Piedad Córdoba: “Las mujeres no son reconocidas como interlocutoras políticas”

Piedad Córdoba: “Las mujeres no son reconocidas como interlocutoras políticas”

5 de Marzo del 2017

-La reconciliación debe ser entendida no solo como un objetivo a conseguir luego de terminar el conflicto armado. La reconciliación implica no solo verdad, justicia y reparación para las víctimas directas del conflicto armado. Debe ir dirigida a un proceso que permita la transformación de las situaciones generadoras de los enfrentamientos y permita una profundización de la democracia, según la exsenadora y candidata presidencial Piedad Córdoba.

En su opinión, son varios las metas por lograr:

  • Llevar a cabo una verdadera reforma rural integral y reforma política;
  • La solución a los temas de los cultivos de uso ilícito.
  • Las garantías para la participación política de los habitantes de los territorios que tradicionalmente han sido el botín de los varones electorales y de las/os miembros de las FARC-EP que hagan dejación de las armas.
  • La superación de las asimetrías  y la segregación territorial, en temas como superación de la pobreza, salud, acceso a la justicia, seguridad, educación, protección de los recursos naturales y de los intereses ambientales, bienes y servicios y garantizar a sus pobladoras/os no solo la protección de sus derechos sino el goce efectivo de los mismos.
  • La construcción de una ética que se asiente en el reconocimiento de la otredad, en la aceptación de las diferencias y que ellas no sean motivo de exclusión y subordinación.

La señora Córdoba, que participó en el Foro ‘Mujeres Hablemos de Paz’, organizado por KienyKe.com, dijo que la amplia y diversa presencia y participación de las mujeres en contra de la guerra y la decisiva incidencia en el Acuerdo Final, no ha significado para el colectivo de mujeres reconocimiento como interlocutoras políticas, nuestras voces y propuestas aún no han logrado reconocimiento y legitimidad en igualdad de oportunidades a las voces y propuestas de los varones.

Las agendas de las mujeres en el pos acuerdo deben ir  más allá de vindicar cuotas o exigir el cumplimiento por parte del Estado de sus responsabilidades en lo nacional e internacional. Las agendas  deben contribuir a la construcción de sociedades pluralistas, incluyentes y justas.

En este sentido deben ir dirigidas a transformar situaciones de opresión como la explotación no solo económica sino sexual y afectiva; la marginación; la carencia de poder y la violencia. Superar estas caras de la opresión con una justa distribución del ingreso, los recursos, la riqueza es a mi manera  de ver el propósito ético que sirva de faro para la inclusión de las mujeres,  de sus necesidades y expectativas en los procesos de construcción de paz y de convivencia democrática.

Para jugar un rol en la profundización de la democracia es indispensable:  

  • Elevar el nivel de propuestas y conocer los temas que se están discutiendo en la agenda del país.
  • Participar proactivamente en los espacios de discusión y de elaboración de propuestas.
  • Centrar y focalizar las acciones y fortalecer la movilización nacional y  regional.
  • Fortalecer y/o impulsar los procesos organizativos de las mujeres,  democratizar la representación y diseñar una estrategia de alianza con diferentes sectores sociales y políticos con agendas que permitan avanzar en la transformación de las situaciones de desigualdades e injusticias que vivimos las mujeres.
  • Contribuir a la despolarización del país y a la construcción de sujetos  democráticos y deliberantes.
  • Reconocer la diversidad de las realidades regionales y estar dispuestos a ceder en posiciones y en las agendas.
  • Aprender a mirar no lo grandote sino la grandeza de quienes en lo cotidiano resisten, proponen sobreviven con dignidad en una sociedad que niega las diferencias y coloca en situaciones de pobreza a grandes colectivos de la población.

El pos acuerdo coloca a la sociedad colombiana, ineludiblemente, en el camino de agenciar transformaciones desde la institucionalidad y las múltiples subjetividades e identidades porque el Acuerdo Final no puede ser concebido como una suma de reformas para continuar conservando el estatus quo, ni para integrar a ese estatus a quienes disentimos del sistema socio-político colombiano o a quienes se han alzado en armas para combatirlo, y que hoy tienen la voluntad política de cambiar las armas por la política de la palabra.

El pos acuerdo es la oportunidad para construir la paz. Ello exigirá persistencia, imaginación, creatividad y estar dispuestas/os a otorgar poder a los colectivos sociales que tradicionalmente han sido excluidos y subordinados y salir de las zonas de confort en las que hemos vivido, al acostumbrarnos a como se vive en medio del dolor, la desolación, el abandono y las violencias.

Y en este contexto las mujeres estamos llamadas a cumplir un rol político de vital importancia, como  sujetos políticos y éticos que contribuyen a la construcción de una convivencia democrática, pluralista y de una sociedad justa y sin violencias contra las mujeres en lo público y lo privado.

Por último, es necesario profundizar la democracia. Las mujeres tenemos la capacidad de hacerlo sino basta ver las multitudinarias manifestaciones de las mujeres en el mundo en oposición al presidente Trump.

Profundizar la democracia implica transformaciones en los órganos del poder político y del poder económico y para ello debemos exigir democracia paritaria en todos los órdenes de la sociedad colombiana. Democracia que tenga como propósito irracionalizar el monopolio masculino presente en todos los órdenes de la sociedad colombiana.

La paz la necesitamos para afianzar la democracia, para garantizar la participación y representación activa de las mujeres y el goce efectivo de nuestros derechos humanos. La paz es una prioridad, después de tantos años de dolor y violaciones a los derechos humanos.

Para el logro de la paz es  necesario eliminar el totalitarismo, dogmatismos y fundamentalismos,  para avanzar sin vacilaciones en la construcción de una sociedad justa, pluralista, inclusiva y respetuosa de la naturaleza.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de Edgar Artunduaga de la sección Sal y Dulce de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.