Para quienes mantienen relaciones a distancia, besarse resulta imposible, pues lo único que los une a su pareja es la imagen a través de la pantalla de un computador o el sonido que viene del otro lado del teléfono. El kissenger es el nuevo dispositivo de inteligencia artificial inventado en Singapur por Hooman Samani, quien asegura que el sistema toma la forma de una boca que proporciona las propiedades convincentes de un beso real, a través de un cerdo que permite enviar besos robotizados a la pareja. Lovotics (Love+Robotics) es la compañía encargada de este nuevo artefacto que se vende por pares y viene equipados con almohadillas de silicona que transmiten los movimientos de los labios.
Kissenger tiene tres modos de operación. Es un gadget que permite escoger entre la transmisión directa y a distancia entre dos personas, la interacción directa entre el usuario y el robot –el cerdo responde automáticamente al beso recibido–, y en la que el robot reproduce los movimientos labiales de un personaje virtual con características físicas definidas que se pueden ver en la pantalla de un computador.
Este mensajero de besos es la nueva forma de comunicación inmediata que desafía las fronteras del territorio y hace posible un acercamiento más real en el plano de la virtualidad. También se puede conectar a un computador y emparejarlo con Skype para tener una conversación más interactiva. Durante años Samani ha equipado robots con las versiones robóticas de hormonas humanas como oxitocina, dopamina y endorfina, que pueden incrementar o disminuir dependiendo de su estado de enamoramiento.
Un año después de la escalada armada, la Defensoría del Pueblo advierte que el conflicto, el desplazamiento forzado y las violencias contra la población civil continúan sin respuestas estructurales del Estado.