Armero, la tragedia que Colombia no olvida

13 de noviembre del 2018

Cada 13 de noviembre, desde 1985, los colombianos recuerdan la tragedia que enlutó al país siete días después de vivir el ataque a la institucionalidad en el Palacio de Justicia. Armero, ubicado a escasos 50 kilómetros del Nevado del Ruiz, fue arrasado por flujos de lodo, tierra y escombros, tras la erupción del volcán que […]

Armero, la tragedia que Colombia no olvida

Cada 13 de noviembre, desde 1985, los colombianos recuerdan la tragedia que enlutó al país siete días después de vivir el ataque a la institucionalidad en el Palacio de Justicia. Armero, ubicado a escasos 50 kilómetros del Nevado del Ruiz, fue arrasado por flujos de lodo, tierra y escombros, tras la erupción del volcán que días antes ya había advertido sobre su actividad.

25.000 personas perdieron la vida y en las mentes de quienes vivieron ese momento permanece el recuerdo de Omayra Sánchez, aquella niña que resistió días bajo el agua y cuyo sufrimiento se convirtió en imagen de la magnitud del desastre.

La que fue la segunda erupción más devastadora del siglo XX dejó valiosas lecciones para los sistemas de Gestión del Riesgo. Las muertes por la destrucción de Armero y las localidades cercanas al volcán, Villamaría y Chinchiná, pudieron ser evitadas si se hubieran atendido las advertencias de los geólogos y expertos, que previeron las consecuencias de una erupción, pero las acciones de evacuación no se ejecutaron a tiempo.

Por eso, luego de más de tres décadas, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres recuerda que ese momento doloroso para el país “marcó un hito en la Gestión de Riesgo de Desastres, pues fue el inicio del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres”.

Twitter, además, se ha convertido en el escenario para conmemorar la fecha. Los internautas comparten sus condolencias hacia las familias que perdieron a sus seres queridos y también las fotografías que dejan en evidencia el impacto de la avalancha.

La tragedia anunciada por columnas de humo y ceniza que expulsó el volcán se materializó a las 9 de la noche de aquel 13 de noviembre de 1985, 10 días después los esfuerzos de rescate continuaban, sin ser suficientes y para 1986, el vasto lugar sería declarado campo santo por el papa Juan Pablo II quien, arrodillado, oró por las vidas que se perdieron por el poder de la naturaleza y la falta de previsión humana.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO