Jennifer Pedraza en la mira de los extremistas

17 de octubre del 2018

Jennifer Pedraza, estudiante de noveno semestre de Economía en la Universidad Nacional, es desde 2014 Representante Estudiantil en el Consejo Superior de ese centro académico y miembro de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior, Acrees, y desde estas posiciones ha defendido siempre a la universidad pública, sin embargo, solo llamó la atención […]

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Jennifer Pedraza, estudiante de noveno semestre de Economía en la Universidad Nacional, es desde 2014 Representante Estudiantil en el Consejo Superior de ese centro académico y miembro de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles de la Educación Superior, Acrees, y desde estas posiciones ha defendido siempre a la universidad pública, sin embargo, solo llamó la atención del país cuando el presidente del Senado, Ernesto Macías, la mandó a callar mientras intervenía para llamar la atención sobre el estados de las finanzas de ese sector de la educación y eso la hizo visible, ganó adeptos, pero también muchos enemigos anónimos.

Después de que el senador Macías le ofreciera disculpas públicamente, muchos medios de comunicación le dieron espacio por más de “treinta segundos” que fue lo que éste le concedió, y los aprovechó para contar la dura realidad que viven las universidades estatales en el país y ella espera que eso sea lo que se divulgue y no los ataques, montajes y calumnias que están circulando por las redes sociales en las que la hacen ver como una revolucionaria de izquierda.

La estudiante de economía que ha logrado movilizar a miles de estudiantes en varias ciudades le ha contado al país que las transferencias del gobierno nacional a la base presupuestal de la universidad pública se han mantenido congeladas en el último cuarto de siglo y también asegura que la afirmación, muchas veces repetida por el hoy expresidente Juan Manuel Santos, en el sentido de que la educación era el sector al que más se le destinaban recursos del presupuesto nacional, la controvirtió asegurando que esos recursos realmente iban a parar al Icetex.

Kienyke.com dialogó con ella y dijo que lo que importa es que todo este movimiento sirva para que se solucione la grave situación de las universidades públicas, entre ellas la suya, la Nacional, que está que se cae a pedazos y se “está derrumbando”.

Jennifer ha logrado hacerse oír, pero ello le ha valido también que a través de Twitter la confundan con otra estudiante (o que tal vez lo hayan hecho a propósito), también de pelo negro y lentes, que con un cartel insultante se sentó en la curul del senador Álvaro Uribe Vélez, lo que le valió un reclamo del expresidente, quien después reconoció que no se trataba de ella.

Jennifer le dijo a este medio que no conoce a esa persona y al preguntarle sobre lo que el expresidente dijo de ella comentó que nunca estuvo en esa comisión y que su intervención fue muy respetuosa, también que no creía en la buena fe del comentario posterior del expresidente en el que reconoció que la del cartel no era ella.

Los señalamientos por redes no pararon ahí, también circuló por Twitter una fotografía de otra mujer con características similares a ella, pelo negro y gafas, en la que aparece a bordo de un avión privado acompañando a Timochenko, el exlíder de las Farc, dice que es su “compañera permanente de viaje” del exguerrillero.

Indignada le dijo a Kienyke.com que están tratado de deslegitimar el movimiento en favor de la universidad pública: “Eso es totalmente falso, si algo he hecho es luchar siempre dentro del marco del civilismo, nunca he hecho ataques personales, siempre con argumentos, en ninguna de las fotos soy yo, ni en la del avión ni la de la otra chica del congreso”.

Esas fotos manipuladas y equivocadas le han generado situaciones difíciles, “porque me están asociando con grupos armados y el daño ya está hecho. No me he sentado a leer esos mensajes, porque son muchos y estoy muy ocupada en la movilización, pero no me sorprendería que haya algunos amenazándome”. Concluye diciéndoles a quienes buscan hacerle daño y vincularla con la subversión: “Siempre he rechazado la lucha armada, no estoy a favor de la violencia para resolver las contradicciones políticas.”

En Colombia aun falta mucho camino por recorrer para lograr desarmar el espíritu y para entender que la movilización social, cuando se hace bien, puede lograr cambios favorables para la sociedad.

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