Interbolsa un crimen sin castigo

29 de octubre del 2018

Este jueves primero de noviembre se cumplen seis años de la decisión de la Superintendencia Financiera de tomar de posesión de los bienes, haberes y negocios de Interbolsa,  la firma más importante del mercado bursátil del país, del que quedaron damnificadas cientos de personas, que nunca fueron indemnizadas por el daño que sufrieron por el […]

Interbolsa un crimen sin castigo

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Este jueves primero de noviembre se cumplen seis años de la decisión de la Superintendencia Financiera de tomar de posesión de los bienes, haberes y negocios de Interbolsa, la firma más importante del mercado bursátil del país, del que quedaron damnificadas cientos de personas, que nunca fueron indemnizadas por el daño que sufrieron por el desfalco de sus inversiones que, dice la fiscalía, terminaron en los bolsillos de los accionistas principales.

Los gastos de zapatos comprados en Londres, dicen que en el mismo sitio donde el príncipe Carlos de Inglaterra encarga los suyos, chaquetas de antílope por un valor de 30 mil libras esterlinas y demás gustos exquisitos y por lo tanto altamente costosos, de uno de los socios del Fondo Premium, filial de Interbolsa, se encontraron en la contabilidad del fondo cuando arrancó la intervención en 2012.

“El sistema penal colombiano es perverso y se presta para la impunidad, está diseñado para Dinamarca y no para Cundinamarca”, le dijo a Kienyke.com Alejandro Revollo, liquidador del Fondo Premium, una de las filiales del Interbolsa, al referirse al porqué quedarán impunes los delitos cometidos por Tomás Jaramillo, Juan Carlos Ortiz y Víctor Maldonado.

Los tres accionistas del Fondo aceptaron algunos cargos, pero los más graves no. “Los de captación y no devolución son los que están ad portas de prescribir” señaló el liquidador Revollo y agregó que el riesgo de impunidad es enorme y que lo único que pagaran será con los años de detención domiciliaria.

Antes de la caída de Interbolsa los socios al parecer procuraron esconder sus bienes para impedir que se los embargaran, los más favorecidos con esta labor serían Ortiz y Jaramillo, mientras que Víctor Maldonado quedó más expuesto pues no alcanzó a desaparecer los papeles de muchas de sus propiedades y fue quien terminó pagando la mayor parte del capital captado.

En una labor titánica la Supersociedades y el liquidador Revollo lograron que se les incautaran algunas propiedades para devolverle la plata que entregaron al Fondo Premium los inversionistas, pero ni un solo peso más, ni intereses ni lucro cesante.

“En el proceso de insolvencia, el de la Supersociedades, se puede reconocer solamente el capital –dice Alejandro Revollo- y ese fue exitoso porque se logró la recuperación del 100 por ciento de las reclamaciones, pero desde el punto de vista penal no habrá reparación del daño por la comisión de un hecho delictivo, tristemente así será.”

De lo que fue Interbolsa, la Comisionista, la Holding y el Fondo Premium, solo de ésta última se logró devolver a las víctimas el capital. En l caso de las otras dos, por la falta de bienes, la recuperación fue nula o mínima.

En la Holding de la reclamación por 600 mil millones de pesos solo se alcanzó a recoger cerca del 10 por ciento, con un pago de 65 mil millones de pesos, provenientes de los 90 mil millones de pesos que estaban representados en los famosos “Bonos de Luxemburgo”. El dinero restante desapareció, pero debe estar en alguna parte, seguramente muy bien escondido.

El doctor Revollo dice que este tipo de estafas son muy sofisticadas y “eso hace que sea muy difícil recuperar los dineros, no porque desaparezca sino porque lo ocultan, pero precisamente por eso es muy complicado descubrir dónde está el encubrimiento.”

Es comprensible el resentimiento de quien deposita sus ahorros de toda la vida en una empresa bursátil en la que se confía y que de la noche a la mañana se los desaparezcan, se siente defraudado, estafado y burlado, por eso cuando quien perdió su capital se entera, por ejemplo, que al señor Tomás Jaramillo le encontró la fiscalía en Cartagena hace seis meses un yate que había escondido en Panamá durante cinco años, donde le cambió el color de la pintura y el nombre, para usarlo seguramente cuando quede libre,con seguridad sentirá una rabia infinita y eterna, porque es posible que haya sido comprado con su dinero.

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