Glifosato, una realidad irreversible

13 de octubre del 2018

La luz verde para que en Colombia se retome el uso del glifosato la dio el presidente Iván Duque cuando señaló que cumplirá con todos los lineamientos que dio la Corte Constitucional  para combatir los cultivos ilícitos que ya sobrepasa las 200 mil hectáreas, que recibió cuando asumió el poder y que ya comenzó a […]

Glifosato, una realidad irreversible

La luz verde para que en Colombia se retome el uso del glifosato la dio el presidente Iván Duque cuando señaló que cumplirá con todos los lineamientos que dio la Corte Constitucional para combatir los cultivos ilícitos que ya sobrepasa las 200 mil hectáreas, que recibió cuando asumió el poder y que ya comenzó a realizarse como un plan piloto en Antioquia.

En la propia sede de las Naciones Unidas el primer mandatario lo tuvo como prioridad al asistir al debate antidrogas que se llevó a cabo en septiembre durante la semana de sesiones de la Asamblea General de ese organismo en Nueva York.

Hoy 14 de octubre el país despertó con que el uso del herbicida es una realidad, el Consejo de Seguridad de Antioquia aprobó la aspersión con ese compuesto químico en todas las zonas donde haya cultivos de coca y amapola empleando drones con capacidad de fumigar hasta tres hectáreas en un solo día.

El gobernador de Antioquia, Luis Pérez Gutierrez, señaló en ese consejo que “la secretaría de Gobierno ya hizo los trámites, y antinarcóticos pone el glifosato que es lo que se necesita para erradicar estos cultivos ilícitos a muy baja altura”.

Pero, ¿qué costo tiene este procedimiento y quién se encargará de financiarlo? La gerente del programa Antioquia Libre de Coca, Lina Marcela de los Rios explicó que el alquiler de estas máquinas de bajo peso tienen un costo de un millón doscientos mil pesos por día y el dinero será puesto sobre la mesa para los próximos gobiernos.

Se entregarán reportes actualizados cada tres meses respecto al número de hectáreas trabajadas en suelo antioqueño.

El ejercicio será realizado por cuenta de empresas privadas, de la mano del Ejército Nacional y la Gobernación, que prestan el servicio de las unidades antinarcóticos.

“Volvamos a la fumigación, pero no con una avioneta fumigando por todo el país, sí no a una fumigación que puede ser de dos maneras, un helicóptero con fumigador de precisión o con drones. No se va a fumigar el cacao del vecino se va a fumigar la coca que está sembrada al lado”, explicó el mandatario regional.

Avance o retroceso

A pesar de que el uso de esta tecnología solo sea un frente para combatir el narcotráfico y la criminalidad, se espera que ayude en gran medida a los 2.600 soldados, 1.000 policías y campesinos que trabajan en la erradicación manual.

Los drones tienen la capacidad de llevar consigo diez litros del químico y poseen autonomía de vuelo; cuentan con dos baterías y aspersores que permiten realizar milimétricamente el trabajo de aspersión.

El plan piloto se extenderá por cuarenta días y tendrá mayor presencia en los municipios antioqueños de Valdivia, Tarazá y Cáceres donde hay una mayor incidencia de plantaciones de cultivos ilícitos.

Este método contra la mafia de las drogas ilícitas ya había sido implementada en los últimos meses del gobierno de Juan Manuel Santos siendo ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. La operación se realizó en los departamentos de Nariño, Putumayo y Caquetá, a la fecha no se cono que tan eficiente fue la operación.

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