Trump propone profesores armados, no prohibir la venta de armas

22 de febrero del 2018

La idea del mandatario genera polémica.

Trump propone profesores armados, no prohibir la venta de armas

Cada vez que Donald Trump se pronuncia genera polémica. Frente a los tiroteos en escuelas del país -el más reciente en el estado de Florida- el mandatario propuso dar armas a un grupo de maestros entrenados militarmente para reaccionar ante posibles agresores.

“El 20% de los maestros ahora podría volver inmediatamente a responder si un enfermo salvaje llegara a la escuela con malas intenciones. Los maestros altamente capacitados también servirían para disuadir a los cobardes que hacen esto”, aseguró el presidente de los Estados Unidos, que piensa que si esto llegase a pasar, los ataques terminarían. En otras palabras, combatir fuego con fuego.

Trump no pone en discusión el porte y uso de armas, un derecho consagrado en la Constitución de este país. Lo que propone es una regulación de las armas, capacitando docentes para su uso, y prohibiendo la venta de estos elementos a menores de 21 años, porque, aunque parezca increíble, algunos estados permiten a jóvenes que no alcanzan la mayoría de edad adquirir un rifle o una pistola.

Pocas son las voces que buscan prohibir que civiles compren armas. Emma González es una de las principales activistas surgidas a raíz del ataque en la Florida, llamada el nuevo símbolo antiarmas. La segunda enmienda de la constitución norteamericana garantiza el derecho a portar y usar armas, y cada estado puede regular al respecto de manera independiente. “En Florida, para comprar un arma no se necesita un permiso, no se necesita una licencia de arma de fuego, y una vez que la compra no es necesario que se registre. No se necesita un permiso para llevar un rifle o una escopeta oculta. Puedes comprar tantas armas como quieras a la vez”, comentó la activista.

“Las armas han cambiado pero nuestras leyes no”, aseguró en un emotivo discurso ante miles de personas. Su enojo se basa en que la norma fue escrita en 1789, hace más de doscientos años, en un contexto histórico diferente. Para la época se le consideraba un derecho inviolable. El país se encontraba con amenaza de una nueva invasión británica. Los ciudadanos tenían miedo, por lo que el estado naciente optó por dar libertad al pueblo de protegerse por su cuenta, ante la poca capacidad de las milicias federales en tiempos de guerra.

Pese a esto, en el Congreso de los Estados Unidos no se plantea prohibir las armas sino regularlas. Son varias razones las que llevan a los legisladores a tomar esta postura.

La primera es que la constitución de Estados Unidos cuenta con fuertes mecanismos de protección para que esta no sea modificada. Así las cosas, es muy diferente a una Carta Magna como la colombiana, en la que sus artículos pueden ser añadidos, eliminados o modificados cada año por medio de un acto legislativo en el Congreso. En cambio, la norteamericana es modificada con enmiendas. En más de 200 años de historia se han aprobado apenas 27, y solamente una ha sido derogada.

Pero existe otro motivo: La segunda enmienda hace parte de la llamada Carta de los Derechos, un total de 10 enmiendas aprobadas en el año de 1791, que exponen los principios en los que se basa toda la nación. Para muchos, eliminar el derecho a las armas es terminar con un principio básico de los Estados Unidos.

Mientras los políticos se niegan a la prohibición, las víctimas ruegan pasar la página y dejar atrás una norma creada en un contexto de guerra en el que la protección de invasores británicos fieles al rey de Inglaterra era esencial.

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