Al piso un monumento de la barbarie llamada Escobar

21 de febrero del 2019

El alcalde de Medellín busca acabar con la memoria de criminalidad y hacerle un homenaje a las víctimas de Pablo Escobar.

Al piso un monumento de la barbarie llamada Escobar

youtube

Un niño de 13 años que estaba a las afueras del edificio Mónaco dijo en una emisora radial que su mayor ídolo era Pablo Escobar Gaviria, el narcotraficante más peligroso que tuvo Colombia. El niño, que nació 12 años después de la muerte de Escobar, y que no vivió las épocas de criminalidad, de barbarie y de la guerra por la cocaína, lo tiene idealizado debido a las series de televisión que sobre este delincuente se han emitido. Así lo dijo.

El niño estaba en el lugar mostrando su descontento por la implosión del edificio ubicado en el sur de Envigado, donde Pablo Escobar vivió con su esposa y sus dos hijos, que se realizará en horas de la mañana de este viernes 22 de febrero.

Para este menor, para las víctimas y en general para todos los colombianos, el Mónaco, como demás propiedades de Escobar u otros objetos relacionadas con su vida, son un símbolo; pero para algunos, los que vivieron en carne propia la barbarie de la guerra sangrienta desatada por el comercio ilegal de estupefacientes, es un símbolo negativo que han querido borrar de la memoria y del espacio físico, tal como lo va a hacer la Alcaldía de Medellín, por iniciativa de Federico Gutiérrez, el mandatario de la ciudad.

La implosión de esta estructura, ha dicho el alcalde de Medellín, se hace principalmente para mostrarle a los jóvenes y a las generaciones futuras, que el camino es la legalidad. Federico Gutiérrez busca acabar con la cultura narcoterrorista que aún persiste en la mente de algunos colombianos y extranjeros que solo buscan llegar a la capital antioqueña para recorrer los pasos criminales de Escobar Gaviria. Gutiérrez pretende invalidar un entorno de apología a la ilegalidad.

Frente a las críticas el mandatario local ha dicho que tumbar el Mónaco no es tumbar u ocultar la historia del país, sino darle un espació de homenaje a las víctimas, a aquellas personas que con su muerte y sufrimiento se convirtieron en héroes silenciosos de la lucha contra la criminalidad que se ha librado desde diferentes esferas.

Después de que el Mónaco caiga, según el proyecto del alcalde de la ciudad paisa, allí se levantará un nuevo entorno que se mostrará cómo era el viejo Medellín antes de que a la ciudad llegara la era de la violencia. También se construirá un parque donde se levantará un muro en el cual habrá un homenaje a las víctimas de Pablo Escobar.

Los críticos han dicho de todo contra la decisión. Que se borrará la historia, que se hubiera podido construir un museo en homenaje a las víctimas sin derrumbarlo, que sera una implosión a la memoria del país, que costará mucho dinero y otras más. Hasta la misma familia del extinto capo han hablado sobre el tema.

Roberto Escobar Gaviria, más conocido como ‘El osito’, hermano del llamado ‘Patrón del mal’ dijo estar en contra de la demolición del edificio, argumentando que frente al edificio hay muchas irregularidades que aún se deben investigar, también dijo el exmilitante del Cartel de Medellín que tumbar el edificio será como si en Alemania acabaran con la historia de Hitler y el movimiento del nazismo.

Frente a las palabras de ‘El osito’, el alcalde de la ciudad, quien lidera la implosión del Mónaco, dijo que lo mejor es no contestar las críticas y que se sigue adelante con el proyecto, porque lo importante es darle reconocimiento a las víctimas y no a los víctimarios, teniendo en pie sus símbolos de poder.

Tampoco, por último, se debe hacer como algunos ciudadanos que se precian de ser “de bien” y que comentan llevados por el odio, mientras cargan contra el menor de edad que simplemente fue objeto de la manipulación mediática y cultural en torno al narco que sumió al país en la barbarie.

Es que en el fondo, de esta tragedia que sacudió a Colombia en las décadas de los 80 y 90, y de la que todavía se sienten sus ecos, todos resultamos víctimas y todos debemos sepultar la memoria de la barbarie, incluso en nuestras palabras.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO