La radio desbocada y burda

La radio desbocada y burda

30 de Enero del 2016

Foto tomada de las redes sociales.

Renunció el director de La Mega Medellín, Carlos Mira, presionado por las redes sociales y seguramente por su empresa RCN, pero cortar su cabeza no bastó para detener la avalancha de críticas a los excesos de la radio de hoy, especialmente la llamada juvenil.

Mira no miró bien lo que dijo en su Facebook y se burló de Ana María, una joven antioqueña con problemas de discapacidad que le impiden caminar bien, no obstante las 14 cirugías a que se ha sometido. En sus piernas se centraron las mofas. Las excusas no bastaron y a partir de hoy se irá con su música a otra parte.

La oportunidad es propicia para discutir sobre quienes hoy nos hablan en la radio, en un país donde no se exige licencia para locutores y periodistas. La decisión la tomó en su momento el magistrado Carlos Gaviria (qepd), con el argumento de que esas actividades son oficios (como el del sastre o el peluquero) y limitarla a quienes cursen una carrera es limitar las libertades.

La situación dio paso a que “cualquiera” puede hablar en radio, para bien y para mal. Las emisoras juveniles, especialmente, se desbordaron con jóvenes que pasaron de ser simpáticos a ser chistosos, y de aquí a ser vulgares y lenguaraces. En otros tiempos, el Ministerio de Comunicaciones ejercería controles, pero también esa barrera desapareció para evitar la censura, muchas veces subjetiva.

La competencia disparó el tono de las voces y pareció entronizarse la ordinariez como norma, salvo algunas honrosas excepciones. Los más chabacanes se volvieron más populares y seguramente los mejor pagados.

Como es un asunto de controversia y depende de gustos y miradas particulares, le pregunté a mis seguidores en twitter sobre la radio de su ciudad, y aquí están algunos comentarios:

Lucia Esparza Baena: El problema seguirá mientras no eduquen a los guaches que manejan las emisoras juveniles.

-Claudia Tunarroza: Es que ahora cualquier chistorete resulta siendo locutor.

-Manolo: Cada quien escucha lo que se merece, y aquí prima la basura.

-Harry Alexander: La radio será guaricha y desbocada, pero a los gerentes de las emisoras les resulta rentable.

-Ricardo: La radio en Colombia ha caído muy bajo. Monopolio, emisoras cristianas y cero emisoras culturales.

-José Angel Ramírez: En Barranquilla los periodistas sólo hablan de fútbol (Júnior) y carnaval. Las musicales sólo tertulia.

-Nelson Páez: Como decía Jaime Garzón: “joven periodista, ¡hazte bachiller¡

-Alexander Herrera: La radio y la televisión perdieron el horizonte hace años. Gobiernan vulgaridad, amarillismo e intereses políticos y económicos.

-F. Pabón. No olvide los programas paranormales de espiritismo, prácticas diabólicas. Falta control de las mismas emisoras.

-Hipopotálamo: La radio hoy la hace cualquiera. El dial es un mercado persa de brujos e ignorantes que escupen las palabras.

-Ricardo Cipagauta: En Boyacá los noticieros replican boletines, son magacines con rellenos, pauta condicionada a gobiernos.

-Jorge Ignacio Rodriguez: En todas las emisoras juveniles sólo gaminería.

-Raimundoverde: Noticieros populares cargados de epítetos y expresiones propias del hampa. Brujos, brebajes y pócimas.

-Hugo Pérez: El humor vulgar de Olimpica, Candela y La Mega. Soportarlos en el transporte público en todo el país es una penitencia.

-Gilda: Y qué decir de la payola.

(si lo quieren, habrá parte dos)

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de Edgar Artunduaga de la sección Sal y Dulce de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.