Mujeres, la palabra clave del discurso de Marta Lucía

16 de julio del 2018

Tuvieron que pasar 208 años desde que Colombia declaró su independencia y 199 desde que le fue reconocida por España, para que este territorio eligiera a una mujer como su vicepresidenta. Marta Lucía Ramírez recibió este lunes la certificación del Consejo Nacional Electoral para ocupar su cargo desde el próximo 7 de agosto, y como […]

Mujeres, la palabra clave del discurso de Marta Lucía

Comunicaciones Iván Duque

Tuvieron que pasar 208 años desde que Colombia declaró su independencia y 199 desde que le fue reconocida por España, para que este territorio eligiera a una mujer como su vicepresidenta. Marta Lucía Ramírez recibió este lunes la certificación del Consejo Nacional Electoral para ocupar su cargo desde el próximo 7 de agosto, y como era de esperarse, su condición de mujer y el trabajo impulsado por la equidad de género fueron claves es su discurso.

Las palabras de la bogotana estuvieron cargadas de historia y de emoción. Su voz se entrecortó en dos oportunidades, cuando reconocía el trabajo de tantas mujeres que la antecedieron para llegar hasta este espacio en la política y cuando agradeció a su madre, a su familia, a sus amigos y seguidores, quienes la ayudaron a recorrer el arduo trayecto hasta la Vicepresidencia como fórmula del presidente electo, Iván Duque.

La intervención de Ramírez no fue extensa, más sí sustanciosa. Reconoció en su discurso las luchas de las mujeres que durante el siglo XX allanaron el camino para lograr este importante paso en la historia de Colombia.

“Estamos celebrando un nuevo día de la democracia colombiana”, sentenció y, a continuación, enumeró a quienes aportaron su trabajo buscando, dijo, “el reconocimiento de nuestra capacidad, el respeto a nuestros derechos, el empoderamiento y la igualdad”.

“Solo en 1932, bajo el Gobierno del presidente Enrique Olaya Herrara, tuvo la mujer el manejo de sus propios bienes, y en 1933 se le permitió la plena participación en la educación universitaria. En 1954 Josefina Valencia y Esmeralda Arboleda de Uribe fueron las únicas dos mujeres como miembros principales de la Asamblea Nacional Constituyente”, recordó.

Detalló, además, los logros de estas dos pioneras en la lucha por los derechos de la mujer. “Esmeralda Arboleda, la primera mujer embajadora ante la ONU, la primera ministra de comunicaciones, la primera embajadora ante la Unesco y la primera senadora elegida en Colombia”, narró la vicepresidenta. Y “Josefina Valencia, la gobernadora del Cauca y ministra de educación, gracias a la lucha de ellas dos y a la de tantas otras mujeres -Berta Hernández de Ospina, María Currea de Aya- […] pudimos conquistar el derecho al voto femenino”.

“Cuánto debemos a todas esas mujeres y a todas las que nos precedieron más recientemente en el quehacer político. Cuanta responsabilidad tenemos hoy sobre nuestros hombros. Hoy tenemos que trabajar sin descanso para conquistar la verdadera igualdad de la mujer colombiana”, Marta Lucía Ramírez.

Una carrera labrada tras los liderazgos de otras mujeres

Ramírez no olvidó que su elección como primera ministra de Comercio Exterior, en 1998, y de Defensa, en 2002, se logró en gran medida “parada en los hombros de otras mujeres grandes que nos antecedieron”, explicó.

Por eso, fue enfática, y aprovechó para hacer un llamado a continuar este sentido de solidaridad de género. “Todas las mujeres que ocupemos cargos de dirección en Colombia debemos cumplir con la obligación moral de seguir abriendo el camino, reconociendo las capacidades y luchar por la igualdad”.

Tras destacar desde las mujeres cabeza de hogar hasta las grandes ejecutivas, a todas por su contribución a la sociedad, Marta Lucía resaltó que al lado de Iván Duque conformará el primer Gobierno paritario en la historia del país, ya que el 50% de los miembros del gabinete serán de género femenino.

“Esta vicepresidencia representa no solo una conquista histórica, sino que constituye el punto de partida para iniciar desde el Gobierno las políticas públicas y las reformas necesarias para lograr la promoción y garantías de desarrollo que permitan todas las oportunidades que merece la mujer colombiana”.

“Quiero decirle a las colombianas: soy una más de ustedes. […] Aquí quiero luchar, y me comprometo a eso, por los sueños de todas ustedes, por su futuro, por el de mi hija, el de mi sobrina y el de los hijos de todas las mujeres”, expresó con la voz quebrada por la emoción.

Ramírez fue clara en las inicitivas que impulsará para lograr este objetivo: Aseguró que trabajará porque las políticas públicas que protejan e impulsen el desarrollo de la mujer y la igualdad de género cuenten con el debido respaldo presupuestal que se le asigna al interior de cada una de las entidades del Estado.

“Acompañaremos el trabajo de las organizaciones de mujeres y en particular los esfuerzo dedicado a establecer sellos de actividad laboral con los actores del sector privado para dar reconocimiento a aquellas empresas que implementen de manera efectiva sistemas de gestión de igualdad de género y nos ayuden en la transformación cultural y el cierre de la brecha salarial que afecta tan negativamente a las mujeres colombianas”, sentenció.

Su mayor reto será implementar la ley 1257 de 2008, para proteger a la mujer de la violencia intrafamiliar. “Tenemos que acabar en Colombia todos los tipos de violencia: económica, patrimonial, sexual, física y psicológica”.

La corrupción, la desigualdad, las muertes de líderes sociales, de soldados y policías, erradicar el maltrato, sacar a la salud de la crisis, acabar el narcotráfico, garantizar la educación superior y técnica, también hicieron parte de su discurso y, para cerrar, pidió unidad entre los colombianos.

“Es la hora de dejar a un lado las diferencias, es la hora de lograr el pacto por Colombia que Álvaro Gómez llamaba ‘El acuerdo sobre lo fundamental’. Que la gente no nos hable de paz sino que nos dé todos los días ejemplos de paz. Que no se hable de tolerancia sino que en la cotidianidad demos ejemplo de aceptar a los demás como son y garanticemos las libertades individuales de cada uno, siempre y cuando todos, sin excepción, asumamos que en Colombia se debe cumplir la ley, porque en ella están contenidos los derechos y las obligaciones de todos”.

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