Kaitlin Hunter, de 20 años, sufrió un grave accidente automovilístico que le afectó el hígado y el colon. Aunque fue tratada con antibióticos para prevenir una infección, un mes después comenzó a sufrir de fuertes dolores, vómito y diarrea. Su estado de salud se deterioró rápidamente y comenzó a bajar de peso hasta alcanzar los 42 kilogramos. Al no mejorar con los tratamientos médicos convencionales, los especialistas descubrieron que una peligrosa bacteria había infectado su colon. El hecho obligó a los médicos a hacerle un trasplante de materia fecal proveniente de su mamá. Fue así que la joven se recuperó de esta enfermedad que cada año mata a cerca de 14 mil personas.
Un trasplante de popó le salvó la vida
Dom, 30/09/2012 - 06:47
Kaitlin Hunter, de 20 años, sufrió un grave accidente automovilístico que le afectó el hígado y el colon. Aunque fue tratada con antibióticos para prevenir una infección, un mes después comenz
