¿Caja de dientes para bebés?

¿Caja de dientes para bebés?

10 de mayo del 2011

Se dice que los ancianos vuelven a ser bebés. Que con el paso de los años, el círculo que trazamos se cierra, retorna al punto en que todo empezó. Un nuevo invento hará que los ancianos se parezcan aún más a los recién nacidos: la caja de dientes.

Desde hace varios años, investigadores de la Facultad de Dentistería de la Universidad Nacional de Singapur, en asocio con un grupo de científicos ingleses, ha trabajado desarrollando la primera caja de dientes para bebés. Greg Mcnamara, jefe de investigación, indicó que el proyecto se lleva a cabo desde 2005, cuando, luego de tocar muchas puertas en vano, la Universidad Nacional de Singapur decidió apoyar esta empresa, para algunos interesantes y ambiciosa; para la mayoría, alocada.

Según explica Mcnamara, muchas investigaciones acerca de la evolución han demostrado que el factor nutricional ha sido decisivo para evolución de la especie humana. “Creemos que si fomentamos el consumo de nuevos nutrientes en la edad más temprana, las generaciones futuras llegarán a grados de inteligencia jamás alcanzados por el ser humano. Una forma efectiva de consumir esos nutrientes puede ser con una dentadura postiza, diseñada especialmente para los bebés”.

En un principio, sólo veinte personas estaban involucradas en la investigación. Pero en los últimos tres años, el número ha crecido de manera sustancial. “Somos cincuenta y seis, y seguimos creciendo. Lo mejor es que varios de los miembros del equipo trabajan ad honorem, no reciben nada por su colaboración”, dice la doctora Wang, quien se ha especializado en ingeniería industrial aplicada a la dentistería.

Al equipo se han sumado ingenieros, diseñadores, cirujanos, nutricionistas, químicos e, incluso, antropólogos forenses. Entre todos han logrado fabricar un primer molde hecho de una mezcla de varios polímeros. Un objeto muy suave y resistente. Las primeras pruebas, según el equipo muy exitosas, se han hecho en chimpancés pigmeos, una especie con una dentadura muy similar a las de los humanos.

Las voces de protesta no se han hecho esperar. La iglesia católica se pronunció, a través de varios sacerdotes y del arzobispo de la ciudad de Singapur. Todos calificaron el invento como antinatural y nocivo. Varios científicos se han referido al mismo como alocado e imposible. Este es el caso de Anthony Wren, reconocido gastroenterólogo británico, quien emitió un comunicado en el que enumeraba las razones por las que el invento no tiene otra vía que el naufragio. “El sistema digestivo de un bebé no puede digerir muchos alimentos, aún está en proceso de desarrollarse y fortalecerse.  Es como darle albóndigas a un ternero”.

Mcnamara, por su parte, defiende el proyecto al afirmar que la razón por la que los bebés no toleran ciertos alimentos es porque no los hemos acostumbrado. “Desde que nacen les damos leche y sólo leche”. Mi equipo y yo creemos que desde los dos meses pueden empezar a consumir legumbres, carnes blancas e, incluso, carne en albóndiga o hamburguesa. Otro del equipo, el danés Thomas Svendsen, asegura que el invento puede ayudar a mejorar las habilidades motoras de los recién nacidos. “A esa edad, mover con cadencia la mandíbula es como nadar coordinadamente”.

Aún falta mucha tela por cortar. El invento aún es un prototipo. Mcnamara está a punto de tener su primer bebé. Con orgullo, dice: “Será el primer bebé con caja de dientes en el mundo. Y aunque se rían de mí, sí, me llena de orgullo”. La esposa de Mcnamara, una sencilla y callada literata experta en el periodo isabelino, ha aceptado alimentar a su hijo con el invento de su marido. No dice mucho, pero después de un silencio, acaricia su pelo rojizo y, dibujando una sonrisa, dice: “Por mi bien, ahora tendré que acordarme de quitarle la caja cuando lo lacte”.

*Las noticias falsas son buenas para el humor.

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