Los extraños homicidios en La Picota

17 de agosto del 2018

Los escabrosos hechos que se vivieron en La Picota, centro penitenciario de alta seguridad en Bogotá, este 16 de agosto, en los que Guillermo Botero Bolaños, Víctor Eduardo Mejía y Jesús Alberto Martínez serían los nombres de los involucrados, ha causado impacto mediático por, al parecer, un asesino que se ahorcó luego de embestir a […]

Los extraños homicidios en La Picota

Los escabrosos hechos que se vivieron en La Picota, centro penitenciario de alta seguridad en Bogotá, este 16 de agosto, en los que Guillermo Botero Bolaños, Víctor Eduardo Mejía y Jesús Alberto Martínez serían los nombres de los involucrados, ha causado impacto mediático por, al parecer, un asesino que se ahorcó luego de embestir a sus dos víctimas con arma blanca.

Pero el caso es de pinzas. KienyKe.com, debido a la conmoción que generó el hecho y repercusión en redes sociales con una tendencia que marcó vigencia más de 12 horas en Twitter, se comunicó con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) para conocer qué se conoce del caso. La respuesta fue “que no hay nada al respecto diferente a la versión oficial porque hasta ahora inició la investigación de la Fiscalía y el CTI”.

Lo cierto es que la dirección de La Picota podría cambiar, según manifestó el Inpec: “De los resultados de la investigación dependerá la continuidad de la dirección de la cárcel. A su vez se evaluará si existió responsabilidad por parte de los encargados del control y la seguridad del centro de reclusión”.

¿Por qué el caso tomó una trascendencia mayor?

Jesús Alberto Martínez, una de las personas fallecidas en el caso, era recordado por su participación como falso testigo en el caso Colmenares. El hombre mintió en 2012 al afirmar cómo Andrés Cárdenas había asesinado a Luis Colmenares.

“El otro joven que estaba ahí lo golpea de frente, pero lo golpea con una botella. Le pega dos veces con la botella, una de frente y otra de costado. Levantan al muchacho, lo agitan y lo zarandean. Ahí lo cogen y lo llevan hacia la camioneta y ahí es donde estoy yo, como a 20 metros”, fueron las declaraciones de Martínez a la Fiscalía hace siete años.

Un año después, Martha Lucía Zamora, una de las fiscales del caso, descubrió irregularidades en la versión del hombre que luego fue sentenciado a siete años de prisión en 2013 por fraude procesal, falso testimonio y fraude a subvención.

En la Picota se mantiene el silencio tras el suceso. En las redes el tema no ha dejado de sonar. Las personas dicen al Inpec y al Ministerio de Justicia hacer un cambio en la dirección del Centro Penitenciario. “No puede un hombre asesinar a otros dos reclusos con arma blanca y luego ahorcarse sin que nadie sepa nada”, dicen algunos cibernautas.

¿En realidad no pasó nada?

Los entes investigan y en caso de encontrar alguna irregularidad, podrían destituir al mayor Luis Francisco Perdomo, actual director de la cárcel. Estos episodios mediáticos no solo son recriminados por la sociedad al tener vidas involucradas, sino también por el mal manejo que muchas veces existen en los centros con episodios como este que reflejan dudas y pocas certezas.

Se podría haber tratado de una riña por problemas personales entre los internos que terminó en tragedia. Sin embargo, no hay nada claro. El Inpec se pregunta cómo se ingresó un arma blanca al penal, por qué el presunto asesino se suicidó y por qué todo ocurrió sin que el sistema de seguridad tuviera el ojo puesto en la situación.

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