Caso Pizano se agrava contra Aval y el fiscal

Caso Pizano se agrava contra Aval y el fiscal

20 de noviembre del 2018

Las repercusiones de las denuncias del fallecido controller del contrato Ruta del Sol II, Jorge Enrique Pizano, no cesan mientras los medios de comunicación revelan cada vez más detalles sobre lo que dejó antes de su muerte: innumerables documentos, contratos y testimonios que no solo salpican a Odebrecht, el gigante brasileño de la construcción que pagó sobornos a lo largo de todo el continente, sino que presuntamente demostrarían irregularidades cometidas por firmas como Corficolombiana, propiedad del Grupo Aval y del clan Sarmiento.

No solo eso, quien está en el ojo del huracán es el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, después de que Noticias Uno revelara que sabía, por lo menos desde 2015, el tamaño del escándalo pero que cuando llegó al ente del control no hizo públicas las denuncias que le hiciera Jorge Pizano, supuestamente su amigo, en una reunión que quedó grabada y que toda Colombia conoció.

Martínez se había defendido en una entrevista con Caracol Noticias, sosteniendo que no tenía elementos para determinar que hubiera un delito.

No obstante, en una segunda entrega de las grabaciones publicada primero por El Espectador y luego por Noticias Uno, queda en entredicho tal defensa, ya que es el propio jurista el que afirma “es claro que es una coima ni la hp”, al revisar los documentos aportados por Pizano.

Más aún, ante la pregunta de Pizano sobre qué hacía con la evidencia recopilada, Martínez le recomienda: “No, estar quieto. Porque yo lo veo en estado de ansiedad ¿qué hago? Entonces, Sarmiento le manda a decir: Nada”.

Más aún, el domingo la periodista María Jimena Duzán publicó en Semana su acostumbrada columna de opinión, en la que amplió detalles sobre documentos y cartas que le había enviado Pizano antes de su extraño deceso. Esta vez se tituló “El hombre que sabía demasiado”.

“Con esto que te puedo contar me juego la vida, sobre todo en temas de la Ruta del Sol y de su socio minoritario. Cuando escribo esto me tiembla el pulso”, transcribió Duzán, en referencia al primer mensaje que le envió Pizano.

“Esta fue la respuesta del Grupo Aval sobre su despido: que no fue desvinculado porque para esa fecha ya había terminado el contrato de la concesión, eso es cierto. Sin embargo él me dijo ‘todos los que estaban conmigo fueron promovidos y yo no’. Sin mucho preambulo me dijo que quería entregarme documentos porque no confiaba en la Fiscalía de Néstor Humberto Martínez. ‘Es que me están intentando montar una patraña por mi paso por el Acueducto, y quieren decir que yo recibí un soborno de Odebrecht’, tratando de explicarme su desamparo”, dijo en la videocolumna que sigue en redes a lo que escribe en Semana.

“El Grupo Aval sabía de 2013 de la existencia de contratos falsos en su contabilidad. El Grupo Aval no fue víctima de Odebrecht como insisten en decir, me dijo, porque ellos sabían que había muchas cosas raras pasando desde 2013. Esas fueron palabras de Jorge Enrique Pizano en una de esas citas”, relató.

María Jimena aseguró que a la tercera cita Pizano le reveló la existencia unos audios de reuniones que él tuvo en agosto de 2015 con varios directivos de Corficolombiana y con Néstor Humberto Martínez, entonces abogado del Grupo Aval. Según Pizano en esos audios se demostraba que Martínez sabía de la gravedad de los hallazgos. “No me quiso dejar copia porque los consideraba como su última carta. ‘Estos son mi seguro de vida’, me dijo”, agregó Duzán.

“Tengo claro que me volví incómodo para el Grupo Aval y para el fiscal. Eso coincide con mi abrupta salida de mi puesto de controller y con las investigaciones que me está montando la Fiscalía”, le dijo Pizano según su columna.

Por último, tras recordar cómo Pizano fue ignorado desde el año 2013 y “tratado como un loquito”, aseguró que este siguió investigando y recabando evidencia de contratos falsos. Al darse cuenta de que seguía siendo acallado, Pizano le comentó a Duzán: “Decidí grabalos porque me di cuenta que había un interés de ocultar lo que estaba pasando”. Desde entonces, solo fue llamado en dos oportunidades para entregar su testimonio.

“Supe que visitó por última vez a la fiscal el 15 de agosto porque me lo contó en un chat. Y a su salida de la reunión me escribió un mensaje en el que lo sentí especialmente alterado por su seguridad. Dijo: ‘estoy concencido de que me están haciendo seguimientos. Esta mañana la fiscal 80 me comentó que la tienen presionada, y me pidió que solicitara protección por escrito, cosa que hice ayer mismo’. Obviamente, nunca le dieron protección”, agregó.

La columnista comentó que las autoridades estadounidenses tienen pleno conocimiento del caso. “Al ver que se le acababan sus opciones y temiendo por su vida, Pizano decidió pedir ayuda a la justicia norteamericana como última tabla de salvación, para que lo consideraran testigo protejido. Su primera reunión la tuvo el apsado septiembre en la Embajada, y en esa reunión, Pizano le entregó al FBI los audios y documentos que tenía”.

Finalmente, Duzán reveló que la última comunicación la recibió por Whatsapp tres horas antes de su muerte: “¿Qué hay de nuevo por allá? Le pregunté (…) Me acaba de llamar mi abogado para decirme que me llamarán por interrogatorio por el contrato Tunjuelo – Canoas. Lo que más le preocupaba era quedar como un corrupto”.

Lo cierto es que el escándalo no merma y el país requiere investigaciones libres, objetivas e independientes para determinar, sin lugar a manipulaciones, la verdad en un caso que cada vez se vuelve más turbio.