Bandidos como Otto Bula y mequetrefes por doquier

Foto: Diario del Huila.

Bandidos como Otto Bula y mequetrefes por doquier

9 de Marzo del 2017

No sólo fue el torrente de disparates que dijo sino las sospechas que hoy se plantean sobre su vida (plagada de extravagancias), el origen de su riqueza y el pobre desempeño como concejal de Neiva.

El concejal Carlos Posada dice y se desdice, se resbala como una trucha, confiesa que ha untado y se ha dejado untar el bolsillo, admite que ha aceptado ilegalidades y después reparte sus culpas con otros colegas que se niega a nombrar.

A Posada no hay que pedirle que estudie nada. Lo más apropiado es estudiarlo a él. Al concejo ha ido de visita. No ha presentado una sola proposición y menos un proyecto. Muestra con frecuencia sus manojos de billetes y regala dinero a quienes le piden. Histriónico, la exhibición es su modo de ejercer.

Viene de la miseria absoluta. Llegó de Roldanillo, Valle, pasó hambre en su niñez, se casó con una mujer de su barrio (Alfonso López) y tuvo hijos.

Y es aquí donde la historia se interrumpe y sorprende, donde sale a flote la sombría condición humana: En pocos días –sin que se conozcan bien los pasos- se volvió rico, dejó su familia y comenzó a presentar a sus compañeros del concejo a dos mujeres bonitas, que llamaba “mis prepago”. Finalmente se quedó con una.

El concejal Posada habla, parlotea, su discurso es cantinflesco (con perdón por el gran Cantinflas), suelta tonterías, dice babosadas, emite estupideces, eructa sandeces. Alardea con el dinero en efectivo.

Los organismos de control (procuraduría, contraloría y también la DIAN)  deberían investigar su itinerario económico y conducirlo a que se delate y revele los nombres de sus colegas corruptos.

Si sale bien librado, le estaría haciendo un gran favor a Neiva y justificaría su elección. De lo contrario convendría remitirlo a una profunda revisión siquiátrica.

Posada va de lo estrambótico a lo ridículo, en su vida personal y en lo político. Hasta ayer “idolatraba” a Pedro Hernán Suárez (por entonces alcalde de Neiva) y hoy lo descalifica para adular a Rodrigo Lara Sánchez, quien tiene el poder. Venderse al mejor postor es casi normal en la política pero muy notorio después de las serenatas y regalos públicos que le hacía a su benefactor de turno.

Lástima que la tal democracia colombiana haya desembocado en la elección de concejales y hasta congresistas que sólo se argumentan en la compra de votos, o la habilidad y mañas de otros. Por eso llegan a las corporaciones bandidos como Otto Bula o tantos mequetrefes bulliciosos y badulaques engreídos de nada que los hay en el concejo de Neiva, de Bogotá y del país.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de Edgar Artunduaga de la sección Sal y Dulce de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.