Desesperada migración

9 de febrero del 2018

Pelean con la policía y saltan vallas de los controles migratorios para llegar Colombia.

Desesperada migración

Las escenas que se ven en las zonas de frontera con Venezuela son desgarradoras y tristes. La desesperación de los venezolanos es tan alta que saltan las vallas de los controles migratorios para llegar a territorio colombiano. Con dolor de patria, pero amor propio, lo único que buscan es huir de su tierra. Los venezolanos no soportan más la crisis social que tiene raíz en el fracasado modelo político que algunos llaman ‘castrochavista’. En Colombia buscan lo que escasea en su país: comida, medicinas, bienestar, un mejor futuro. La pregunta es ¿sí lo hallarán?

En Colombia la tasa de desempleo es alta. Según el Dane, 2017 cerró con un desocupación promedio de 9.4%; algunos meses del año superaron los dos dígitos; y Cúcuta, ciudad insigne de frontera con Venezuela, y que ha sufrido en mayor número el éxodo migratorio, es una de las ciudades con más desempleo del país. La masiva llegada de venezolanos aumenta considerablemente estos porcentajes.

El ciudadano de a pie critica con fuerza esta migración y una de las peleas más fuertes se da con respecto a la ocupación laboral. La mano de obra venezolana, por distintos factores como la falta de documentos legales y sobre todo la necesidad del obrero, es más barata, y eso estaría siendo aprovechado, según se dice, por empresarios y comerciantes nacionales. En las calles se comenta que la llegada de venezolanos le quita la oportunidad de trabajo a los colombianos y eso no solo incomoda sino que genera en el pueblo xenofobia.

El éxodo también ha traído problemas de orden público y social. La policía ha identificado bandas delincuenciales integradas por ciudadanos del vecino país, y mujeres que al no tener otra opción, ingresaron a ejercer la prostitución en las principales ciudades de Colombia, especialmente en las fronterizas.

Después de los reiterados hechos que han alterado el orden nacional, el presidente Juan Manuel Santos anunció medidas frente a la migración venezolana desde la ciudad de Cúcuta. Prometió ayudas a los colombianos, que incidirán, según él, en mitigar la masiva llegada de venezolanos al país. Propuso apoyo a infraestructura y nuevos emprendimientos; inversión y préstamos al sector empresarial; fortalecer el programa de vacantes de empleo; y comercialización de carne y leche hacia el interior del país.

Asimismo exhortó a los colombianos a “ser tolerantes y generosos con los migrantes”, pero a la vez anunció que se hará un control migratorio más fuerte, de modo que su entrada al país no será de forma abierta, como hasta ahora, sino “controlada, ordenada y dentro de la legalidad”.

Aunque el Presidente dijo que le extendería la mano a los venezolanos que lleguen a Colombia, por otro lado ordenó que no se expidan más tarjetas de movilidad fronteriza y que “solo ingresarán quienes tengan pasaporte y tarjeta migratoria”, documentos que no son tan fáciles de conseguir por el costo y tramitologías venezolanas.

La decisión de Santos generó una ola descontrolada de mujeres, hombres y niños hacia los puestos fronterizos, pero horas después de darse el anuncio del mandatario se encontraron con las barricadas de la policía colombiana, generándose enfrentamientos y caos por la desesperación del pueblo de abandonar su territorio.

Ahora nuestros desdichados vecinos transitan trochas y caminos inhóspitos con la intención de burlar los controles fronterizos para dejar atrás el hambre y la represión de su gobierno e ir tras el ‘sueño colombiano’.

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