Secreto de confesión siempre en manos del sacerdote

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Secreto de confesión siempre en manos del sacerdote

17 de mayo del 2019

Con dificultad se abre en el mundo la posibilidad de que el secreto de confesión deje de serlo, en los casos en que un pecador le cuente a un sacerdote que ha violado a un menor y que éste lo denuncie ante las autoridades.

En Colombia, un país con mayoría católica, la posibilidad de que esto se de con seguridad enfrentará a los jerarcas de la Iglesia, al congreso de la república y al Instituto Colombiano Bienestar Familiar.

A ellos se sumarán los defensores de menores que piden no solo que se levante la reserva a la confesión sino que se apruebe la pena de muerte a los violadores de niños.

El Papa dice NO

El propio Papa Francisco ya dijo que no aprueba esa opción y que espera que el secreto de confesión siga siendo “absoluto e inviolable”. Conciliar el derecho civil con el canónico no se ve fácil, al menos en Colombia.

Con el crecimiento de los abusos contra menores en todo el mundo, las autoridades encargadas de investigar los casos que hoy son denunciados con mayor frecuencia, la decisión de abolir el secreto de confesión para estos delincuentes se abre paso en muchos países.

En Australia dos de ocho estados dictaron leyes que consideran un delito que los sacerdotes oculten información sobre los abusos que se escuchan durante las confesiones En los estados restantes estudian dictar normas similares.

A los obispos no les gusta

La prensa australiana recogió la posición de los obispos que se oponen a que a través de normas dictadas por los estados y que se oponen a las normas que rigen a la iglesia católica. Para los jefes de la iglesia el sacerdote que viole el secreto de confesión comete una falta grave y se expone a que lo excomulguen.

Los curas, que son algunos de los acusados en muchos países de abusar de los niños en los sectores donde tienen contacto con ellos, dicen algunos, se tapan con la misma cobija, porque escuchan los pecados de pedofilia cometidos por sus compañeros, que posiblemente son los mismos que ellos cometen.

La posición del catolicismo de defender el sacramento de la confesión en toda su integridad se basa, entre otras cosas, en que se tata de recibir a través del sacerdote la absolución y el perdón de Dios.

La discusión sobre abolir o no el secreto de confesión se da sobre un terreno irreconciliable, porque la ley canónica rige para los prelados de la iglesia católica y la ley de los estados para toda la nación.

Una ley puede decir que se “obliga a los sacerdotes católicos a denunciar a quienes confiesen violaciones a menores”, pero siendo como es un acto privado entre dos personas, nadie puede obligar al confesor a revelar lo que oye, porque no hay como probar que no ha recibido esta información de un feligrés arrepentido.

Normas inútiles

Las normas civiles que buscan suprimir de los ritos católicos prácticas que llevan muchos siglos no parecen fáciles de aplicar. Se estrellarán entre otras cosas con el silencio cómplice de los pederastas de la iglesia, la objeción de conciencia del sacerdote que está convencido que el secreto de confesión es inviolable y que si lo revela puede ser excomulgado, entre muchas otras consideraciones más, no le darán mas opción que la de callarse.

En Colombia el debate apenas comienza y la iglesia no se va a quedar quieta, darán la pelea, como lo hicieron para tratar de impedir que se aprobaran el divorcio y el aborto. Perdieron la pelea porque las decisiones de optar por estos caminos no es de ellos, pero contar o no lo que oyen en un confesionario si es su decisión personal producto de la formación religiosa.

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