Lamentable politización del atentado terrorista

17 de enero del 2019

Enfrentados por Twitter de nuevo los hijos de Santos y Uribe

Lamentable politización del atentado terrorista

En pocas horas la Fiscalía General reveló el nombre del supuesto autor del atentado terrorista contra la Escuela de Cadetes de la Policía General Santander en Bogotá, José Aldemar Rojas Rodríguez, pero eso no frenó el que algunos en Twitter hayan politizado el tema sin tener en cuenta a las víctimas y el dolor de sus familias.

En medio de la tristeza de los colombianos, algunos pretenden politizar el atentado. El expresidente Álvaro Uribe de manera indirecta culpa al proceso de paz de Juan Manuel Santos, por el “sometimiento del Estado al terrorismo” en los acuerdos, y su hijo Jerónimo refuerza esa apreciación y se refiere a este como “una farsa”.

Martín, el hijo del expresidente Juan Manuel Santos, les responde diciéndoles que ellos pretenden “sacar provecho político de este grave atentado”, mientras su padre se limita a lamentar y condenar el hecho.

De todos los frentes hay pronunciamientos con una carga que politiza un hecho doloroso, en el que unos cuantos quieren sacar provecho para descalificar o ensalzar, dependiendo de que lado están.

Además del indebido manejo en redes sociales sobre los supuestos autores o la motivación del atentado terrorista, las especulaciones vuelan y la autoría se le atribuye a varios actores. El primer señalado es el Eln, cuya autoría se vincula a una supuesta respuesta de ese grupo armado ilegal a las declaraciones del Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, quien el día anterior dijo: “el reloj de la paz corre en contra de ese grupo armado”, para demostrarle que están activos.

Desde las filas de grupos de ultraderecha se le da credibilidad a un aparente “Frente Urbano Eln” en Twitter que supuestamente habría anunciado en su cuenta, creada hace un año, que “algo sucederá en el calor de esta ciudad”. El logo que aparece no corresponde al del grupo guerrillero y un sitio web sobre el que no se tenía mayor noticia: ‘insurgenciaurbana-eln.org’ advirtió, supuestamente desde el pasado martes 15, sobre el atentado.

El grupo guerrillero no es el único al que los tuiteros acusan, hay quienes se atreven a decir que es la consecuencia de la negativa de desmontar los Escuadrones Móviles Antidisturbios, Esmad, hecha por los estudiantes que vienen marchando para pedir aumento de presupuesto para la universidad pública.

Según lo divulgó la Fiscalía, ya se conoce la identidad de quien activó la bomba en el interior de la Escuela de Policía, pero mientras no se sepa a que grupo pertenecía seguirán creciendo las voces acusadoras que también aseguran que habría sido una de las disidencias de las Farc.

El propio partido que se conformó con exintegrantes de ese movimiento, pide que se investigue y se esclarezca la verdad y hace recomendaciones que a muchos les suenan falsas, precisamente por haber sido ellos autores de infinidad de actos terroristas de características similares.

“A pesar del comprensible dolor que causa este tipo de violencia, el Gobierno Nacional y el país, no puede dejarse llevar por la histeria guerrerista y las soluciones militaristas. La paz por la vía del diálogo es el camino; la experiencia de las últimas décadas así lo demuestra, otro tipo de soluciones no hacen más que aumentar el número de víctimas, que ya suman millones”, dicen en el pronunciamiento.

Como un paciente que sale de un cáncer después de una penosa quimioterapia y al cabo de los años le aparece un nuevo tumor maligno, así pareciera estar Colombia hoy después del atentado en la Escuela de Cadetes de Policía General Santander en Bogotá, que dejó al muertos y un crecido número de personas heridas. Para muchos se trataría de un cáncer que no se logra erradicar, porque sigue vivo agazapado y cuando menos se espera renace con mayor fuerza.

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