Un país dividido en dos va a segunda vuelta

Un país dividido en dos va a segunda vuelta

25 de Mayo del 2014

Pocos esperaban estos resultados. Óscar Iván Zuluaga venció en primera vuelta, aunque la cercanía del candidato Juan Manuel Santos obligará a la realización de un desempate el 15 de junio.

El candidato del Centro Democrático consiguió 3 millones 758 mil votos, mientras que el presidente que busca su reelección obtuvo unos 3 millones 293 mil votos. La diferencia fue de 664 mil electores, un 3.62% de ventaja que le sacó el aspirante uribista.

Cabe recordar que hace cuatro años, Santos ganó la presidencia con más de 9 millones de votos. Esta vez, perdió 6 millones.

Un poco más lejos se ubicó la candidata conservadora Marta Lucía Ramírez, quien obtuvo Un millón 995 mil votos, el 15.54% del total.

La candidata de izquierda, Clara López, consiguió un millón 955 mil votos, no muy lejos de la candidata azul. Aún así,  su cuarto lugar que sorprendió a muchos electores.

Pero la mayor sorpresa fue el abrumador bajo resultado del candidato de la Alianza Verde, Enrique Peñalosa, quien abogaba por ser o el segundo o tercero más votado. Sacó 1’064.615 votos, el 8.2%.

El 6% del total de votos, más de 770 mil, fueron en blanco, algo notable si se le compara con la tendencia histórica.

Y no deja de llamar la atención el amplio nivel de abstencionismo, que si bien es un fenómeno de constante histórica en Colombia, esta vez superó los pronósticos y llegó al 59.94%.

En las presidenciales de hace cuatro años, la abstención fue del 50.73% en primera vuelta. Para el balotaje entre Juan Manuel Santos y Antanas Mockus la participación disminuyó significativamente y los que no fueron a votar significaron el 55.67%.

En 2006, cuando Álvaro Uribe buscaba su reelección, el 55% de los ciudadanos se quedó en la casa. Un cuatrienio antes, en 2002, el mismo líder fue elegido en primera vuelta con un abstencionismo del 54% de ciudadanos.

Para hacer memoria, el más alto nivel de abstencionismo en las presidenciales de las últimas décadas sucedió en 1994, cuando se disputaban la  primera magistratura Ernesto Samper y Andrés Pastrana. En ese entonces,  el 67% de ciudadanos no votó.

Analistas culpan a una campaña llena de acusaciones entre los candidatos favoritos, guerra sucia y polarización como una de las principales causas que desmotivaron a más de 10 millones de colombianos a participar.

Un desempate de infarto

Los resultados electorales sorprendieron por la victoria de Zuluaga en primera vuelta, pues para muchos el poder de las maquinarias de la reelección se aseguraría el triunfo en esta primera batalla, aunque sin la capacidad suficiente de conseguir el triunfo desde el comienzo.

Votos presidencia

Desde los primeros boletines de resultados informados por la Registraduría, la tendencia de la victoria del candidato uribista se mantuvo. Muy cerca lo perseguía el candidato-presidente Juan Manuel Santos. Ambos se distanciaban con fuerza de los demás contrincantes.

También sorprendió la velocidad de la entrega de resultados. Desde el comienzo hubo una rápida transmisión de datos, lo cual permitió que a una hora de cerradas las urnas ya hubiera un resultado de más del 90%.

En Colombia y el Mundo, después de las seis de la tarde, se sabía que las elecciones habían quedado empatadas y que las definiciones se darán el 15 de junio.

Entonces empezaron a formularse las hipótesis sobre posibles alianzas que desempatarán esta contienda.

La tercera mayor votación fue la de Marta Lucía Ramírez. La líder conservadora, de reciente formación uribista, fue ministra de Defensa del expresidente Álvaro Uribe y ha dejado clara su diferencia con el gobierno Santos. Sin embargo, gran parte de parlamentarios del partido Conservador tienen afinidad con la Unidad Nacional. La excandidata Ramírez llamará a sus seguidores a apoyar el proyecto de Óscar Iván Zuluaga, pero sectores disidentes dentro de los azules optarían por la reelección.

La siguiente votación, la de Clara López, enfrentará un dilema para decidirse por su apoyo directo al candidato Juan Manuel Santos, cuyas políticas son las únicas con las que encontrarían afinidad. Dentro del Polo, opositor al actual gobierno, hay grandes críticos de Santos, como los senadores Jorge Robledo e Iván Cepeda, pero aún más con Uribe y lo que él representa. Muchos terminarían, pues, tragándose el sapo de optar por la reelección.

Y del lado de Enrique Peñalosa, se recuerda que Álvaro Uribe le brindó su apoyo en su reciente búsqueda de la alcaldía de Bogotá, aunque dicho guiño le pasó factura política en estas elecciones. Peñalosa es cercano a las políticas del proceso de paz, y la Alianza verde tiene líderes que son contrarios al uribismo, como Claudia López, Antonio Navarro, el petrismo, los antiguos Progresistas y los disidentes a la candidatura de Peñalosa, que se fueron a un apoyo directo a la Unidad Nacional y la reelección.

El endoso de los votos de estas tres fuerzas que salieron derrotadas en la primera vuelta será determinante para el desenlace de esta nueva carrera que no tiene nada escrito.

Un país de dos colores

Mapa elecciones presidente

El uribismo consiguió la victoria en 16 departamentos y el distrito capital. El santismo se alzó con la otra mitad del país: 16 departamentos.

La región andina y los llanos orientales votaron por Zuluaga. Departamentos como Antioquia y el eje cafetero le dieron un fuerte impulso al candidato del Centro Democrático y en cambio enterraron a Santos. Esas regiones, natales de Zuluaga y Uribe, suelen votar siempre a derecha.

En Bogotá, contrario a muchos pronósticos, el uribismo consiguió una estable victoria, dejando de segunda a Clara López y en tercer lugar a Juan Manuel Santos. El voto petrista, que se creía había sido endosado al mandatario, se fragmentó o decidió abstenerse.

En los santanderes,  fortines liberales, los resultados entre Zuluaga y Santos fueron muy parejos, pero terminaron por favorecer al Centro Democrático.

Y los departamentos que han resultado más golpeados por el Paro Agrario decidieron castigar al mandatario y le dieron un voto de confianza al candidato Zuluaga, quien en sus discursos ha abogado por atención prioritaria al campo. En Boyará Zuluaga sacó el 30% de votos, mientras que Santos logró el 16%. En Cundinamarca la diferencia fue 31% a 17%, en favor de Zuluaga.  En Huila, ésta fue mucho marcada, del 46% al 11%, y en Tolima del 40% al 21%.

El naranja del oficialismo enmarcó el mapa nacional, coloreando así a la costa Pacífica, el Caribe y el extremo sur de la Amazonía.

En la costa Atlántica el santismo y liberalismo ha siempre marcado una diferencia con el interior. En las pasadas elecciones parlamentarias el Partido de La U consiguió sus mayores votos en la región norte, donde en esta oportunidad se levantó a Santos sobre Zuluaga. Departamentos como Atlántico votaron en la totalidad de sus municipios por la reelección, y en regiones como Córdoba y La Guajira sólo un municipio se rebeló contra el oficialismo. San Andrés también votó por las políticas del mandatario actual, que hasta ahora ha dicho que se encuentra en dificultades para aplicar el polémico fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que resta 75 mil kilómetros cuadrados de su mar y lo cede a Nicaragua.

En el occidente nacional, Chocó y Valle del Cauca mostraron un abrumador respaldo a Santos, y departamentos cuestionados como Nariño, Cauca y Putumayo  -donde se dice que la influencia de las Farc es bastante marcada-, el apoyo al presidente también fue significativo, pero no absoluto.

En términos generales, el país quedó dividido en dos. Zuluaga con el favor de grandes bastiones electorales como Bogotá, Antioquia, el Eje Cafetero y los santanderes. Santos con una activa costa Caribe y el no despreciable voto valluno. Probablemente las alianzas que se conozcan en estos días podrían, el próximo 15 de junio, cambiar un mapa político que hoy nos sorprende.

Twitter: @david_baracaldo