Semana de agenda noticiosa vertiginosa

Semana de agenda noticiosa vertiginosa

19 de mayo del 2019

No es raro en Colombia que una noticia se robe la atención de otra en pocas horas. Periodistas y medios de comunicación estamos acostumbrados a que la agenda sea vertiginosa y cambiante, sin que haya tiempo de procesar y analizar toda la información.

Esta semana fue ejemplo de ello, con la noticia de la orden de liberación de Jesús Santrich por parte de la JEP, la renuncia del fiscal Néstor Humberto Martínez, la vicefiscal María Paulina Riveros, la salida del líder de las Farc de la Picota y su posterior recaptura, y el artículo The New York Times sobre presuntas órdenes impartidas por el comandante del Ejército, se cierran siete días intensos.

Todos estos temas hicieron parte de la conversación digital de los colombianos en Twitter. Hubo tendencias con todos los involucrados en las noticias y se registró, minuto a minuto, la evolución de las mismas.

La audiencia no pudo digerir las implicaciones de la decisión de la JEP frente al llamado de extradición de Estados Unidos sobre Santrich, para estar hablando de la sorpresiva renuncia de la cabeza de la Fiscalía. Ni qué decir de la novela en la que se convirtió la salida de Santrich de la cárcel, tras informarse sobre una posible autolesión, que pasó de grave a leve en pocos minutos, aunque luego tuvo que ser internado en la clínica Meredi por su mala condición de salud.

Luego, una declaración del presidente Iván Duque, el ministro de Defensa, Guillermo Botero, y el fiscal encargado Fabio Espitia sobre el asesinato del exguerrillero Dimar Torres en el Catatumbo y la vinculación del coronel Jorge Armando Pérez Amézquita a la investigación sobre los hechos, no hizo prever la publicación del artículo “Las órdenes de letalidad del ejército colombiano ponen en riesgo a los civiles, según oficiales”, por parte del periódico estadounidense The New York Times.

Líderes de opinión y políticos han compartido sus impresiones sobre todos estos hechos en las redes sociales, y el debate más que alimentar el entendimiento de cada una de estas situaciones, está echando leña a la división que tanto daño le ha hecho en los últimos años al país.

Es momento de hacer un alto en el camino, respirar, evaluar lo que está pasando y no dejarse llevar por la emoción antes que por la razón, porque lo que está sucediendo en Colombia necesita ser evaluado con detenimiento, no solo para evitar amplificar información imprecisa sino para entregar a la audiencia todo el contexto. El país necesita verdades completas no a medias, y las redes pueden contribuir a que se conozcan mucho más rápido de que lo que la historia nos lo ha permitido.

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