Exponerse en redes es un peligro

Exponerse en redes es un peligro

30 de diciembre del 2018

El siguiente fue el mensaje publicado en Twitter por Verónica Duque, reconocida tatuadora e influencer colombiana, el pasado sábado 29 de diciembre:

En pocos minutos el tema, por la cantidad de seguidores que ella tiene, se convirtió en tendencia, los mensajes que acompañaron su publicación fueron de apoyo a ella como víctima y de total rechazo a su esposo, el supuesto agresor, quien horas después de lo ocurrido terminó con su vida, arrojándose desde un puente en Manizales.

Este hecho puso en conocimiento de la opinión pública dos tragedias: la repudiada agresión que la influencer recibió al parecer por parte de su esposo y el suicidio de él, que  así sea cierto que la golpeó, no se justifica la forma trágica en que terminó con su vida.

Más allá del doloroso momento por el que están pasando Verónica y las dos familias, vale la pena reflexionar qué tan oportuno resulta ventilar a través de las redes una situación como la que aparentemente vivía la pareja en la que habría maltrato de parte de él, según versión de ella y si no habría sido mejor denunciarlo ante una comisaría de familia o recurrir a la policía para que fuera detenido para ser castigado como se merece.

En qué momento lo privado pasa a ser de dominio público. En qué momento quienes tienen un usuario en redes sociales son jueces y dictaminadores de lo que está bien o mal o en como se debe juzgar a alguien. En qué momento se empezaron a utilizar las herramientas digitales para ventilar hechos, situaciones, pruebas, denuncias y demás que por el bien del caso y de la misma víctima deberían tratarse en audiencias frente a autoridades.

En qué momento las redes sociales son el escenario para tratar temas tan delicados como la penosa agresión de la que fue víctima Verónica y en qué momento el morbo por las desgracias ajenas y por el amarillismo es más importante que el respeto a la vida privada.

Las redes sociales son una ventana importante para dar a conocer lo que sus usuarios gusten. Pero hay que medir lo que se publica en ellas y con qué intencionalidad se hace.

Hace unos meses Eleen Moreno, reconocida actriz colombiana fue supuestamente agredida por su novio, el también actor Alejandro García. El caso mediáticamente conocido por las redes sociales y por los medios de comunicación también tiene en la palestra pública a los dos protagonistas de estos hechos. Alejandro publicó en redes pruebas de las supuestas agresiones de las que él también fue víctima, después de que Eileen publicara fotos y videos en las mostraba su rostro ensangrentado y con signos de haber sido golpeado con violencia.

Según la versión del novio ella miente y a su vez ella dice que el mentiroso es él. Es un tire y afloje principalmente en redes sociales que tal vez no debería estar ahí sino dentro de la vida privada y que tal vez  sea mejor que sea en los estrados judiciales donde se resuelvan los conflictos, tanto por respeto a la víctima como por la presunción de inocencia del supuesto victimario.

La presión que se ejerce en redes sociales es un peligro para la integridad física y emocional de los expuestos negativamente en ellas. Muchos han recibido amenazas de muerte por el simple hecho de ser mencionado sin pruebas o confesiones como autor de un hecho con el que no convidan los usuarios que se creen justicieros

Esta casa editorial es solidaria con Verónica Díaz por la agresión física de que fue objeto y rechaza el maltrato físico y moral contra cualquier persona.