¿Para quién son las propinas?

13 de junio del 2018

Los dueños no podrán acaparar las propinas.

Propinas

Las propinas inspiraron la primera escena de la película Reservoir Dogs del director Quentin Tarantino. Ese simple tema le dio material para levantar una discusión entre los personajes quienes argumentaron si realmente un mesero se merecía una propina por su servicio o, ese pago excedente y voluntario, debía estar cubierto por su salario.

Sin embargo, el debate que surgió desde finales del año pasado en la Cámara de Representantes era distinto pero sobre el mismo tema, las propinas. Tal vez usted es de los que les gusta dar un dinero extra por su cordialidad a algún trabajador, pero quizá lo piensa dos veces antes de pagar el servicio o dar propina a los empleados de los establecimientos porque piensa que ese dinero irá a parar a los bolsillos del dueño. Pero esto podría cambiar pronto. Este miércoles fue aprobado en la Cámara de Representantes un proyecto que busca blindarlas.

Este proyecto establece que los meseros, chef, bartenders y demás personas que reciben un pago voluntario por sus labores prestadas tendrían derecho a ser parte de la distribución del 100% de los dineros entregados como propina. Solo falta la sanción presidencial para que empiece a ser efectivo.

“Para que no se pierda ni un solo por las malas prácticas de algunos restaurantes que venían cogiendo la plata de las propinas para reposición de vajillas, reposición e manteleria, reparación locativa de los locales, no lo cojan para estas prácticas. Este es un beneficio bueno porque hasta 300.000 pesos más mensuales va a recibir el empleado”, señaló el representante Efraín Torres Monsalve del partido de la U.

Así las cosas, los establecimientos que obliguen a los clientes a pagar propinas estarán sometidos a multas de cerca de 1.400 millones de pesos por la Superintendencia de Industria y Comercio y más de 3.000 en caso de no entregárselas a los empleados.

Ahora el debate podrá girar entre muchos otros temas que se derivan de las propina, si el mesero lo merece, si debería contemplar el pago voluntario en otros oficios y demás variables del tema. Pero al menos, ahora es seguro que ese dinero que se ganó el prestador del servicio por su cordialidad deberá ir a los bolsillos de este.

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