El inquietante coqueteo entre Centro Democrático y Cambio Radical

22 de mayo del 2015

Rodrigo Lara trató de salvar a Uribe. Antes, el expresidente amparó a Vargas Lleras.

uribe vargas lleras

En la política cualquier cosa puede pasar. Ya es costumbre ver los cambios de parecer y hasta de bando de algunos de los honorables padres de la patria. Sin embargo, no es muy común ver esos saltos abruptos en personajes del talante de Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras.

Pues bien, si se dice que entre el odio y el amor solo hay un paso, pues los dos políticos están cerca de darlo. Los recientes hechos en el Congreso lo confirman; coincidencialmente en el trámite de la reforma al equilibrio de poderes.

El primero en dar el paso fue el expresidente Álvaro Uribe, quien el ocho de abril pasado, en el sexto debate que cursaba la reforma constitucional en la Comisión Primera del Senado, irrumpió en dicha sala para defender al vicepresidente de la República.

Uribe Vélez convenció a los integrantes de la bancada del Centro Democrático, y a varios de los presentes en la Comisión Primera, de no aceptar la proposición que presentó el senador Armando Benedetti de inhabilitar por cuatro años al vicepresidente Vargas Lleras para aspirar a la Presidencia de la República.

En esa ocasión causó sorpresa la petición que hizo el senador Uribe, aunque su intervención sirvió para que la proposición fuera hundida. Esta semana el ‘favorcito’ fue devuelto por el partido de Germán Vargas, Cambio Radical.

En el octavo debate que cursa la reforma al equilibrio de poderes, el representante a la Cámara de Cambio Radical, Rodrigo Lara, salió a rechazar el artículo que fue incluido en la ponencia que contempla una modificación a la figura de la silla vacía, en el entendido que aplica cuando exista una decisión de un juez de un país extranjero.

Específicamente el artículo establece que cuando ese juez extranjero profiera una medida en contra de algún congresista colombiano, este último pierda sus derechos políticos; es decir, que quede inhabilitado y su respectivo partido pierda la curul, o sea no podrá reemplazarlo. Varios integrantes del Centro Democrático salieron a criticar la propuesta a la que calificaron como un ‘mico’ que buscaría sacrificar a un parlamentario con nombre propio: Álvaro Uribe Vélez.

Según explicó el congresista uribista Samuel Hoyos, de aprobarse el artículo como viene en la ponencia, si la justicia venezolana profiere una orden de captura contra Álvaro Uribe, por ejemplo, por estar presuntamente involucrado en un intento golpista en el vecino país, perdería inmediatamente la curul en el Senado.

A esta protesta se sumó casi de inmediato la del parlamentario bogotano Rodrigo Lara, quien indicó que no se puede dejar que la justicia internacional venga a tumbar a los servidores públicos elegidos por voto popular. Aunque a la propuesta se opuso el Centro Democrático y Cambio Radical, fue aprobada en el antepenúltimo debate del acto legislativo.

Estos hechos, que dejan entrever simpatías posiblemente electorales, según han dicho algunos expertos, podrían cristalizarse en acuerdos para las próximas elecciones territoriales, como por ejemplo una alianza que involucre el candidato Enrique Peñalosa, quien aunque se lanzó por un movimiento ciudadano, es de los afectos de Cambio Radical, pues de hecho esta colectividad no se quiso unir al candidato de la Unidad Nacional, Rafael Pardo. Eventualmente el uribismo impulsaría una alianza entre Peñalosa con el aspirante por el uribismo, Francisco Santos, a quien no le favorecen las encuestas.

Estos expertos han dicho incluso que Francisco Santos se bajaría del bus de la campaña electoral en Bogotá para darle todo el respaldo a Enrique Peñalosa, quien tiene una cercanía ideológica con el exjefe de Estado. Esto también explicaría la jugada que hizo el Gobierno Nacional una vez supo de la entrada de Peñalosa a la contienda electoral. El oficialismo le quitó una pieza fundamental a Peñalosa, como es David Luna, y le dio el Ministerio de las TIC.

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