Imparables asesinos y violadores de menores en el país

13 de mayo del 2019

Una menor de 15 años de la comunidad Guambiana del Cauca nueva víctima

Imparables asesinos y violadores de menores en el país

Angie Nieto una niña de 12 años, fue violada y asesinada en  el 31 de diciembre de 2018 en el Meta, otra niña de 14 años con trastorno mental,  fue violada por cinco hombres, en el barrio los Ángeles en Barranquilla el 10 de enero de 2019, y la tercera en escasos 5 meses, Julia Morales Velasco de 15 años,  de la comunidad indígena Misak, quien apareció violada y asesinada a orilla del río Piendamó, en el Cauca, ayer 12 de mayo.  Y no pasa mayor cosas, hay detenidos pero no se ha determinado aún si son los asesinos y violadores.

Tal parece que solo el caso de Yuliana Samboní logró movilizar al país, a la fiscalía y a la justicia para castigar a su violador y asesino, Rafael Uribe Noguera.

Abusos sin respuesta

No deja de inquietar que solo un caso haya conmovido al país y que estos tres -y  muchos más ocurridos desde el  4 de diciembre de 2016 cuando la niña apareció ultrajada y muerta debajo de un jacuzzi-  entraron en la larga fila de atroces abusos contra niñas inocentes, que no son resueltos con la misma rapidez ni tampoco generan interés en los medios.

¿Será que solo porque Uribe Noguera proviene de una familia rica de  Bogotá, estudió en uno de los mejores colegios de la ciudad, es arquitecto de la Universidad Javeriana y el típico “playboy” fue perseguido, detenido y encarcelado en muy corto tiempo?

La discusión sobre el asesinato de Julia Morales, la menor de la comunidad guambiana en el Cauca es en este momento es sobre a quien le corresponde investigar el crimen, juzgar a los responsables y castigarlos.

“Es muy pronto para poder determinar quiénes son estas personas, de acuerdo con el pensamiento indígena, ellos tienen unos procederes y unos procedimientos distintos”, dijo a Kienyke.com la secretaria de la Mujer del departamento del Cauca, Elvia Rocío Cuenca.

La funcionaria también dijo que  ante los derechos de las comunidades indígenas: “obviamente la justicia ordinaria tendrá que sujetarse a ese proceder si ellos lo dejan o no en manos de la justicia ordinaria, pues ellos tendrán que hacer el proceso de investigación que conduzca a esclarecer el hecho y determinar quiénes o quién fue el autor del crimen.”

El monstruo de Fundación

El 28 de septiembre de 2018 en Fundación Magdalena, a la pequeña Génesis Rúa, de nueve años la violaron y asesinaron brutalmente.

Al responsable Adolfo Arrieta lo capturaron intentando incinerar el cuerpo de la niña en una fogata, ocho meses después un juez lo condenó a 53 años y 10 meses de cárcel.

Al monstruo de Fundación el ruido por sus delitos le duró poco, el país ya olvidó la forma como secuestró a Génesis mientras jugaba frente a su vivienda, cómo abusó de ella y luego cómo la mató ahorcándola.  El caso pasó al olvido.

De nuevo surge la pregunta: ¿porqué los abusos contra los niños y niñas no tienen siempre el mismo impacto en la sociedad?

Un claro ejemplo es Cristo José Contreras, el niño de cinco años, hijo del alcalde de el Carmen jurisdicción del Catatumbo,  víctima de el 3 de octubre de 2018.

Sus padres recibieron la visita del propio presidente Iván Duque y una vez liberado él  lo invitó al Palacio de Nariño.

No corrió con la misma suerte Alberto Cardona Sanguino, de cinco años, a quien en el momento del asesinato de su padre, en Minca  el   20 de septiembre  de 2018 lo secuestraron.

De él no se volvió a saber nada después del asesinato de su padre en Minca, departamento del Magdalena.

El pequeño quedó en el olvido, de su desaparición y la muerte de su padre nadie volvió a ocuparse.

El abuso y el asesinato de la niña de la etnia guambiana, no puede quedarse en la típica e inútil manifestación de repudio. ¡Colombia tiene que reaccionar!

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