Las lecciones que deja el caso Dairon en Medellín

Las lecciones que deja el caso Dairon en Medellín

14 de marzo del 2019

Luego de la publicación del video del momento en que el joven afro Dairon Córdoba es discriminado en una tienda del barrio Aranjuez, en Medellín, por haberse robado unos productos, las dudas del caso se tornaron en lecciones contundentes para la sociedad y para la institucionalidad del Estado.

A pesar de que Córdoba apareció en los medios como una víctima del racismo y la xenofobia (alegando que lo intentaron linchar solo por su raza y sin que él se hubiera robado un solo peso del lugar), y que la Alcaldía de Medellín llegó a pronunciarse en su favor días después, todo se cayó al suelo con el video conocido por la opinión pública.

De hecho el pasado miércoles 13 de marzo, el joven admitió haberse intentado robar distintos productos del minimercado, ante la evidencia que proporcionaba el video de seguridad difundido.

Pero más allá de esa situación lamentable de mentira para este personaje que se escudó en su raza para confundir a las autoridades, está la lección para una institucionalidad que confió en la versión del sujeto sin investigar la realidad de las cosas.

La Alcaldía de Medellín pecó porque se afanó en su diagnóstico de los hechos ocurridos en el barrio Aranjuez, y optó por cobijar a Córdoba mediante acciones de las secretarías de Seguridad y de Inclusión Social, Familiar y Derechos Humanos, “para garantizar la recuperación integral y la seguridad de Dairon por medio de atención psicosocial en uno de sus Centros Integrales de Familia”, sin cotejar las evidencias. En realidad, sus funcionarios cayeron en el engaño de una persona que cometió delitos.

No obstante, hay más lecciones en el plano de la cultura ciudadana y la acción colectiva de los colombianos y, en este caso en particular, de los antioqueños. ¿Por qué la salida es siempre tomar la justicia por mano propia? Tal situación desconoce el Estado de Derecho, brinda la imagen de que cualquiera puede juzgar sin importarle que existan leyes y estas apliquen para todos.

El hecho de que Dairon hubiera robado unos productos no justifica la violencia generalizada que se ejerció en su contra. ¿Es realmente la violencia la forma en que se construye sociedad? Extraña que esta pregunta se tenga que dar al analizar a la sociedad medellinense, que justamente ha querido, en los últimos años, dejar atrás la página de la violencia.

En el fondo también subyace un asunto de ausencia de Estado. Incluso en nuestras ciudades principales, los colombianos tienden a pensar que es mejor tomarse la ley por sus propias manos. ¿Por qué no es posible mejorar la percepción cotidiana en materia de seguridad e imperio de la ley? Los sucesos son un llamado de alerta para que las instituciones y funcionarios nacionales y regionales tomen medidas de fondo, enfocadas en alivianar los lastres estructurales que padece el país en términos de seguridad y convivencia.