¿Aguacates vs. petróleo?

¿Aguacates vs. petróleo?

29 de marzo del 2018

Esa parece ser la disputa del momento: el aguacate, el novedoso ‘oro verde’, contra el petróleo, el poderoso ‘oro negro’. La discusión nació de un comentario del candidato presidencial Iván Duque en el debate organizado por la Universidad de Columbia en la ciudad de New York el pasado viernes.

“¿Cuántas toneladas de aguacate hass vamos a tener que exportar para traer un barril de petróleo? ¿El tiempo de cambio cómo se comporta? ¿No se empobrece la sociedad más con ese tipo de cambios bruscos en la política económica?”, contestó Duque a la pregunta sobre su postura frente a la extracción de hidrocarburos.

El comentario, que en cualquier otro momento habría pasado desapercibido, sin generar mayor polémica, fue hábilmente retomado por su principal contrincante, Gustavo Petro, quien en pleno acto de campaña dijo: “(Duque) se burló diciendo ‘¿y cómo van a sustituir el petróleo con los aguacates? ¿Acaso es que los aguacates son más importantes que el petróleo?’ Yo vengo a esta plaza para demostrar que los aguacates son más importantes que el petróleo”.

De inmediato cayeron críticas, defensas y claro, burlas y memes, a través de las redes sociales: ¿Aguacate o petróleo? ¿Ajiaco o gasolina?  ¿Extractivismo o agricultura? ¿Acaso el aguacate es tan lucrativo como el petróleo? ¿Podría llegar a desplazarlo como principal producto de exportación? ¿Es prudente acabar de una vez por todas con la extracción de petróleo?

El tema tiene tanto de largo, como de ancho. El aguacate hass se ha convertido en toda una sensación, beneficiando principalmente a las regiones que hoy se dedican a cultivarlo, como Antioquia, Risaralda, el Valle del Cauca y Bogotá. Solo en 2017 este negocio alcanzó unas utilidades de 52 millones de dólares, aumentando sus ganancias un 51% respecto al 2016, cuando se recaudaron 35 millones. Y no solo su venta beneficia al país, también demostró un aumento en la generación de empleo, además de tratarse de una industria limpia, que no genera mayor impacto en el medio ambiente.

Sin embargo también tiene las limitaciones de los productos agrícolas puesto que no todas las tierras del país son aptas para su cultivo, y las condiciones climáticas cambiantes (fenómenos del niño y de la niña) pueden poner en riesgo los cultivos. 

Aunque lo anterior es controlable de alguna manera, lo que es cierto es que Colombia no puede, de un día para otro, convertir el aguacate en su principal producto de exportación, como en un tiempo hizo con el café, y hoy con el petróleo y el carbón. Si bien es cierto que en los últimos años las exportaciones han crecido 52 millones de dólares, es una cifra muy reducida en el Producto Interno Bruto.

El petróleo, en cambio, tiene una gran porción de la torta. Solo en 2017 Ecopetrol registró utilidades por 6,6 billones de pesos, 2,2 billones más que años anteriores. Por eso, decir que hoy se puede remplazar el petróleo por aguacate es una gran equivocación.

Nadie niega que esta actividad mal controlada puede generar desastres de gran magnitud, algunos de ellos irreparables, como sucedió hace unos días en el departamento de Santander. Además los cambios en el precio del barril podrían desestabilizar la economía si esta es nuestra principal fuente de ingresos.

A esto hay que sumarle que el petróleo es un recurso que se puede agotar en cualquier momento. Incluso Duque en ese mismo debate destacó este punto al recordar que en pozos convencionales, Colombia tiene solo siete años de reservas. Después de esto no habrá más petróleo, a menos que se usen métodos como el fracking.

¿Cómo reemplazarlo? El aguacate es una buena opción, al igual que fortalecer otros sectores. Pero debe ser un proceso progresivo y no inmediato, de lo contrario, tanto mantener al petróleo como principal producto de exportación o realizar un cambio instantáneo hacia otro modelo significaría un desastre económico.