Bullying mediático a Iván Duque

17 de julio del 2018

El presidente electo Iván Duque está a tres semanas de posesionarse en la Casa Nariño y, aunque aún existe la expectativa por lo que será el desarrollo de su gobierno, ha tenido algunos inconvenientes mediáticos de quienes quieren hacer daño por medio de bullyng, mentiras, entre otras estrategias negativas, con un solo objetivo: desestabilizar al […]

Iván Duque

El presidente electo Iván Duque está a tres semanas de posesionarse en la Casa Nariño y, aunque aún existe la expectativa por lo que será el desarrollo de su gobierno, ha tenido algunos inconvenientes mediáticos de quienes quieren hacer daño por medio de bullyng, mentiras, entre otras estrategias negativas, con un solo objetivo: desestabilizar al nuevo mandatario colombiano.

Pero Duque, fiel a su pensamiento de conservar la calma ante situaciones difíciles, se mantiene firme. Caer en las trampas de sus críticos sería darles la razón y, como dice él, su pensamiento se enfoca en “buscar un camino que mejore la vida de los colombianos”.

Desde que fue elegido en la consulta interpartidista ante Martha Lucía Ramírez, su actual vicepresidenta, y Alejandro Ordoñez, tuvo que remar contra la corriente.

Juzgaron su edad, “poca experiencia en política” y hasta bromearon con su físico. Cómo fallar sin intentarlo, cómo lograrlo sin proyectarse, eran los puntos que rodeaban su cabeza. Al exsenador se le veía sereno y enfático con su mano derecha al momento de hablar del plan de gobierno. No importaba que un mar de señalamientos persiguieran su espalda.

Como candidato las cosas no cambiaron. Se le tildó de “títere de Álvaro Uribe” y de problemas en el país que poco tienen que ver con su gobierno próximo a iniciar.

Mientras realizaba campaña en cada rincón del país, algunos periodistas y personas del común intentaban dañar el nombre del nuevo gobernante a través de un plan que esperaba afectar su imagen. La crueldad lo hizo fuerte. No dejó de sonreír en sus discursos ni mostrarse débil ante la hostilidad de su opositores.

En Europa el presidente electo no pasó desapercibido. Visitó España y en Madrid hizo una parada en el mítico Santiago Bernabéu. Ahí estuvo junto a Florentino Pérez y demás directivos del onceno blanco para hablar de varios temas. Incluso preguntó de cómo veían a los jugadores colombianos.

En redes algunos se burlaron de Duque por medio de imágenes, frases destructivas y los memes que ya, en esta época de viralización, no pueden faltar.

Sin embargo, al mandatario se le ve sobrio en sus intervenciones y sin eludir ningún tema por más que intenten embestirlo por los recientes asesinatos de líderes sociales en el país o las inconsistencias del Proceso de Paz que han revivido las disidencias de las Farc, que comienzan a nutrirse del narcotráfico y las actividades ilegales.

Duque sabe que el reto es grande porque el país quedará en sus manos y las decisiones serán vitales en todos los campos: económicos, políticos y sociales.

El presidente entrante recibió en sus manos la credencial por parte del CNE junto a Martha Lucía Ramírez.

En los últimos días ha anunciado cómo estará conformado su gabinete. Jonathan Malagón, nuevo ministro de Vivienda, fue el último en ser confirmado. De esta forma el gobernante le da vida a su tesis “con un gobierno que mezcle experiencia y juventud para desarrollar los proyectos de las nación”.

A Duque unos lo aplaudirán, como los diez millones de colombianos que le dieron su voto en las urnas de todo el país, mientras otros le tendrán el ojo puesto ante cualquier equivocación. Él sabe que es humano y puede errar. Por eso piensa rodearse bien y escuchar las dudas del pueblo. En cuatro años espera mirar hacía atrás y decirse a sí mismo: “Vamos que se puede”.

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