El “usted no sabe quién soy yo” no se perdona

1 de abril del 2018

El nuevo caso, protagonizado por Hernando Zabaleta, deja un mal sabor.

El “usted no sabe quién soy yo” no se perdona

Queda un mal sabor cada vez que somos testigos de un nuevo caso de “usted no sabe quién soy yo”, como el de esta Semana Santa protagonizado por Hernando Zabaleta Echeverry, excandidato a la Cámara de Representantes.

“Yo gano 20 veces más que usted. Yo si tengo carrera, yo soy especialista, yo no me gano un milloncito como usted. Siga andando en su motico, hágale”, dijo el energúmeno abogado, quien en el colmo de su inconsciencia, publicó el video del incidente convencido de que obtendría respaldo en las redes sociales. Pero obviamente no fue así.

Por el contrario, las redes, como siempre en estos casos, estallaron en críticas al megalómano personaje, que tampoco tuvo reparos en amenazar a la patrullera Karen Granados: “La voy a hacer echar. Ni siquiera en las empresas de seguridad va a conseguir trabajo”, le dijo.

Por fortuna, rápidamente, el director general de la Policía, Jorge Hernando Nieto, apoyó a la patrullera a través de un tuit; el secretario de seguridad de Bogotá, Daniel Mejía, hizo lo propio; y la Contraloría General de la República se pronunció diciendo que el candidato no tenía ningún vínculo con la entidad, ni con el despacho del contralor, de quien dijo ser abogado.

Zabaleta podría enfrentar acciones disciplinarias y legales por parte de la Fiscalía y la Procuraduría, así como ser acusado de delitos como injuria, calumnia y agresión verbal a funcionario público.

Zabaleta tuvo a bien pedir perdón a través de los medios de comunicación, aunque acto seguido se fue lanza en ristre de nuevo contra la patrullera a quien amenazó de nuevo con demandar.

El caso trae a la memoria otros más de personajes, que creyéndose ‘muy importantes’, le han faltado el respeto a la autoridad, argumentando el consabido, “usted no sabe quién soy yo”, que hizo famoso a Nicolás Gaviria, sobrino de Gustavo Gaviria Ángel, y quien en una noche de rumba tuvo a bien decirle a uno de los policías que lo amonestaban que tal vez podría terminar en Chocó. Y también sacó a relucir sus contactos familiares con el expresidente César Gaviria.

El joven Nicolás tuvo que darse de baja en la redes sociales donde se hizo famoso, para mal; en menos de una semana tenía varios perfiles falsos en su nombre, y hasta le inventaron una canción.

A pesar de que quiso aprovechar el momento para convertirlo en algo bueno, pidió perdón, comprobó su cercanía con Gaviria, no lo logró, y esta es la hora en que cada vez que hay un caso como el suyo, recuerdan su actitud como las más abominable de todas.

Probablemente las acciones legales contra Zabaleta no pasen de ahí, pero casos de egocentrismo como estos, en tiempos de redes sociales, terminan en castigos peores. Colombia puede ser un país movido por influencias, pero en el ciberespacio, donde todos pueden opinar, estas actitudes no se perdonan.

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