¿Es sano que los periodistas revelen su voto?

26 de mayo del 2018

La manifestación a voz en cuello de Vicky Dávila en La W sobre su voto por Sergio Fajardo, porque fue el único que llegó al debate que tenía programado para el pasado viernes, puso sobre el tapete un tema que empieza a ser controversial, sobre todo ahora, cuando tienen lugar las elecciones más polémicas de […]

¿Es sano que los periodistas revelen su voto?

La manifestación a voz en cuello de Vicky Dávila en La W sobre su voto por Sergio Fajardo, porque fue el único que llegó al debate que tenía programado para el pasado viernes, puso sobre el tapete un tema que empieza a ser controversial, sobre todo ahora, cuando tienen lugar las elecciones más polémicas de Colombia.

Que los periodistas canten su voto y expresen sus preferencias por encima del deber de informar de manera equilibrada sobre todo lo que se dice o se escribe y se publica, destapa un viejo debate sobre su responsabilidad como generadores de opinión.

Ese medio día Vicky le dijo al candidato en Hacienda Santa Barbara: “Doctor Fajardo, por única vez le diré lo siguiente: Hoy, sabiendo que usted es un tipo de palabra, que usted es un señor decente, que usted es un señor correcto, que cumple… que no estaba haciendo cálculos de venir aquí. Hoy le digo que voy a votar por usted”.

Más allá de las razones por las cuales la periodista tomó su decisión de voto, algo que pareció más un asunto de último minuto, ocasionado por la situación, queda el mensaje transmitido a sus oyentes, que de inmediato empezaron a llamar, la mayoría a manifestarle su apoyo a Fajardo, como si llegar a una cita pactada, aparte de ser un síntoma de buenas costumbres, fuera razón suficiente para elegir al presidente de una Nación.

Fajardo, por supuesto agradeció en su Twitter.

Pero en Twitter su manifestación fue criticada:

Es cierto que las redes sociales han abierto un nuevo espacio a los opinadores, que no son sus notas de prensa, ni sus columnas de opinión. Y ahí, otros han decidido confesar su voto y sus razones, a pesar del sagrado derecho que todo el mundo tiene de mantenerlo en secreto.

Daniel Coronell, uno de los columnistas más leídos de Colombia, también trinó su intención de voto el pasado viernes también.

Con mas de un millón de seguidores en Twitter, las reacciones no se hicieron esperar. El presidente de la división de informativos de Univisión es un tipo controvertido en Colombia y lo que dice tiene miles de opositores. Por eso, su apoyo público a De la Calle podría no ser tan conveniente para el candidato.

Una de las primeras en confesar fue María Isabel Rueda, en su columna de los domingos en El Tiempo del pasado 6 de mayo: “No tendría la más mínima duda de votar por Iván Duque en primera vuelta por una razón principal: su extraordinaria calidad humana, que copa la desventaja de su inexperiencia. Pero creo que esta es la hora de Germán Vargas”, escribió. En Twitter su revelación tampoco fue bien recibida.

Paola Ochoa, ex directora de la revista Dinero, tampoco se aguantó las ganas de revelar su voto en su columna de los lunes en El Tiempo:

“Finalmente, por eso es que voy a votar por Sergio Fajardo: porque es el único que no arma zafarrancho dentro del rancho. Porque descubrí –en medio del Día de la Madre– que es el que menos divide y polariza a mis hermanos, mis cuñados, mis tíos, mi marido y los abuelos de mis hijos”.

Los críticos de las redes fueron más bien amables con su comentario a pesar de que a algunos les sigue pareciendo que confesar el voto es una clara manipulación de la opinión.

Antonio Caballero, uno de los columnistas más respetados de Colombia, y una de las mejores plumas del país, en su tono, un tanto escéptico, confesó su voto por Humberto de la Calle en la revista Semana, así: “Hay que votar por De la Calle, para burlar el destino que pretende condenarnos a escoger entre el cáncer y el cólera, entre el Duque de Uribe y el Petro de Petro. O a irnos por el lado de la sífilis: el Vargas de Cambio Radical. O por el de la bobería, que también es una grave enfermedad: el Fajardo de la inanidad. Así que por descarte, y sin entusiasmo, hay que votar por De la Calle. No el mejor, sino el menos malo de los candidatos”.

Mauricio Vargas, periodista, escritor y columnista de El Tiempo, también se confesó este domingo de elecciones: Su columna titulada Mi Voto, empieza por decir que no recuerda una campaña presidencial en la que le hubiera costado mas trabajo decidirse por quién votar. Pasa por un análisis de todos los candidatos, y luego escribe: “Votaré por Iván Duque. No solo porque descarté a los demás. Confío en que, a pesar de su poca experiencia en altos cargos, en la Casa de Nariño demuestre la madurez y la habilidad de que ha hecho gala en esta campaña”.

Sus argumentos, los favorables para Duque y los opuestos para los otros candidatos, fueron replicadas por los internautas en las redes. Pero no faltaron los que se extrañaron al leer el tono de su confesión.

Otros periodistas han dejado claro que no revelarán su intención de voto, como lo hizo Luis Carlos Vélez, en la incómoda entrevista que le hizo Jaime Bayly, quien aunque logró llevarlo al filo de la pared, no fue capaz de hacerlo confesar: “Comprometerme como periodista personalmente me da miedo (…) de pronto es un poco cobarde”. Y después trinó: “El periodismo balanceado siempre será blanco de los extremos. No dejarse encasillar de uribista, petrista o santista es mi derecho y también la postura que considero más responsable ”.

Ignacio Greiffenstein, ex director editorial de Kienyke, uso las redes para manifestarse sobre esta racha de votos confesos.

Yolanda Ruiz, directora de noticias de RCN radio, también trinó su desacuerdo sobre esta tendencia que contribuye a la polarización de las opiniones.

Juan Carlos Irragorri, corresponsal en Washington de RCN, mandó a sus colegas a votar y dejar la lagartería de andar anunciando su voto.

Lo cierto es que esta discusión, que tiene tanto de largo como de ancho, no acaba hoy, cuando se realiza la primera vuelta de las elecciones mas discutidas de los últimos tiempos en Colombia. Habrá que ver, cifras en mano, qué tan conveniente es para los candidatos que los periodistas los apoyen en sus publicaciones. Y lo más sensible, que solo se revelará con el tiempo: qué tanta responsabilidad tienen la prensa, en estos tiempos tan confusos, sobre los resultados electorales y el futuro del país.

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