El portazo del Eln a la paz

El portazo del Eln a la paz

21 de enero del 2019

Sin ningún asomo de remordimiento, el Ejército de Liberación Nacional (Eln) aceptó, cuatro días después del ataque, ser el autor del atentado contra la Escuela de Cadetes General Santander y justificó su acción con el argumento de la “legítima defensa”.

Si desde que se conoció que esa guerrilla estaba tras el hecho (que le quitó la vida a 20 aspirantes a policías e hirió a 68 personas) las redes estallaron en críticas, las razones del Eln para ejecutar la acción causaron gran indignación y dirigentes políticos de izquierda, de derecha y de centro, al igual que ciudadanos de a pie, fueron enfáticos en rechazar las palabras del grupo armado ilegal. 

El Eln afirmó, por medio de un comunicado, que el carro bomba fue un acto legítimo dentro del “derecho de la guerra”, porque el ataque fue dirigido contra una instalación militar y ninguna víctima era civil, y arguyó que fue una respuesta a los operativos realizados por el Ejército durante el cese al fuego unilateral que se pactó con el Gobierno en diciembre. 

Al llevar a cabo este atentado y hacerse responsable del mismo, el grupo armado le dio un portazo a la paz. El presidente Iván Duque y el canciller Carlos Holmes Trujillo, desde el mismo 17 de enero, han sido contundentes en rechazar este tipo de maniobras terroristas cuando en Cuba se venían adelantando conversaciones para buscar un posible acuerdo entre las partes para ponerle fin al conflicto con esa organización. 

Tras reactivar las órdenes de captura de los integrantes de la cúpula del Eln y pedir al gobierno cubano, garante en el proceso que se adelantaba, que las hiciera efectivas, el cumplimiento de los protocolos se ha convertido en otro tema de discusión. Para el gobierno colombiano y la comunidad internacional, que se ha unido al rechazo del ataque, es necesario que los responsables de un acto de estas características sean llevados ante la justicia. 

Lo cierto es que la posición del Eln no ayuda en nada al diálogo y los líderes de diferentes sectores coinciden en señalar que lo que promueve es la continuidad de la guerra.

Claudia López, exsenadora y líder del Partido Verde, afirmó: “¡Qué estupidez la del ELN! Cierra su posibilidad de salida por acuerdo de desmovilización, oxigena a los que crecen en la lógica guerrerista, desvía la prioridad de la agenda de movilización ciudadana contra la corrupción y abofetea a la sociedad que quiere paz. ¡Idiotas útiles!”. 

Por su parte, Iván Cepeda, senador del Polo Democrático, aseguró: “Al Eln le digo que el camino de la salida dialogada al conflicto armado no se construye con acciones criminales como la del 17 de enero. Si queremos avanzar en Colombia hacia un proceso de paz completa, deben renunciar definitivamente a esa clase de actos atroces contra la vida”.

Y Rafael Nieto Loaiza, reconocido miembro del Centro Democrático, manifestó: “Los actos de terrorismo no se pueden considerar de ninguna manera como actos de guerra, más allá de lo que el Eln diga para justificarse. Lo cierto es que el terrorismo es un crimen de lesa humanidad y un crimen de guerra”. 

La sociedad colombiana debe cerrar filar contra el terror y entender que la violencia no debe ser utilizada para alcanzar fines políticos. Queda una amplia reflexión por hacer, pero se deben seguir cultivando caminos para convertirnos realmente en un estado donde los ciudadanos puedan vivir con tranquilidad.