que hace más difícil que nuestras compañías compitan)”, escribió Trump en twitter.

El quinto puesto es para lo que se ha llamado “influencia de Peter Navarro”. Navarro es un académico de la Universidad de California, además de que figuró entre los asesores económicos más importantes del ahora presidente. También se destaca por ser uno de los más duros críticos de Pekín. Todas las ideas que tiene Trump sobre China vienen, sin duda, de Navarro. De acuerdo con Bai Ming, investigador de la academia china de comercio internacional y cooperación económica “el nombramiento de Navarro aumentará obviamente la presión sobre las relaciones sino-estadounidenses”.

Todos esos elementos, más otros tantos que podrían quedar en el tintero, generarían una suma de hechos desafortunados que, tarde o temprano podrían llevar al mundo a una guerra sin precedentes, cuyos resultados serían inimaginables.

“La guerra entre EEUU y China podría resultar ruinosa para ambos países, para el este de Asia y para el mundo entero. Washington ahora no puede estar tan seguro de que el conflicto termine con una victoria decisiva”, escribió David Gompert, ex consejero de inteligencia de Barack Obama en un informe publicado por RAND Corporation.

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