No se trata ni de ‘duquismo’ ni de ‘petrismo’

18 de junio del 2018

Este lunes muchos amanecieron con resaca de elecciones. Finalizó la intensa campaña electoral que tenía sumidos a los colombianos en un debate de extremas que llegó a dividir familias y a separar amigos. El ciudadano de a pié anhela embeberse en el mundial de fútbol donde los ánimos se unen en torno a un interés […]

No se trata ni de ‘duquismo’ ni de ‘petrismo’

Este lunes muchos amanecieron con resaca de elecciones. Finalizó la intensa campaña electoral que tenía sumidos a los colombianos en un debate de extremas que llegó a dividir familias y a separar amigos. El ciudadano de a pié anhela embeberse en el mundial de fútbol donde los ánimos se unen en torno a un interés común: la selección.

Sin embargo, en el ambiente político ronda un cierto malestar. El discurso de cierre de campaña de Gustavo Petro no fue propiamente conciliador, sus palabras fueron retadoras y su actitud tan agresiva como en los momentos más álgidos de sus presentaciones en la plaza pública, cuando las encuestas mostraban que crecía pero no lo daban como ganador.

“Los asustamos tanto que los juntamos. Tuvieron que juntar todo el miedo, la venganza y la violencia. Sacamos ocho millones de votos que no sacaron Uribe ni Santos, realmente los asustamos”, dijo en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada donde los seguidores de la Colombia Humana hicieron una gran celebración.

Petro reconoció la victoria de Iván Duque, pero de entrada dijo que este es el momento donde empieza la oposición.

“¿Qué esperamos de Duque? Aceptamos su triunfo. Es el presidente de la República de Colombia. No le vamos a pedir embajadas ni nada. Hoy somos la oposición a ese gobierno”, expresó Petro.

Con su discurso Petro aviva la polarización que queda en el país después de este domingo de elecciones. Y lejos de apaciguar, levanta los ánimos con sus palabras, que por un lado hablan de paz, pero por otro resultan amenazantes y hasta agresivas: “Somos indestructibles e inderrotables. La Colombia Humana vive, ha triunfado y solo falta un paso. Algún día, muy pronto, entraremos a la Casa de Nariño. Me llamo Gustavo Petro y quiero ser su dirigente”, finalizó.

Unos minutos mas tarde salió Iván Duque en El Cubo de Colsubsidio. Llega a ser presidente de un país tan polarizado que preocupa. Su partido, el Centro Democrático, tiene mayoría en el Congreso, lo que podría darle un poco de tranquilidad en términos de gobernabilidad. Pero su talante no ha sido tampoco el de un hombre reactivo, ni en las redes sociales ni en la vida pública, y así mismo fue su discurso de cierre de campaña y de saludo a Colombia, cuando fue electo.

“Voy a entregar absolutamente todas mis energías por unir a nuestro país; no más divisiones, pensemos en un país con todos y para todos”.

Se dice en las redes que es apenas natural, puesto que él fue electo presidente pero inclusive en los debates más candentes demostró serenidad.

“No se trata ni de ‘duquismo’, ni de ‘petrismo’, se trata de una Colombia para todos”, dijo con la idea que ya está rondando la mentes de los colombianos preocupados por vivir en un mejor país.

La diferencia entre discursos es abismal.

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