No es para di-si-mular, Xinia

6 de febrero del 2019

Los políticos deben entender que los espacios institucionales son sagrados.

No es para di-si-mular, Xinia

twitter Xinia navarro

Las conductas de los líderes políticos, representantes del pueblo, tienen que ser correctas. Ese es un deber ser. Tras todos los problemas graves que tiene el país, las vergüenzas causadas por temas de corrupción o malas decisiones administrativas, no es gracioso que un congresista o concejal llegue borracho o drogado a sesionar.

No está mal que la concejal Xinia Navarro, del Polo Democrático Alternativo, o cualquier otro, esté de cumpleaños. No está mal que se tome un par de copas, tal vez varias, como al parecer lo hizo, para celebrarlos. Ese es su problema, que hace parte de su vida privada o su vida social.

Lo que sí está mal, exageradamente mal, es que haya llegado en estado de embriaguez (como al parecer ocurrió) a tomar decisiones importantes para la capital. Porque lo que pasa dentro del Concejo de Bogotá afecta a todos los habitantes de la ciudad. Hasta aquellos que no eligen a quienes se sientan en las curules.

No es y no debe ser excusa el estar participando en una celebración para llegar sin cinco sentidos a trabajar y menos si el desarrollo de su trabajo es de alta responsabilidad, como las políticas públicas. Aunque la concejal Navarro no ha respondido y no ha dado declaraciones sobre lo ocurrido, varios ciudadanos, a través de redes sociales, exigen que se tomen fuertes sanciones en este caso. Y así debería ser, de no serlo sería una vez más, un mal ejemplo para la sociedad.

El caso de Navarro no es el único que avergüenza a sus electores. A finales del año pasado el senador Antonio Luis Zabaraín (Cambio Radical) también fue señalado de haber llegado en estado de embriaguez a la sesión donde se debatía sobre el fiscal Néstor Humberto Martínez y Odebrecht, pero el senador lo negó y no pasó nada. Otras conductas, algunas groseras, xenófobas o racistas se le han escuchado a varios congresistas, y no pasa nada.

Los políticos, las personas de poder, y nadie, pueden pasar por encima de las leyes ni tampoco de las reglas que aunque son particulares y no tienen implicaciones penales, deben ser respetadas y acatadas. Si un trabajador del común incumple el reglamento interno de su empresa lo más seguro es que se tomen en su contra medidas que pueden llegar hasta el despido.

Los empleados públicos elegidos por elección popular son ejemplo para sus votantes, están puestos allí con altísimos ingresos para ser sus representantes, no para ser su vergüenza. Así que no concejal, no es un tema para “di-si-mular”.

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