¿Adolescente asesino en Medellín, atrapado sin remedio?

Joven asesino en Medellín

¿Adolescente asesino en Medellín, atrapado sin remedio?

3 de abril del 2019

Enfrentada como está la sociedad colombiana al horror de que haya un adolescente asesino capaz de acabar con la vida de doce personas en Medellín, bien vale la pena repasar la definición de la adolescencia como  ese  “período de transición de crucial importancia y una de las etapas más importantes en la vida del ser humano” para suponer que a este muchacho esa ‘transición’ con toda seguridad la vivió en medio de un entorno familiar y social que lo llevó a ser un criminal.

El adolescente será procesado solo por el asesinato de dos personas, pues fue capturado después de asesinarlos en el barrio Santa Lucía de Medellín, a pesar de que él mismo confesó haber cometido 10 crímenes más. Por ellos no podrá ser juzgado porque los cometió antes de los 14 años, edad que cumplió el pasado 10 de diciembre.

Los hechos ocurrieron al interior de una tienda hasta donde llegó el menor y asesinó a dos hombres, uno de ellos dueño de una licorera, además de otra persona que resultó herida como consecuencia de las balas que disparó el joven.

No le está quedando fácil al alcalde de Medellín el manejo de la seguridad en la ciudad, el año 2018 cerró con 600 mil muertos. A mediados de febrero ya se habían presentado 70 casos y con el asesinato del cantante y youtuber Fabio Legarda, la percepción de inseguridad creció

La sociedad está aterrada y hay quienes piden no generalizar porque eso le hace más daño al país y a la juventud, pero piden a gritos que a este tipo de delincuentes, así sean menores de edad, los traten duro y los condenen de la misma forma que a un adulto.

Pero eso es imposible, cuando son menores de 14 años quedan en manos del instituto Colombiano de Bienestar Familiar y a partir de esa edad pasan a ser incluidos en el sistema de responsabilidad penal juvenil.

Crecer sin nada

Kienyke.com consultó a Adriana Von Norden quien es educadora y ha trabajado con jóvenes de entornos familiares donde la violencia y los delitos son la constante en sus vidas y señaló que estos adolescentes cometen delitos muy graves por la disfuncionalidad de las familias en las que nacen: “provienen de hogares donde padecen maltratos, abusos de todo tipo, carecen de amor, de alimento, de vestido, es decir carecen de todo, muchas veces nadie se ocupa de ellos ni de su estudio y ante el ofrecimiento de dinero a cambio de cometer delitos ceden y cuando reciben una suma que nunca han visto se sienten machos, empoderados, importantes y temidos por sus pares.”

La doctora Norden afirma que al estar en el proceso de adquirir identidad son vulnerables a los ofrecimientos de todo tipo y caen fácilmente en las redes criminales que los reclutan para que cometan crímenes, por los que no pueden ser imputados por ser menores de edad.

Los propios funcionarios de la administración de la ciudad de Medellín, como lo hizo Mateo González subsecretario operativo de Seguridad de la ciudad en varios medios de comunicación, se preguntan ¿porqué un joven como el que nos ocupa tenía en su poder un arma de fuego, mata a dos personas y deja a otra herida,  porqué no está en el colegio y además donde están sus padres?

Las preguntas resultan curiosas, porque es precisamente a estos funcionarios a los que les toca velar por la seguridad de las familias, de los jóvenes y son ellos quienes deben responder. Pero se limitan a informar que detuvieron al asesino y que se trata de un menor que formaría parte del grupo criminal “La Torre” de la comuna 13 de Medellín.

Adriana Von Norden asegura que el sistema educativo falla porque “ha descuidado la parte moral y espiritual, porque no crea ética en los niños, porque no les aportan principios que impidan acabar con las personas. Si las familias son disfuncionales, hay maltrato, violencia, escasez y  no hay  afecto y en las aulas no encuentran apoyo ni orientación en la pre adolescencia es muy fácil que se identifiquen con los delincuentes y se dejen arrastrar e influenciar porque ellos les ofrecen el cielo y la tierra y cuando matan a una persona se sienten poderosos, con dinero en los bolsillo se creen respetados y es ahí cuando un joven se convierte en un sociópata y en un riesgo para la sociedad.”

El castigo para este tipo de delitos cometidos por un adolescente es una sanción de tipo pedagógico y  no paga más de ocho años de retención, porque eso es lo que contempla el Código de Infancia y Adolescencia. 
La posibilidad de recuperación de un adolescente en un sitio de reclusión para menores no parece probable, y en el caso de éste joven en particular su condición psicológica requerirá de algo más que resocialización, posiblemente un tratamiento psiquiátrico de largo alcance que no habrá quien lo cubra.