¡Basta ya! Hora de repensar las urbes colombianas

¡Basta ya! Hora de repensar las urbes colombianas

15 de febrero del 2019

La alerta amarilla decretada por el Distrito este viernes reveló una realidad que los bogotanos tal vez perciben en el aire de lugares tan congestionados como la Avenida Caracas con Jiménez, la Calle 100 con Carrera 15, lo Avenida Boyacá con Calle 80, y la Autopista Norte con NQS, pero que hasta ahora han ignorado: La capital de los colombianos está asfixiándose lentamente entre las emisiones tóxicas de automóviles, buses, camiones y fábricas.

La presencia de partículas en el aire está en niveles alarmantes, algo que suscitó una medida fuerte, asertiva y realmente necesaria por parte de la administración de Enrique Peñalosa. Bogotá pasa a tener un régimen de pico y placa que se extiende todo el día y que incluye a las motos.

Las localidades de Kennedy, Bosa y Tunjuelito estarán además en alerta naranja y el pico y placa incluirá fines de semana. Muchos bogotanos parecen consternados por la medida pero, en cambio ¿no es hora de optar por ciudades distintas, en las que la gente no enferme por el aire que respira?

Y KienyKe.com habla de ciudades, en plural, porque otras urbes del país han vivido de forma reiterada y reciente las mismas crisis respecto a la calidad del aire que respiran sus ciudadanos. Medellín ha pasado varias veces por la misma situación. ¿Pero qué tiene que pasar para evitar que los habitantes de las urbes más relevantes de la nación estén a salvo de esto?

La experta en movilidad Carolina Álvarez, magíster en Infraestructura y Sistemas de Transporte Urbano, aseguró que si bien la solución no depende por completo de la ciudadanía, sí comienza por cada uno de nosotros.

“Personalmente trato de ser coherente con esa visión de la movilidad sostenible y por eso me desplazo siempre en bicicleta. Eso hace que uno vea la ciudad de distintas y novedosas maneras. Todos necesitamos desplazarnos para atender nuestras necesidades, y por ende la solución depende de cada uno, de que cada cual se vuelva más responsable frente al territorio que habita”, inició.

Pero sin duda Álvarez señala un problema estructural de las ciudades colombianas. Fueron diseñadas de forma excluyente, lo que fomentó un transporte frenético y caótico que se mantiene como complejo obstáculo a la movilidad hasta el día de hoy: “La solución también pasa por qué tan cerca o qué tan lejos tengo mi lugar de trabajo y ahí encontramos que las ciudades colombianas han tenido un problema de planificación. Se ha marginado a las fuerzas de trabajo en los suburbios y en zonas muy apartadas, eso es un problema estructural que hoy se muestra en temas como la calidad del aire”.

Una ciudad que no tenga un solo centro apartado y congestionado, sino que tenga muchos centros a los cuales no sea necesario llegar en moto o automóvil, no solo desincentivaría el uso de combustibles fósiles, sino que permitiría sin duda respirar un mejor aire a sus habitantes.

La experta reitera que las salidas a este tipo de problemáticas (alta congestión y alta contaminación) parecieran desgastadas pero el problema es que los políticos colombianos no las implementan y no parecen muy interesados en hacerlo a futuro.

“Las soluciones pasan por tecnologías eléctricas y generar redes camineras en las que se pueda andar sin carro. El tema de la seguridad golpea este segundo cometido porque la gente a veces no camina o no usa cicla también por temor a la seguridad ciudadana. El tema medioambiental es una problemática que ya está siendo reiterada en las ciudades dado que no se progresa en estas materias”, explicó.

“Como estamos pensando la movilidad eléctrica, ¿hay intención de reglamentar esta solución en Colombia? No se ve voluntad política. Por ejemplo en un estudio que hemos hecho, hallamos que uno de los principales factores que está frenando la expansión del uso y comercialización de los vehículos eléctricos son los altos aranceles que el Estado todavía impone a estas tecnologías. Hay impuestos muy altos que dificultan la puesta en marcha de las soluciones. No hay interés por parte de los mandatarios y además es claro que hay muchas fuerzas económicas pujando en contra de esto”, agregó.

No solo falta voluntad respecto a los incentivos que debe tener la importación de vehículos eléctricos, sino a la infraestructura que permitiría un apogeo de la movilidad limpia en el país. ¿Dónde están los puntos de recarga para los eléctricos? Son muy escasos y Colombia sigue muy rezagado. Hay algunos avances en ciudades como Medellín, donde ya hay una flota eléctrica de buses del sistema de transporte masivo, tal como 10 puntos de recarga para carros eléctricos en distintos sectores, pero sigue siendo una respuesta insuficiente.

“Al interior del país tienen que desarrollarse infraestructuras para utilizar carros electricos, es decir que esto no es solo cuestión de impuestos. Si no se desarrolla infraestructura generalizada difícilmente un consumidor va a ver esta opción como algo atractivo para movilizarse. Toyota dijo recientemente que no iba a traer vehículos eléctricos hasta que aquí no se tenga una infraestructura aceptable”, advirtió Álvarez.

Cambiar el chip no solo de los políticos, sino de la ciudadanía, es un tema de décadas. Teniendo en cuenta lo que demora una solución estructural a problemas estructurales ligados a la planificación urbana en Colombia, se debe advertir que estamos muy rezagados y debemos apurarnos para ponernos a tono con el Siglo XXI.