Qué pena con usted Radamel Falcao

Qué pena con usted Radamel Falcao

6 de enero del 2019

Sí, es su trabajo, es nuestro trabajo como medios de comunicación: informar. Pero a veces, por ética periodística, que puede ser general y/o individual, y sobre todo por respeto, hay que apagar y bajar las cámaras y el micrófono. El reportero, quien está en campo de batalla consiguiendo la noticia, es el primer filtro de esa ética, claro está, dependiendo de su concepto ético

Y no solamente es una crítica (respetuosa) a ese tipo de periodismo o de periodista; también es a los cientos o decenas de personas del común que solo por el amarillismo o sensacionalismo o morbo o chisme, todos sinónimos, está donde no debería estar.

Lo anterior por el cubrimiento que algunos medios de comunicación, y por lo que se ha visto a través de ese cubrimiento, de la muerte y funeral (en especial de este último) de Radamel García King, padre del delantero Radamel Falcao García.

Radamel García (padre) fue en su momento, décadas 70 y 80, un defensa que jugó en varios equipos de Colombia y en otros de Venezuela. No fue tan famoso como lo es su hijo. La muerte de García King es importante para los medios y para el pueblo porque es el papá de Falcao y es precisamente él, ‘el tigre’, el centro de la noticia, el centro del espectáculo. ¿Cuántos y cuáles medios fueron de verdad al cementerio a darle el último adiós a Radamel García King?

La muerte del padre, abuelo, esposo, tío o amigo es un evento doloroso y muy íntimo. ¿Puede Falcao derrumbarse y llorar como un niño sin consuelo frente a la tumba de su padre con el periodismo a su espalda? ¿Puede Falcao o cualquier miembro de su familia abrazar el ataúd blanco e impedir que lo metan a la bóveda o al crematorio con los cámaras esperando el momento preciso para tomar la foto de portada? No. No puede. Tal vez no porque no quiera sino porque tal vez no se sienta cómodo al hacerlo con las cámaras encendidas y con los cientos de chismosos que llegaron al cementerio no para acompañar su dolor sino para ver a la figura pública.

Claro que la información debe entregarse, pero en momentos y eventos como este la reportería puede hacerse con tacto y sobre todo con respeto; desde la barrera, sin entrar a la arena. ¿No se podía hacer una reportería a distancia, sin preguntas, sin flashes, sin cámara y sobre todo sin seguimientos?. Observando y contando también se puede hacer periodismo; recuerden a Gabo. Como el rating y la lecturabilidad se miden con las voces en radio, el video en televisión y la fotografía en prensa, hay que buscar el mayor número de estos elementos para que los medios vendan, pasando, sin importar, por encima de quien sea.

Es lamentable ver a cientos de personas muy cerca del jugador de fútbol con sus celulares en la mano tomándole una fotografía a él, de por sí una mala fotografía; y es más triste ver que en medio de ese centenar de chismosos, con cámaras en alto corren y se meten a la mala camarógrafos y periodistas, atraviesan sin respeto la cinta de seguridad y enfocan de cerca el cortejo, mientras él, Radamel Falcao, el hombre, con dolor y luto encima avanza entre flashes cargando el ataúd de su padre, tal vez no queriendo ser en ese momento el famoso que és. ¡Qué mal periodismo!