Una victoria de ensueño

Una victoria de ensueño

9 de diciembre del 2018

La espera de 15 días de la Final de la Copa Libertadores tenía a más un hincha de Boca Juniors y River Plate con el corazón en la mano. Luego de cuatro inconvenientes, uno tras otro, que la Conmebol tuvo que afrontar para luego tomar la decisión de aplazar el anhelado encuentro, el continente hoy tiene un campeón: los de la banda cruzada. 

En Europa, y especialmente en Madrid, la noticia que la final de una competición ajena al continente se llevaría a cabo en la capital española, tomó a muchos por sorpresa, tanto que hasta futbolistas del más alto nivel fueron a presenciar el encuentro; Messi, Antoine Griezmann -con la camiseta del equipo xeneize-, y James Rodríguez por nombrar a algunos. 

El Santiago Bernabéu se vistió de azul, rojo y blanco. El estadio era una auténtica muestra del amor y pasión que tienen los argentinos, no solo por el fútbol, también por su equipo. 

Un total de 62.282 espectadores tuvo el privilegio de ver esta “final del mundo” que se jugó hasta los 120 minutos. Tévez y Ramón iniciaron en el banco, decisión que dejó a los internautas sorprendidos y de inmediato, justo antes del pitazo inicial, los dos jugadores  ya eran tendencia a nivel mundial. 

Desde que se completó el aforo total, se escuchaban silbidos de un lado y del otro. No se sabe quién chiflaba a quien. 

Andrés Cunha, árbitro de la “Súper Final” tomó la decisión que los porteros empezaran justo en frente de la hincada rival para así asegurar un segundo tiempo más tranquilo en temas de seguridad. 

Armani dio el primer suspiro para ambos equipos al rechazar un centro preciso de Villa. Justo después, las cámaras enfocaron a Messi, junto con su pequeño hijo, que reaccionaron a la atajada del hoy campeón del continente. 

Minutos después, el exportero de Atlético Nacional vio en cámara lenta cómo un disparo certero de Benedetto pasaba a su izquierda y si ninguna posibilidad de intervenirlo. Detrás suyo, una ola de tono azul oscuro gritaban con efervescencia.  

Juan Fernando Quintero, la figura del encuentro, miraba desde el minuto 56, de reojo, a su entrenador en turno para un posible ingreso. Segundos después, y sin saberlo, entró por Ponzio para hacer historia.

Mientras tanto, Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, le enviaba la mejor energía. 

Minuto 67: Prattos anotó el empate para River y el público de “los millonarios” ve la luz al final del túnel.

Al completarse los 90 minutos los jugadores ya se veían exhaustos, a pesar que la final tuvo una espera de 15 días, ya no habían alientos para seguir, pero aún así, los 22 jugadores del campo sabían por qué luchaban. 

Para los 108 minutos de juego, Juan Fernando Quintero ya era tendencia global. El gol que marcó de zurda le dio de inmediato la vuelta al mundo y le aseguraba la copa a River, no sin antes ver a Barrios, compañero de selección, salir del campo por una acumulación de tarjetas amarillas que terminó en roja. Para algunos, bastante dudosa.

Justo en este momento, Marcelo Gallardo, técnico de River, hacía historia: en cuatro años ha disputado 12 finales, 9 ganadas y de ellas, 7 internacionales. 

Con 12 minutos de juego restantes, el Bernabéu se dividía en el público de caras largas y otro que no paraba de saltar y alentar. Los papeles cambiaron. 

Finalmente en el último minuto, Martínez le da un toque al balón, apuntando a un arco sin portero, para darle la victoria definitiva a River Plate. 

Las reacciones y los análisis del partido no se hicieron esperar, para algunos era claro que “Boca no quería jugar” porque jugando “no se le gana a este River Plate”. 

Futbolistas que pasaron por el equipo rojiblanco mostraron la euforia y el amor que aún sienten por la camiseta que les abrió la puerta al fútbol internacional, uno de ellos, Radamel Falcao. 

Políticos también aprovecharon para figurar en las redes sociales, como el caso de Claudia López quién expresó que Quintero es un “joven talentoso” que dedica sus colegas a su Comuna 13 en Medellín

A pesar de que el evento fuera una cachetada para el continente, queda como una lección para las hinchadas latinoamericanas, las consecuencias de una sociedad que poco sabe disfrutar el fútbol y hace que el deporte se aleje de su propia gente.