Si una mujer gobernara…

12 de septiembre del 2019

¿La corrupción distingue género?

Oneida Pinto

@OnePintoPerez

En la historia republicana de Colombia, ufanada por su tradición democrática, nunca una mujer ha llegado al máximo cargo ejecutivo, la presidencia de la República.

Quien más cerca ha estado de dirigir el Palacio de Nariño ha sido Noemí Sanín. En las elecciones presidenciales de 1998 alcanzó el 26,88% de los votos (2.824.735 sufragios), estando muy cerca al 34% que obtuvieron Ernesto Samper y Andrés Pastrana, avanzando así a segunda vuelta.

Quizás por eso hoy en las redes sociales se preguntaron qué pasaría si una mujer gobernara. Así, en general. Como si una mujer nunca hubiera estado al mando de una Gobernación o Alcaldía.

Se olvidan los promotores de la tendencia de Dilian Francisco Toro, gobernadora del Valle, y de Elsa Noguera, recordada por su gestión en Barranquilla que la llevó a ser candidata a la vicepresidencia de Germán Vargas Lleras. Se olvidan también que Clara López fue alcaldesa de Bogotá, así fuere por un encargo de seis meses.

Lo que sí no olvidaron los demás usuarios de redes sociales fue el caso de Oneida Pinto, exgobernadora de La Guajira, vinculada a un escándalo de corrupción por un contrato para adoquinar las calles de Albania, mientras estaba a cargo de la Alcaldía de dicho municipio.

El caso de Oneida Pinto es muestra emblemática de que la corrupción en el país no se delimita por género, así como tampoco lo hace por estrato social o nivel educativo.

Tal vez los colombianos dejarán de preguntarse en los próximos días qué pasaría si una mujer gobernara, para cuestionarse nuevamente por qué el país está como está y, más aún, hacia dónde va de cara a las elecciones regionales del próximo 27 de octubre.

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