Póngase en los zapatos de Enrique Peñalosa

Póngase en los zapatos de Enrique Peñalosa

21 de Marzo del 2017

Muchos se han preguntado por estos días ¿por qué el acalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, anunció una impopular alza de 200 pesos en el pasaje de TransMilenio, en pleno proceso de revocatoria?

La respuesta es muy sencilla: Porque administra con seriedad y con responsabilidad la ciudad más importante de Colombia.

La vía más fácil hubiera sido la del populismo y anunciar que no habrá más alzas. Pero no es su talante. Peñalosa no gestiona para mejorar su imagen en las encuestas sino de manera consecuente con la realidad de una ciudad que requiere decisiones contundentes, aunque resulten impopulares.

Precisamente, por tomar decisiones más populistas que realistas con la ciudad, es que la pasada administración le dejó al SITP un déficit de 600.000 millones de pesos anules y que ahora pagamos todos los bogotanos con  nuestros impuestos y con el incremento de los pasajes. Y si estos no  suben, el sistema colapsa definitivamente. Esa es la realidad.

Y con esa misma responsabilidad y carácter es que ha tomado las más importantes decisiones durante sus primeros 15 meses de gobierno, como la ocupación del Bronx, el cual se había convertido en una república independiente del crimen, donde se cometían todo de tipo de delitos y atrocidades bajo la mirada indolente y cómplice de las pasadas administraciones.

Lo mismo sucedió con otra impopular propuesta que le presentó al Concejo de Bogotá: vender la participación del Distrito en la ETB. Peñalosa pudo haber dicho que la ETB no se vende y hubiera ganado puntos de popularidad a su favor. Pero asumió el costo político de esta decisión porque sabe que Bogotá necesita ahora, y no dentro de 20 años, muchas e importantes obras de infraestructura para salir de ese gran atraso en que la dejaron en  materia de nuevas vías, nuevos colegios y nuevos hospitales.

Peñalosa va a construir 30 colegios nuevos y a reconstruir otros 32, lo que beneficiará a miles de niños y jóvenes que viven en los sectores de más bajos ingresos de Bogotá y que podrán soñar con un futuro mejor. Además va a mejorar las plantas físicas de 300 colegios, lo que significa que intervendrá cerca del 50 por ciento de la infraestructura educativa de Bogotá, con una inversión total de 1,1 billones de pesos.

De la misma manera asumió el riesgo de sacar del atolladero la obra del deprimido de la 94, proyecto estandarte del carrusel de la contratación y de la corrupción en Bogotá. Y que logró sacar adelante en tan solo 15 meses, luego de que esta obra presentara un retraso de más de 5 años y estuviera paralizada.  

Lo mismo pasó con el Metro de Bogotá. Sabiendo los riesgos y los sobrecostos de una obra subterránea que podría dejar en bancarrota a Bogotá por décadas, Peñalosa asumió el desafío de construir un metro aéreo y mucho más acorde con las posibilidades financieras de la ciudad. Y gracias a la credibilidad que genera, el Gobierno Nacional decidió apoyar su propuesta y confiarle el 60 por ciento de la financiación del proyecto, lo que significa que bajo su gestión el metro sí será una realidad.

Por eso, para entender a Enrique Peñalosa hay que ponerse en sus zapatos. Son los zapatos de un gerente, de un administrador y no los zapatos de un político o un populista. Significa entender la diferencia entre un gobernante que quiere lo mejor para Bogotá y aquel que solo quiere liderar las encuestas, sin importar el daño que cause a los bogotanos.

 Se piensa bien distinto y con responsabilidad cuando uno se pone en los zapatos del alcalde Peñalosa.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de Edgar Artunduaga de la sección Sal y Dulce de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.