La solidaridad con el río Cauca debe ser de todos

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La solidaridad con el río Cauca debe ser de todos

7 de febrero del 2019

La situación crítica y a la vez trágica que vive el segundo afluente más importante del país, el río Cauca, debe también unir a los colombianos en un clamor por protegerlo y sancionar a quienes lo han llevado a su penosa actualidad. Sin importar qué cuota de responsabilidad pueda tener uno u otro sector político en la puesta en marcha e implementación del megaproyecto de infraestructura, es hora no solo de salvaguardar los propios intereses, sino de mirar hacia las comunidades de colombianos que llevan meses sufriendo y solidarizarse con estos.

Algunos trinos han generado polémica porque en opinión de distintos internautas, minimizan el desastre ambiental y no están enfocados en la búsqueda de responsables y sanciones que de alguna manera reparen las afectaciones ecológicas, humanitarias y sociales.

Entre ellos, el expresidente Álvaro Uribe sugirió “sacar los aspectos positivos” y aprovechar el bajo nivel del río (un hecho que ha implicado la muerte de miles de peces) para “hacerle una limpieza con maquinaria amarilla” y “sacar basura y sedimentos para mejorar el cauce a futuro”.

No obstante, la sugerencia no cayó bien en distintos sectores que consideraron que, lejos de enfocarse en cómo pasar la página de este episodio, los colombianos, y en especial los pobladores de las comunidades ribereñas afectadas por el desastre, deben replicar esfuerzos por evitar que algo así vuelva a ocurrir en el país, lo que implica la búsqueda de justicia para el caso y la consolidación de herramientas legales y políticas que protejan de forma preventiva al medio ambiente.

Esto teniendo en cuenta que la defensa de los recursos naturales de los colombianos no es cuestión de ningún color político, dado que, como bienes públicos y como patrimonio de todos, no dependen de ninguna bandera. Por eso resulta absurdo minimizar lo que ocurre, ponerle un lente que ignore la dimensión trágica de la desolación que impera en lo que alguna vez fue un lugar donde el milenario Cauca corría libre y fuerte.

Dos periodistas hicieron notar dicha situación, la necesidad de actuar sin matices y de forma unida para que la tragedia no quede impune y para que no sea el último capítulo de esta compleja historia. Luis Carlos Vélez, director de La F.M, admitió que “todos los involucrados en Hidroituango son culpables de lo que pasa hoy en el río Cauca. Hicieron las cosas mal, se vieron obligados a parar el río y eso tiene efectos que aún no conocemos. Autoridades deben actuar”.

Por su parte, Lucas Pombo, reportero político de La W, dijo que ninguna acción invalida la otra: “Ni dejar de recuperar para investigar, ni dejar de investigar para recuperar. Es fundamental saber qué pasó y quién es responsable de lo que pasó en el río Cauca”.

Por fortuna, desde el estamento político ya se empiezan a dar gestos que permitan resolver el desastre, indagar de forma objetiva responsabilidades, y aprender lecciones políticas para que el país se fortalezca en materia ambiental.

El gobernador de Antioquia, Luis Pérez, admitió que se trata de un doloroso desatre para su región: “El sufrimiento de la gente no se cotiza en la bolsa de valores, es nuestra obligación indemnizar con generosidad y prontitud a todos los damnificados de Hidroituango”, dijo ante distintos medios de comunicación y en su cuenta de Twitter.

El senador Antanas Mockus (Alianza Verde) anticipó que los organismos de control y las autoridades ambientales están oligados a adelantar acciones para determinar los responsables, políticos, intelectuales y materiales de lo ocurrido.

Desde el Nuevo Liberalismo, el exsenador Juan Manuel Galán dejó en redes la reflexión que apunta a que la institucionalidad deberá purgar sus procedimientos para hacerlos más transparentes y para proteger a los colombianos: “Las instituciones que tienen la responsabilidad de otorgar licencias ambientales.

En conclusión, sin importar la polarización política que marca la actualidad nacional, es imprescindible entender que el río Cauca es de todos, y que defenderlo no es adherirse a ninguna postura determinada. Defender el patrimonio natural de uno de los países más biodiversos del globo, es actuar a favor de los colombianos del futuro, y no solo de ellos, de la humanidad y de este planeta.