Protesta pacífica vs actos violentos

9 de noviembre del 2018

Una noche para olvidar.

Protesta pacífica vs actos violentos

La noche del 8 de noviembre fue una de esas para olvidar. Miles de personas en las calles y otras miles atoradas en los inmensos trancones que se presentaron en Bogotá por los bloqueos de la movilidad de las vías principales y las troncales de TransMilenio.

Olvidar, porque el caos se tradujo en frustración, cansancio y rabia porque una marcha que debía ser pacífica, y cuyo objetivo era sentar una voz de protesta contra la desfinanciación de la Educación Superior y la propuesta Ley de Financiamiento, fue convertida en un acto violento. No fueron todos, fueron algunos, pero esos sumieron a la capital en un infierno temporal.

El escenario para desahogar el enojo y dejar evidencia de los momentos de confusión y desorden que se tomaron la ciudad fue el de las redes sociales. Los videos dejaron ver actos terribles: atropellamiento de protestantes, ataques contra la fuerza pública, insultos,y una larga lista de vulneraciones de los derechos fundamentales.

El presidente Iván Duque se pronunció desde el Meta: “Quiero expresar de manera clara y contundente, mi rechazo total a las expresiones de violencia que se presentaron el día de hoy (jueves) por parte de algunos individuos, que violentaron establecimientos de comercio, que violentaron medios de comunicación, que paralizaron la movilidad de muchísimos ciudadanos, que afectaron la tranquilidad en la vía publica”.

El mandatario recalcó: “La libertad de expresión, la protesta pacífica son principios contemplados en la Constitución, pero no pueden ser abusados, a través de la violencia, y buscar a través de la violencia afectar los derechos colectivos del pueblo colombiano”.

Los líderes de la marcha rechazaron también los actos y denunciaron la represión desmedida por parte del Esmad. De hecho, el colectivo Red Popular de Derechos Humanos Bogotá aseguró que hubo detenciones arbitrarias de al menos ocho estudiantes y tres más, de la Universidad Nacional, se encuentran desaparecidos tras los enfrentamientos con las autoridades.

En la mañana, el alcalde Enrique Peñalosa, en rueda de prensa, dio algunas conclusiones de un consejo de seguridad que se celebró para evaluar lo sucedido la noche del jueves. “Respetamos el derecho a la protesta, pero vamos a ser mucho más drásticos y contundentes para hacer respetar los derechos de miles de personas. De ninguna manera vamos a permitir este tipo de caos”.

El funcionario anunció que, junto con la Policía, se creará un grupo de reacción inmediata para actuar drásticamente contra todos los que lleven a cabo acciones vandálicas o bloqueen el sistema de transporte masivo.

Por su parte, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez, desde España, aseguró que “es totalmente inaceptable que haya violencia contra los policías o los medios de comunicación”.

“Colombia tiene que lograr niveles de convivencia donde la protesta pacífica y la expresión ciudadana puedan convivir con el orden y el respeto a la ley […]. Defendemos el periodismo libre, la vida de cualquier ciudadano y rechazamos las vías de hecho vengan de donde vengan”, puntualizó Ramírez.

Pasan las horas y los capitalinos aún tienen el mal recuerdo de la noche del jueves. Las reflexiones continúan porque el derecho a la movilización debe respetarse, pero este no debe coartar otros derechos. Las expresiones de violencia no suman a la discusión, por el contrario restan a la posibilidad de llegar a acuerdos frente al tema que ha convocado a miles de estudiantes, docentes y ciudadanos: la educación y la economía del hogar.

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