The NY Times tiene su “garganta profunda”

6 de septiembre del 2018

“Es amoral, su estilo de liderazgo es impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz, no está anclado a ningún principio básico discernible que guíe su toma de decisiones, actúa de una manera que es perjudicial para la salud de nuestra república. Colegas de ideas afines y yo hemos prometido frustrar partes de su agenda y sus peores […]

The NY Times tiene su “garganta profunda”

“Es amoral, su estilo de liderazgo es impetuoso, conflictivo, mezquino e ineficaz, no está anclado a ningún principio básico discernible que guíe su toma de decisiones, actúa de una manera que es perjudicial para la salud de nuestra república. Colegas de ideas afines y yo hemos prometido frustrar partes de su agenda y sus peores inclinaciones”, estas y otras expresiones igualmente demoledoras contra el presidente Donald Trump provienen de quien dice ser un cercano colaborador de su círculo y que escribió para el diario The New York Times de manera anónima y abrió un debate que no para.

El columnista anónimo titula el texto: “Soy parte de la resistencia dentro de la administración Trump” y asegura que muchos de los altos funcionarios de su propia administración están trabajando diligentemente desde adentro para frustrar partes de su agenda y sus peores inclinaciones y añade que uno de ellos es él mismo.

El autor de la columna se atreve a mencionar la posibilidad de que Donald Trump deje la Presidencia y sostiene que antes de que eso suceda él (o ella porque no se sabe el género de quien la escribió) y otros más están haciendo todo lo que esté a su alcance “para preservar las instituciones democráticas y al mismo tiempo frustrar sus impulsos más erróneos”.

A pesar de la dureza de los señalamientos sobre la personalidad y la forma de gobernar de Trump reconoce que hoy Estados Unidos es un país más seguro y más próspero y advierte que su oposición no es la popular “resistencia” de la izquierda.

La reacción del presidente no se hizo esperar, tildó a quien escribió en el New York Times de cobarde y dijo que lo que dice es falso y agregó: “Si no fuera por mi gobierno ese periódico no existiría”. Airado trinó: “¿Traición?”

El periódico, uno de los más poderosos del mundo occidental, justificó el inusual hecho de publicar una columna de opinión sin firma porque considera que divulgarla sin ella es la única manera de ofrecer una perspectiva importante a sus lectores. Argumentan que conocen la identidad del autor y defienden su anonimato por el riesgo que corre de perder su empleo.

The New York Times, que antes de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca tenía problemas financieros y debió vender acciones a un extranjero, el millonario mexicano Carlos Slim, logró enderezar su camino y recuperar lectores a través del cubrimiento que le hace a todas las actividades del primer mandatario, escarbando en su pasado, en sus aventuras con prostitutas, en sus negocios aparentemente turbios, en sus quiebras, su evasión de impuestos, en una evidente competencia con The Washington Post, que lo investigó por el caso Watergate, hasta lograr la renuncia de Richard Nixon el 9 de agosto de 1974, y al que no quiere ser inferior y tal vez por ello está empeñado en lograr la salida de Trump de la presidencia.

El NY Times parece estar jugándose una carta con su fuente en la Casa Blanca, a diferencia de los dos periodistas del Washington Post, Carl Bernestein y Bob Woodward, que fueron guiados hasta el final por el famoso “Garganta profunda”, un personaje que permaneció en el anonimato y que les dio todas las pistas e información que los condujo a la verdad sobre la infiltración de la gente de Nixon en la campaña Demócrata. Solo hasta la muerte del informante, en junio de 2005, los periodistas revelaron su identidad: se trataba deMark Felt, ex agente del FBI.

Si la fuente es descubierta y se conoce su identidad no solo perderá el puesto sino que el periódico se quedará sin su gran fuente de información y le dará armas a Trump y a quienes lo defienden para desbaratar sus argumentos. Es posible que les convenga más tener a su propia “Garganta profunda” oculta y sin dar pistas de quien se trata.

Frases como “las reuniones con él se descarrilan y se salen del tema, él se involucra en diatribas repetitivas y su impulsividad deriva en decisiones a medias, mal informadas y en ocasiones imprudentes, de las que posteriormente se tiene que retractar” y la mención de hechos específicos podrían hacer que el enfurecido Trump le apriete tanto el cuello a quienes puso a buscar al autor anónimo que terminen por descubrirlo.

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