Los invitados de piedra de Putin

14 de junio del 2018

El fútbol es deporte, alegría, espectáculo, emoción y… política. Esto se comprobó en la inauguración del Mundial de Rusia 2018. El gran evento, como cada cuatrenio, fue foco de atención porque reunió a todas las estrellas del fútbol internacional, pero esta vez, también por las grandes ausencias, escándalos y rumores de tinte político alrededor del […]

Rusia

El fútbol es deporte, alegría, espectáculo, emoción y… política. Esto se comprobó en la inauguración del Mundial de Rusia 2018. El gran evento, como cada cuatrenio, fue foco de atención porque reunió a todas las estrellas del fútbol internacional, pero esta vez, también por las grandes ausencias, escándalos y rumores de tinte político alrededor del mismo.

Lo curioso del caso es que Putin llevó al acto inaugural a los mandatarios de naciones que nada tenían que ver con la cita, como Evo Morales de Bolivia; Mario Abdo Benítez, presidente electo de Paraguay; Armén Sarkissian de Armenia; Mahmoud Abbas de Palestina; Michel Aoun del  Líbano; y Paul Kagame de Ruanda, grandes aliados suyospolíticos pero que ninguno clasificó al torneo.

La única excepción fue la de Mohámed bin Salmán, príncipe de Arabia Saudí -selección que disputó el partido inaugural ante Rusia- que luego del primer gol estrechó la mano de Putin.

Todos estos personajes, junto con el presidente de la Fifa, Gianni Infantino, estuvieron en el palco del estadio Olímpico Luzhnikí de Moscú.

¿Por qué Putin tenía invitados ajenos al Mundial? Esa es la pregunta que se hacen muchos aficionados y críticos, quienes señalan que pareciera que el mandatario ruso busca ostentar su poder e influencia global ante la inasistencia de otras figuras de occidente.

Mientras los aficionados pagan millones por estar en las tribunas, grandes personalidades del escenario político global prefirieron hacerse a un lado. Y la gran fiesta del fútbol se convirtió en el reflejo de las diferentes tensiones entre las naciones del mundo.

La primera en anunciar su inasistencia fue Theresa May, Primera Ministra de Reino Unido. Esto luego del ataque con gas nervioso en contra del ex espía ruso Sergei Skripal, aparentemente a manos de Rusia.

“O bien fue una acción directa del Estado ruso contra nuestro país, o bien Rusia ha perdido el control de este agente nervioso de efectos catastróficos y ha permitido que llegue a manos de otros. En todo caso, Rusia está detrás”. Tras esto, concluyó: “¿Cómo podemos ir al Mundial de Putin ahora?”, anunció May.

Lo mismo hizo la familia real británica, cuyo heredero al trono, el Príncipe William, es presidente de honor de la Federación Inglesa de fútbol, participante del mundial.

A pesar de que el Kremlin esperaba limar asperezas con el desarrollo del evento, la verdad es que estas se hicieron más evidentes. May no asistió a la ceremonia inaugural de este jueves, al igual que el presidente francés Emmanuel Macron, y la Canciller alemana Angela Merkel. Claro, algunos suponen, que en caso de que sus equipos avancen a las etapas finales, los dos últimos podrían llegar a presentarse en los estadios.

El caso de Islandia es especial. A pesar de que por primera vez en la historia clasificó al mundial, el gobierno exigió a sus funcionarios no acompañar a la selección, secundando la medida de Inglaterra.

El llamado boicot a Rusia fue respaldado por Garri Kaspárov, el mítico campeón mundial de ajedrez y una de las figuras más importantes de la oposición del régimen (actualmente se encuentra exiliado en Croacia): “Neguemos a Putin la confirmación y la gloria que tanto desea”, escribió en Twitter.

Afortunadamente, esta situación no se ha visto reflejada en lo deportivo, como ocurrió en los Olímpicos de Moscú 1980, en plena Guerra Fría, donde las delegaciones de más de 50 países no participaron de los juegos. Sin embargo, al contrario de lo que se pensaría, la emoción que genera el mundial no fue suficiente para que, al menos por un mes, las naciones dejaran de lado sus diferencias con el fin de celebrar en torno al fútbol.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO