Caso Santrich divide a los colombianos

Caso Santrich divide a los colombianos

1 de marzo del 2019

La noticia de la captura de Carlos Bermeo, fiscal perteneciente a la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), junto al exsenador Luis Alberto Gil (condenado por parapolítica en 2008), por presuntamente estar negociando pagos para direccionar de forma irregular el proceso de extradición del exguerrillero Jesús Santrich, generó toda suerte de opiniones entre los colombianos.

Desde el uribismo se cargó directamente contra el tribunal especial. Con el hashtag #JEPCómpliceDeLasFARC, congresistas del Centro Democrático aseguraron que se demuestra la corrupción del mecanismo de justicia transicional.

“El soborno para frenar extradición de ‘Santrich’ se suma al acuerdo que tienen los magistrados para moverse horizontal y verticalmente en las salas”, dijo el representante Álvaro Hernán Prada. “Lo que empieza torcido, permanece torcido y funciona torcido”, afirmó el senador Carlos Felipe Mejía.

En contraparte, uno de los líderes de la oposición, el excandidato presidencial Gustavo Petro, cuestionó los hechos anunciados por la Fiscalía, al tratarse Gil de un político que tuvo que pagar condena por parapolítica: “¿Gil el aliado de Uribe y el paramilitarismo capturado por ayudar a Santrich, el de las Farc? La noticia no cuadra bien. ¿Y quién es el superior del fiscal capturado?”.

Iván Cepeda, senador del Polo Democrático, hizo eco por su parte de la respuesta dada por la JEP a los medios de comunicación una vez conocida la noticia de la captura:

“Con relación al anuncio de la Fiscalía General sobre la captura del fiscal de apoyo Carlos Julián Bermeo, de la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP, nos permitimos anticiparles lo siguiente: 1. La UIA NO tiene ninguna participación en los procesos donde se estudian las solicitudes de garantía de no extradición, contemplada en el artículo 19 transitorio de la Constitución Política. 2. En el proceso de de Seuxis Paucias Hernández, la UIA no desempeña ningún rol. 3. La UIA funciona de manera autónoma de la magistratura de la JEP, la cual no tiene ninguna injerencia en la escogencia de sus funcionarios”, aclaró la institución estatal en un escueto comunicado.

Alirio Uribe, exrepresentante por el Polo Democrático y abogado defensor de Santrich, cuestionó también al fiscal Néstor Humberto Martínez: “No le creo nada a la Fiscalía de NHM, creo que quieren desprestigiar a la y extraditar a Santrich sin pruebas violando la Constitución. ¿Será un montaje?”

No obstante, desde la derecha nacional nuevamente se lanzaron elogios a la labor de Martínez, tal como lo hizo el economista y tuitero Alberto Bernal: “¡Usted está ayudando inmensamente a salvar este país! Ni un paso atrás, siga adelante”, le dijo.

Sin poder determinar quién tiene la razón en el embrollo, es claro que desde su inicio, el caso Santrich ha dividido fuertemente a la opinión pública colombiana. En un principio muy pocos rechazaron la acción de la Fiscalía de capturar a quien iba a ser congresista, pero mientras la JEP fue solicitando pruebas, empezaron a crecer las voces que hablaban de una supuesta persecución.

Por otra parte, justo este viernes, día en que se producen las capturas anteriormente mencionadas, el Consejo de Estado desestimaba la demanda de pérdida de investidura contra Santrich (es decir que mantiene el derecho a su curul como congresista) y Estados Unidos informaba al Ministerio de Justicia que no tiene ninguna prueba adicional que enviar sobre el excomandante guerrillero de Farc.

El desenlace del caso Santrich será además fundamental para el futuro del país, puesto que gran parte de las desmovilizadas Farc se encuentran a la espera de lo que ocurra. Liderados por Iván Márquez y alias “El Paisa”, un bloque de excombatientes se ha distanciado del proceso al considerar que no existe seguridad jurídica ante lo que señalan como una “persecución”.

Una extradición de Santrich podía revivir por tanto el conflicto con un sector significativo de las Farc. Pero un rechazo a dicha solicitud por parte de Estados Unidos, podría en cambio exacerbar el rechazo de sectores de derecha al Acuerdo de Paz y su implementación. Se trata de un caso que divide a los colombianos.