La crisis del impreso todavía genera cambios

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La crisis del impreso todavía genera cambios

30 de enero del 2019

Con el preacuerdo alcanzado este miércoles para adquirir 50% de las acciones de Publicaciones Semana, el Grupo Gilinski no solo se hace con una de las matrices mediáticas más importantes y tradicionales de la nación, sino que fortalece el debate sobre la crisis de los medios impresos. 

Según advirtió la actual directiva de la revista, encabezada por Felipe López y Alejandro Santos, de cualquier manera la responsabilidad editorial quedará a cargo de estos dos líderes de la empresa editorial. 

Tal como afirmó el periodista Julio Sánchez Cristo en su programa matutino, la situación de poca rentabilidad del principal medio impreso del conglomerado, Revista Semana, se había hecho insostenible para los viejos dueños de la misma: “Lo que seguía era acabar con el papel, cerrar las revistas, y Semana no lo hizo, aguantó y aguantó, lo cual es un esfuerzo que debemos aplaudir, no solo por la calidad de sus productos sino de sus empleados. Todos los asesores que venían del exterior le decían al señor Felipe López ‘usted no puede continuar así, se va a quebrar, tiene que cambiar su modelo de negocio'”. 

Si bien para Publicaciones Semana la noticia es positiva puesto que la adquisición por parte de los mismos dueños del Banco Sudameris alivia la carga financiera y representa un pilar de estabilidad para la empresa, el hecho no dejó de despertar suspicacia y escepticismo en parte de la opinión pública, al considerar que son ya cuatro medios tradicionales del país los que quedan en menos de magnates: El Tiempo de Luis Carlos Sarmiento, El Espectador del Grupo Santodomingo, RCN del Grupo Ardila Lulle, y ahora Semana de los Gilinski. 

Para Jonathan Bock, director de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), esto podría poner en riesgo la libertad de prensa en Colombia, dado que muchos temas polémicos involucran intereses de empresarios acaudalados: “Cuando les pregunten por independencia de los medios en Colombia no olviden ese dato”. 

No obstante, ese es un debate menor ante la certeza cada vez mayor, no solo en Colombia sino en el mundo, de la crisis de los medios impresos y de su tradicional modelo de negocio. A las dificultades por las que pasaba Semana, y que se espera con esta compra queden superadas, se suman en Colombia varios casos. 

Por ejemplo, la revista TVyNovelas, que ya era un tradicional espacio de noticias sobre la farándula criolla, se vio obligada a cerrar ante la merma en sus ventas. De hecho, Televisa, el gigante de medios mexicano que es dueño de dicha marca, anunció el pasado viernes 25 de enero a sus empleados (alrededor de 100) que se va por completo del país, lo que también implica el fin para las demás publicaciones del grupo: Caras, Vanidades, National Geographic e inFashion, entre otras. 

Similares situaciones de precariedad se vivieron con anterioridad con otras revistas de tendencias como Cromos, que a pesar de décadas de historia en el país terminó siendo absorbida en 2017 por su matriz editorial, El Espectador, bajo el peligro de su cierre y en busca de un modelo de negocio sustentable. 

Asimismo, en la Casa Editorial El Tiempo, la revista Carrusel, también con una historia de décadas junto a los colombianos, y que circulaba junto al periódico todos los viernes, ha sufrido cambios aparentemente traumáticos. Lo primero, ser pasada en 2012 a los jueves y cada 15 días, y la más reciente, en enero de este año, que sus lectores tienen que pagar por recibirla aparte del periódico. 

Eso por no hablar de los más fuertes casos que se han vivido en el globo. Varios de ellos en España, con los despidos masivos que sufrieron centenares de periodistas de diarios tan tradicionales como El País y El Mundo, tal como el cierre de publicaciones como Público y Qué. Y en Estados Unidos, la crisis de ingresos que obligó a The New York Times a cobrar por los contenidos de su portal digital, un modelo que están intentando replicar medios escritos de todo el globo. 

Para concluir, los medios estamos obligados a adaptarnos a los nuevos tiempos del negocio, sin olvidar no obstante que lo valioso del periodismo son asuntos como la ética, la verdad, el pluralismo, la independencia, y por sobre todo, las buenas historias y los buenos artículos.