Daniel Coronell, verdugo de los descarriados

Daniel Coronell, verdugo de los descarriados

28 de Enero del 2016

Me confieso admirador fogoso del periodista Daniel Coronell, por encima de sus opiniones políticas y la plaga de sus detractores.

Sus columnas siempre estremecen y pocas veces se alejan del rigor periodístico. Cuando se equivoca, aclara y rectifica. Su trabajo es minucioso y puntilloso en procura de la verdad.

Es posible que su cruzada vaya dejando enemigos por el camino, pero lo suyo no es un trabajo de relaciones públicas y zalamerías.

Coronell es buen periodista y hombre valiente. No de otra manera sacrifica la paz familiar y su propia vida para destapar tantas ollas purulentas. Y desnudar funcionarios y políticos pervertidos, con sus mañas y artimañas, abusadores de sus encargos.

Cuando el unanimismo se convierte en común denominador de la prensa nacional, salta la independencia de Coronell para denunciar y estremecer, para desvestir los males y a los malos, en ocasiones como llanero solitario.

Algunos periodistas asustadizos flojean a mitad de camino o se rinden por halagos, presiones e intimidaciones. Coronell resiste, persiste y logra victorias periodísticas como la que acaba de suceder, que terminó con la renuncia del Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, historia ampliamente reseñada por toda la prensa como capítulos de telenovela.

Celebro que en Colombia surjan y se mantengan periodistas como Daniel, para que sigan enfrentando personajillos y pendatuelos, depredadores de lo público.

@artunduaga

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de Edgar Artunduaga de la sección Sal y Dulce de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.