Venezuela: un presidente constitucional y otro emocional

27 de enero del 2019

Dos presidentes y muchos escenarios políticos.

Venezuela: un presidente constitucional y otro emocional

Además de dolorosa, la situación de Venezuela es compleja de entender. Por un lado hay un presidente elegido por voto popular que está sostenido por el ejército, y de otra parte un presidente interino auto proclamado con apoyo de la oposición y de varios países del resto del mundo.

Nicolás Maduro fue elegido legalmente en mayo del año 2018 obteniendo más de 6 millones de votos a su favor, mientras que Juan Guaidó apeló al Artículo 233 de la Constitución venezolana para juramentarse ante una multitud opositora en medio de una marcha de protesta, que lo cataloga como un presidente emocional.

Lo que vive el país vecino hoy se debate entre lo trágico y lo incomprensible. Lo trágico es que el pueblo venezolano enfrenta una crisis muy grave por el quiebre de la economía y el bloqueo al que ha sido sometido el régimen de Maduro, trayendo consecuencias funestas en el suministro de alimentos, medicinas e insumos de todo tipo para mantener andando el país.

Lo incomprensible es que un opositor, un miembro de la Asamblea Nacional, que ya no legisla y prácticamente no tiene funciones, esté siendo reconocido como presidente legítimo por varios países, sin tener la menor posibilidad de gobernar en Venezuela.

Uno de los primeros presidentes que apoyó públicamente a Juan Guaidó fue Donald Trump al tiempo que amenazó con imponer sanciones a las exportaciones de petróleo.

11 de los 14 países del Grupo de Lima, dieron el visto bueno a Guaidó: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. Por otro lado México, Guyana y Santa Lucía no apoyaron la decisión. De hecho el país Azteca junto a Uruguay emitieron un pronunciamiento en el que se abstienen de reconocerlo como presidente y a cambio piden “a la sociedad venezolana encontrar una solución pacífica a sus diferencias.”

Colombia a través de un comunicado de la cancillería indicó que el gobierno del presidente Iván Duque “apoya el inicio del proceso de transición democrática en Venezuela en el marco de su Constitución, a fin de realizar nuevas elecciones, en el más breve plazo, con la participación de todos los actores políticos”.

Colombia también argumentó en su respaldo a Guaidó como presidente encargado que lo hace “en atención a las normas constitucionales y ante la ilegitimidad del régi-men de Nicolás Maduro”.

El Presidente soy yo

Guaidó se auto proclamó presidente interino basándose en el Artículo 233 de la Constitución, que reza que cuando existe “abandono del cargo”, el poder legislativo debe nombrar un nuevo jefe de Estado, hecho que asumió como realidad desde 2017 por lo que aseguran es un “incumplimiento de deberes constitucionales” por parte del actual mandatario.

Por su parte, Maduro aseveró que ninguno de los causales del Artículo 233 “han tenido pertinencia en el país”. Fue enfático en decir que en Venezuela el “cargo de presidente de la República es un cargo elegido intransferiblemente en la soberanía popular”.

KienyKe.com conversó con dos expertos: el politólogo y profesor universitario Jesús Castillo, y al especialista en política y asuntos internacionalista del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, Ronal Rodríguez.

Castillo sostiene que la situación política que vive Venezuela es “consecuencia de la crisis económica debido al incremento del costo de la vida que ha traído como resultado que el gobierno de Maduro no sea muy popular, tiene alto rechazo y desde hace años la oposición política ha intentado enfrentarlo y derrotarlo en: sistemas electorales, movimientos de calle, manifestaciones y marchas, pero no ha podido lograrlo”.

A su juicio la oposición tiene una “nueva oportunidad” gracias al apoyo de la multitud de personas que salieron el miércoles 23 de enero, en apoyo a Juan Guaidó y agregó: “algunos gobiernos del mundo lo han reconocido (…) lo que hizo es mucho más que una jugada política, es una jugada con las emociones del venezolano que son masivas en contra del gobierno de Maduro”.

Por su parte Rodríguez añadió que la acción de Guaidó al autoproclamarse como presidente interino del país desencadenó “una serie de procesos desde el momento de la juramentación, como son los reconocimientos de los países más importantes del hemísferio: Canadá y Estados Unidos, que puede implicar, como por ejemplo, problemas en el tema petrolero”.

Así mismo dijo que Maduro “se puso la soga al cuello” al expulsar al cuerpo diplomático de Estados Unidos lo que “implica una serie de particularidades (..) ya que el flujo de caja queda bloqueado para el gobierno de Maduro y probablemente la situación de los venezolanos se vea más agravada”.

En cuanto a las elecciones libres, razón por la cual Guaidó tomó la decisión de autoproclamarse en un gobierno de transición queda en el aire la pregunta ¿podrá convocar unas elecciones en 30 días tal como lo exige la Constitución?

Sobre esto Rodríguez fue enfático al asegurar que no lo ve viable, “sabemos que no lo va a poder hacer en 30 días, es imposible, no hay legitimidad en el Consejo Nacional Electoral, tal vez si hubiera una institución con capacidad, pero por la crisis económica que vive Venezuela está puesto en duda este escenario”.

Ayuda humanitaria de Estados Unidos

Al complicado escenario venezolano se suma el anuncio del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, quien dijo ante la OEA que su país enviaría a Venezuela 20 millones de dólares en ayuda humanitaria que le sería entregada a Juan Guaidó.

Castillo asegura que la política de Maduro en los últimos años “ha sido negarse a recibir cualquier ayuda internacional, no reconocer la crisis en Venezuela y eso no le permite recibir la ayuda humanitaria”, pero a su juicio todo eso es un “juego de micrófonos más que una realidad (…) no veo a corto plazo que el gobierno de Maduro acepte esa ayuda”.

Manifestó que los venezolanos y el mundo deben aceptar la realidad política que atraviesa el país “en este momento hay que ser muy honestos, no hay dos presidentes en Venezuela, hay un sólo presidente que está pasando por una crisis muy difícil consecuencia de sus acciones”.

Por su parte Rodríguez defiende la idea que Maduro solo da la orden de qué entra o no al país pero “los que operativizan la decisión son las Fuerzas Armadas y ellas también están siendo golpeadas por la falta de medicinas (…) el gobierno podría decir, ‘listo, ya no me dejan entrar ningún medicamento’, una cosa es lo que diga Nicolás Maduro, pero la situación humanitaria ya está dando lugar a una serie de fenómenos que hacen que ese ‘supuesto mando’ que tiene, se vea cuestionado”.

Aunado a eso, Donald Trump ha reiterado en varias oportunidades que no descarta la posibilidad de una ofensiva militar en Venezuela, “no estamos considerando nada, pero todas las opciones están sobre la mesa”.

Tras esas declaraciones, Rodríguez catalogó como “un error del gobierno venezolano poner ese ultimátum -expulsar al cuerpo diplomático- porque se puso la soga al cuello”.

Cuestionó si Maduro estaría dispuesto a asumir lo que significa la expulsión de los miembros de la embajada estadounidense, “eso tiene unas implicaciones en derecho internacional bastante graves ¿qué pasa si en uno de esos eventos hieren o matan a uno de los miembros del cuerpo diplomático? ¿está dispuesto a asumir lo que eso significa?”.

A esto se le suma el hecho de que Venezuela tiene importantes relaciones con China, Rusia y Turquía, quienes han reafirmado su apoyo a Maduro, por lo cual el internacionalista Castillo no cree que Estados Unidos proceda con un ataque militar contra el país.

“Seguramente van a presionar para lograr que Maduro se siente con la oposición venezolana, que es lo que representa Guaidó para así llegar a unos acuerdos” sostuvo que la única forma de que pudiera darse un ataque sería “si todas las potencias del mundo le dan la espalda a Nicolás y así quedaría sin respaldo externo”.

La pregunta más importante que muchos se hacen es: ¿Bajo qué argumentos políticos y legales Juan Guaidó se juramentó como presidente interino? sabiendo que Maduro se reeligió presidente constitucionalmente por lo cual no existe ningún vacío de poder, tal como lo expresa el artículo 233 de la Constitución venezolana.

A esto Castillo dijo que “Guaidó utilizó un mecanismo de participación ciudadana existente en la Constitución de Venezuela en los Artículos 233 y 333, donde planteó que ante la crisis que vive el país y ante un gran apoyo popular se auto proclamó presidente, pero eso no tiene asidero jurídico, tiene es asidero político y emocional aprovechando las circunstancias que tiene el país. Pero, en este momento aunque dice que es presidente de la transición, en la legalidad de la jurisprudencia venezolana ese acto no tiene validez”.

El profesor Rodríguez sostuvo que en caso de que el líder del poder legislativo sí fuera reconocido y lograse convocar unas elecciones libres deben ser “universales y secretas, pero hay que dejarle espacio al chavismo, si no se le deja espacio al chavismo eso puede significar caer una incidencia incluso armada, más con los antecedentes donde un grupo colombiano se convirtió en un colombo-venezolano como lo es el ELN, y hace presencia tanto en Colombia como en Venezuela, eso se puede terminar convirtiendo en el plan de Maduro, más cuando él ha dicho que está dispuesto a pasar a la subversión si lo derriban”.

Unión Europea: Maduro tiene ocho días para llamar a elecciones

En las últimas horas se proclamaron las grandes potencias europeas para mostrar su descontento con Nicolás Maduro.

Alemania, España, Francia y el Reino Unido reiteraron el plan planteado ayer en la reunión de la Unión Europea (UE), sobre la crisis en Venezuela y sumaron presión al actual presidente: dieron un plazo de ocho días para que convoque a elecciones y, en caso contrario, reconocerán al líder opositor Juan Guaidó como mandatario interino.

Este hecho potencia aún más la brecha que divide a ambas partes, lo cual implicaría que una posible conciliación entre los dos extremos sería casi imposible e inimaginable en un futuro próximo.

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