Bloqueo en el Cauca: La cara oscura de la moneda

Bloqueo en el Cauca: La cara oscura de la moneda

5 de abril del 2019

En la Constitución del 91 está claro el derecho de los ciudadanos a la protesta, tema que ha soportado jurídica y políticamente la manifestación masiva que están haciendo los indígenas del Cauca y el paro en el que tienen sumido al departamento. No obstante eso no implica que no haya aspectos negativos y graves que han surgido de la Minga y el bloqueo de la Vía Panamericana (como la división y las millonarias pérdidas económicas), ni tampoco significa que no se hayan producido hechos para rechazar.

Varios de esos hechos han sido las arremetidas contra vehículos que a duras penas intentan cruzar por los bloqueos, que han sido atacados e incendiados. Así ocurrió con un bus intermunicipal y un camión que fueron destruidos por vándalos encapuchados. Mientras el Ministerio de Defensa culpa a los indígenas, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) ha negado tener responsabilidad en los hechos. No se conoce por tanto la autoría, pero sin duda estos acontecimientos han manchado los intentos por llegar a salidas negociadas.

Pero hay más. Otros hechos lamentables ocurrieron en los últimos días en Popayán. La capital caucana fue escenario de enfrentamientos violentos que si bien tuvieron a comerciantes afectados como quienes desataron la violencia contra la sede del CRIC en la ciudad (rompiendo sus vidrios y agrediendo personas con piedras), encontraron respuesta en algunos indígenas pero en especial desde el estudiantado de la Universidad del Cauca.

Las imágenes son dantescas, con insultos de parte y parte y con las tensiones devenidas en batalla campal por las calles de la “Ciudad Blanca”. Los hechos muestran la cara negativa de la coyuntura de protestas que completa 25 días. “Decirle a la ciudad payanesa, que si quieren que nos tomemos Popayán, pues lo vamos a hacer”, fue uno de los polémicos comentarios hechos por uno de los líderes indígenas.

Del otro lado también se produjeron declaraciones polémicas por parte de comerciantes payaneses que se hartaron de la situación de escasez que vive la ciudad por cuenta del bloqueo que ha ejercido durante semanas la Minga: “Dejen trabajar terroristas. Cerré mi negocio. Es que ellos no son los dueños del Cauca, que nos destapen la vía. Qué nos expliquen qué han hecho para darles más. ¿Dónde están las escuelas, los hospitales? ¿qué hicieron con esa millonada de plata? ¿donde la tienen? ¿por qué hay líderes que tienen hasta 15.000 hectáreas para ellos, para sembrar marihuana y coca?”, dijo uno de los que se manifestaron contra los indígenas.

Pérdidas millonarias

Razón no le falta por ser uno más de los comerciantes afectados que sale protestar por las graves afectaciones que han generado los bloqueos de las carreteras en el Cauca. Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), afirmó que la coyuntura actual es “algo que comienza eventualmente como una protesta y como una reivindicación de algo a que los indígenas sienten que tienen derecho, pero que se ha convertido en el secuestro colectivo más grande en la historia de Colombia. Tenemos un millón ochocientas mil personas encerradas, no los dejan salir, no dejan que lleguen alimentos ni medicamentos”.

No obstante, estigmatizar a los indígenas como “terroristas” o “guerrilleros”, no es en cualquier caso la forma de expresar de una forma sensata el descontento frente a las afectaciones que están viviendo los payaneses y en general tres departamentos del suroccidente del país (Cauca, Nariño y Valle). Solo en el Cauca, una región que sufre pérdidas de 4.000 millones de pesos al día, las afectaciones ya completarán los 100.000 millones de pesos en lo que va del bloqueo. En cuanto al transporte, solo el gremio Colfecar, que agrupa a transportadores de carga, afirma que sus pérdidas están por los 190 millones de pesos.

De cualquier manera, eso no da para ejercer violencia contra las comunidades originarias. Lo que sí es claro es que urgen las salidas para garantizar no solo los derechos que reclaman los indígenas, sino reparar las afectaciones a los derechos que los afectados están viendo vulnerados. El diálogo en el Cauca es fundamental para pasar esta página de enfrentamiento e intransigencia.