Al presidente Santos le gusta posar ante las cámaras y no pierde oportunidad para salirse del acartonado molde de jefe de Estado. Esta semana, por ejemplo, ha logrado llamar la atención en diferentes actividades. El 15 de febrero aprovechó la visita a Bogotá del ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton y jugó golf con él en el Country Club de Bogotá.
Un día después, recordando la época en la que aún conducía, se puso al volante de un enorme camión de construcción en la planta ensambladora de Mercedes Benz, en Bogotá. Este viernes jugó con el silbato de un niño ‘voluntario’ de la Defensa Civil en la promulgación de la Ley de Beneficios a los voluntarios del país. Para terminar, en ese mismo acto saludó a los perros de rescate.



